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Década 80s · Ritmo metal

Metallica

La carta que eligió

Por Rebobinados · Publicado el 26 de septiembre de 2026

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Metallica: La carta que eligió

Ilustración: Rebobinados

Metallica es la banda que sacó al heavy metal del subsuelo y lo llevó a los estadios del mundo.

Nacida en California a comienzos de los ochenta, tomó el metal, lo aceleró hasta el límite y lo hizo más pesado, más complejo y más furioso que nunca. Eso fue el thrash.

Su historia es de triunfo descomunal, pero también de tragedia y de una honestidad brutal sobre sus propias miserias.

Velocidad y furia

Metallica se formó en 1981, cuando el baterista danés Lars Ulrich puso un aviso clasificado en The Recycler, el semanario de avisos gratuitos de Los Ángeles, buscando músicos.

Le respondió un guitarrista y cantante llamado James Hetfield. Esos dos —el danés hiperactivo y el estadounidense de voz áspera e infancia dura— serían el motor para siempre.

Con el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Cliff Burton completaron la formación clásica.

Lo que hacían no se parecía a nada: agarraron el heavy metal británico y el punk y los fundieron en algo vertiginoso, técnico y aplastante. "Kill 'Em All", "Ride the Lightning" y sobre todo "Master of Puppets", de marzo de 1986, son considerados cumbres del género.

La carta que eligió

Y acá está la historia más estremecedora de la banda.

En septiembre de 1986, Metallica estaba de gira por Europa, en la cima de su ascenso, viajando de noche en un bus entre Estocolmo y Copenhague. Los músicos dormían en literas.

Esa noche la banda discutió por cuál le tocaba a quién, y lo resolvieron como se resuelven estas cosas entre amigos: sacando cartas de un naipe.

Cliff Burton —un genio del instrumento, el más culto y melódico de los cuatro, considerado el alma musical del grupo— sacó el as de espadas. Ganó la primera elección, miró a Kirk Hammett y le dijo que quería su cama. Se fue a dormir ahí.

Poco antes de las siete de la mañana, cerca de Dörarp, unos veinte kilómetros al norte de Ljungby, el bus se salió de la carretera y volcó. Burton fue despedido por una ventana y el bus le cayó encima. Tenía veinticuatro años.

La cama que había ganado con esa carta era, exactamente, el lugar donde le tocó morir. Hammett, que le había cedido su litera sin saberlo, sobrevivió.

Conviene decir de quién viene el relato: lo contó Hammett, y es la versión dominante. Lars Ulrich ha dicho alguna vez que no fue un naipe sino pajitas, y que Burton sacó la larga. La causa del accidente también quedó disputada: el conductor alegó hielo negro y fue exculpado, pero Hetfield declaró después haber recorrido esa carretera sin encontrar hielo.

Lo que no está en duda es el sorteo, y que una casualidad decidió cuál de los dos amigos viviría.

Seguir, y hacerse gigantes

La muerte de Burton casi termina con la banda. Pero decidieron seguir —él habría querido eso, pensaron—, sumaron a Jason Newsted, y siguieron adelante con la sombra de su amigo encima.

Y entonces, en 1991, hicieron el disco que los cambió de tamaño: el llamado Álbum Negro, con "Enter Sandman" y "Nothing Else Matters".

Bajaron un poco la velocidad, hicieron las canciones más directas, y conquistaron el mundo entero, mucho más allá de los fanáticos del metal. Solo en Estados Unidos pasó los veinte millones de copias: en mayo de 2025 la RIAA lo certificó 20× platino, doble diamante, el disco más vendido del país desde que las ventas se cuentan por escáner.

El metal, que dos décadas antes había nacido como música de nicho con Black Sabbath, llenaba ahora los estadios más grandes del planeta.

Las grietas a la vista de todos

Y a diferencia de casi todas las bandas, Metallica dejó que el mundo viera sus miserias.

En el año 2000 se metieron en una guerra que les costó carísimo con sus propios fans: demandaron a Napster, la plataforma que permitía descargar música gratis, por piratería. Tenían razón legal, pero quedaron como los ricos avaros que le negaban la música a los chicos.

Y lo que les costó los fans no fue la demanda en abstracto. Entregaron una lista de sesenta mil páginas con los nombres de 335.000 usuarios que compartían sus canciones, y más de trescientos mil quedaron expulsados de la plataforma.

Ganaron el juicio, además. En marzo de 2001 la jueza Marilyn Hall Patel le ordenó a Napster filtrar el material en 72 horas o cerrar; cerró el 11 de julio de 2001 y al día siguiente pactó con Metallica y con Dr. Dre. Poco después quebró.

Y en diciembre de 2012, Lars Ulrich se subió a un escenario junto a Sean Parker, cofundador de Napster, para anunciar que el catálogo de la banda entraba a Spotify.

Peor aún: en 2004 estrenaron un documental, "Some Kind of Monster", que mostraba a la banda al borde de romperse, peleándose, con Hetfield entrando a rehabilitación por alcoholismo, y sentados todos en terapia de grupo con Phil Towle.

Towle no era psicólogo ni psiquiatra: se presentaba como entrenador de rendimiento, lo había contratado el management, y buena parte de la incomodidad del documental es verlo terminar queriendo quedarse adentro del grupo.

Ninguna banda tan grande se había mostrado tan poco heroica desde que los Beatles dejaron filmar su propia ruptura en "Let It Be", estrenada en 1970 un mes después de que McCartney anunciara la separación y a cuyo estreno no fue ninguno de los cuatro. Fue incómodo, y también valiente: enseñaron que detrás de la furia había hombres frágiles que se herían entre ellos como cualquiera.

Lo que hay que recordar

Metallica es la prueba de que el metal —esa música que muchos desprecian como pura violencia— puede tener la ambición, la técnica y la hondura de cualquier gran arte.

Pon "Master of Puppets", "One", "Enter Sandman" o "Nothing Else Matters", y vas a escuchar música pesada del más alto nivel: velocidad, potencia, complejidad, y también melancolía y belleza.

Detrás vas a encontrar una historia muy humana: cuatro tipos que amaban esto, que perdieron a un hermano por una carta del azar, que siguieron hasta hacerse los más grandes, y que tuvieron el coraje raro de mostrar sus propias grietas.

No fingieron ser dioses invulnerables. Y eso, en un género de pura fachada dura, es su verdad más valiosa.


Fuentes

Metallica, banda estadounidense de heavy y thrash metal formada en Los Ángeles el 28 de octubre de 1981 por el baterista danés Lars Ulrich, que publicó un aviso clasificado en el semanario de avisos gratuitos The Recycler, y el cantante y guitarrista rítmico James Hetfield; la formación clásica se completó con el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Cliff Burton, tras la salida de Dave Mustaine, que fundaría Megadeth. Es la banda más exitosa del metal y pionera del thrash junto a Slayer, Megadeth y Anthrax. "Kill 'Em All" (1983), "Ride the Lightning" (1984) y "Master of Puppets" (3 de marzo de 1986) son considerados cumbres del género. Cliff Burton (nacido el 10 de febrero de 1962) murió el 27 de septiembre de 1986, a los 24 años, en un accidente del bus de gira cerca de Dörarp, unos veinte kilómetros al norte de Ljungby, en la carretera europea E4, viajando de Estocolmo a Copenhague poco antes de las siete de la mañana: fue despedido por una ventana y el vehículo le cayó encima. Según el relato de Kirk Hammett, la banda había sorteado las literas sacando cartas de un naipe, Burton sacó el as de espadas y reclamó la cama de Hammett, que resultó ser el lugar donde falleció; Lars Ulrich ha referido una versión distinta según la cual el sorteo fue con pajitas. La causa del accidente quedó disputada: el conductor alegó hielo negro y fue exculpado judicialmente, mientras Hetfield declaró no haber encontrado hielo al recorrer después esa carretera. Burton fue reemplazado por Jason Newsted y más tarde por Robert Trujillo. El "Álbum Negro" (Metallica, 1991), con "Enter Sandman" y "Nothing Else Matters", superó los veinte millones de copias solo en Estados Unidos —la RIAA lo certificó 20× platino, doble diamante, en mayo de 2025, el álbum más vendido del país desde que las ventas se contabilizan por escáner— y los convirtió en un fenómeno mundial. En 2000 demandaron a Napster por piratería, lo que generó rechazo de parte de sus seguidores; el documental "Some Kind of Monster" (2004) mostró tensiones internas, terapia grupal y la rehabilitación de Hetfield. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Britannica, Wikipedia, Ultimate Classic Rock y otras coberturas.

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