Mon Laferte
Nunca cupo en las casillas
Por Rebobinados · Publicado el 17 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
Hay voces que la radio necesita para existir, y hay voces que existen a pesar de la radio. Mon Laferte es de las segundas. Norma Monserrat Bustamante Laferte nació en Viña del Mar el 2 de mayo de 1983, se fue a México a los veintitantos con una mano adelante y otra atrás, y desde allá construyó algo que en Chile todavía cuesta nombrar entero: es cantautora y es pintora, y en las dos cosas hace lo mismo, que es no repetirse nunca.
Empecemos por donde empieza todo con ella, que es la voz.
La voz que no necesitó la radio
"Tu falta de querer" apareció en 2015 y le cambió la vida. Es la canción con la que medio continente la conoció, la que hoy ronda los mil millones de reproducciones en Spotify, muy por delante de cualquier otra suya. Un himno de despecho que se canta en cocinas, en autos, en velorios de amores.
Y acá viene lo que casi nadie sabe: esa canción nunca fue número uno en la radio chilena. Su mejor puesto fue el quince. Ni siquiera necesitó que una programación la empujara. Se hizo grande por abajo, de boca en boca, que es la única manera en que las canciones se hacen de verdad eternas. La radio llegó tarde, como llega siempre, a confirmar lo que la gente ya había decidido sola.
Esa es la primera pista de quién es Mon Laferte: alguien que no cabe en el circuito y aun así lo desborda.
Una voz para muchas músicas
Tiene cinco Latin Grammy, que son muchos, y son de una clase muy particular: los cinco los ganó haciendo cosas distintas. Canción alternativa por "Amárrame", álbum alternativo por "Norma", canción de rock por "Biutiful", álbum cantautor por "Seis", otra vez alternativo por "Autopoiética". Bolero, cumbia, rock, ranchera, trap: entra y sale de los géneros como quien cambia de idioma sin acento.
Ahí está su marca. La mayoría de los artistas encuentran una fórmula que funciona y la ordeñan veinte años. Ella hace lo contrario: cada disco desarma el anterior. Le tiene alergia a hacer dos veces lo mismo, y esa inquietud es justamente lo que la vuelve imposible de encasillar.
La noche en que su cuerpo fue el mensaje
El 14 de noviembre de 2019, en plena alfombra roja del Latin Grammy en Las Vegas, se abrió el abrigo y mostró el torso pintado con una frase sobre lo que estaba pasando en Chile durante el estallido. Es, con diferencia, la imagen más reproducida de su carrera. Una artista chilena parada en la vitrina más comercial de la música latina, usándola para decir lo que en ese momento le quemaba adentro.
Esa misma noche recibió un premio, y al subir leyó una décima que dolía. Vale contarlo bien, porque casi siempre se cuenta mal: esa décima no la escribió ella. La escribió la cantora chilena La Chinganera, que se la pasó para que la leyera. Dos gestos de dos mujeres, y hay que darle a cada una lo suyo. Lo que Mon llevaba pintado en el cuerpo era de ella; las palabras que leyó eran de otra chilena que también quería que se escucharan. Que las haya llevado a ese escenario, sin firmarlas como propias, dice bastante de las dos.
Después agarró el pincel
Y acá aparece la otra mitad, la que en Chile se conoce menos de lo que se cree. Mon Laferte pinta. Y no pinta como hobby de artista famosa: pinta en serio, es autodidacta —lo ha dicho, nunca estudió pintura ni estudió nada— y se sube a andamios de doce metros a hacer murales del tamaño de un edificio.
Su primer mural lo hizo en Valparaíso, en la Subida Cumming, en octubre de 2019, junto a un dúo porteño. Después vinieron otros: uno enorme en el Cerro Alegre sobre el ciclo menstrual, el dolor de guata, los ánimos de esos días —un tema que casi nadie pone en una medianera de doce metros a la vista de toda una ciudad—. Pintó en Ciudad de México, en Los Ángeles, y en el Estadio Nacional de Santiago junto al "Mono" González, uno de los muralistas mayores del país. De la voz al muro sin pedir permiso para cambiar de oficio.
El sentido: la grandeza no cabe en las casillas
Si uno mira la carrera entera, aparece un patrón que la explica mejor que cualquier premio. A Mon Laferte las instituciones siempre la pusieron en la casilla de al lado. Sus Latin Grammy son de categorías de género, nunca de las cuatro grandes. En Estados Unidos, la primera vez que la nominaron, la metieron en música regional mexicana —la del mariachi y el norteño— a una cantautora chilena. Y cuando saltó a la pintura y le dieron las salas grandes de los museos, hubo quienes discutieron si le correspondía estar ahí.
La respuesta a todo eso ya la había dado la historia con otra chilena. A Violeta Parra también la despachaban de "primitiva", de "pintoresca", cuando cantaba y bordaba y pintaba, todo a la vez, sin pedirle permiso a nadie. La misma frontera entre alta cultura y cultura popular que se usó contra la Violeta se usó contra Mon medio siglo después. Y el veredicto va a ser el mismo: las casillas se hicieron para artistas más chicos. Los grandes no caben, y por eso terminan corriendo los muros.
Después de años en que la música la premiaba siempre en la sala chica, el 26 de febrero de 2026 le llegó el escenario grande de verdad: la Gaviota de Platino en el Festival de Viña, con la Quinta Vergara llena, en la ciudad donde nació. La sexta persona en recibirla en la historia del premio, y la más joven de todas. El público se la había pedido a gritos nueve años antes. Tardó, pero llegó, y llegó en casa.
Lo que hay que recordar
Mon Laferte hizo la canción de despecho más escuchada de su generación sin que la radio la ayudara. Ganó cinco Latin Grammy sin repetir nunca el mismo truco. Convirtió su propio cuerpo en un cartel cuando su país ardía. Se subió a un andamio de doce metros a pintar lo que las mujeres sienten y nadie dibuja. Y cada vez que una institución trató de meterla en la casilla de al lado, ella pintó encima una más grande.
No es la ganadora de "Rojo" —quedó tercera, dato menor—. Es la viñamarina que se fue a México y volvió convertida en una de esas artistas que no caben en ninguna definición porque las contienen a todas. Violeta tuvo razón antes de tiempo. Mon le está dando la razón otra vez.
Fuentes
Mon Laferte, nombre artístico de Norma Monserrat Bustamante Laferte, cantautora y artista visual chilena nacida en Viña del Mar el 2 de mayo de 1983, radicada en México desde 2007 y nacionalizada mexicana el 30 de noviembre de 2022. Participó en la segunda generación de "Rojo fama contrafama" (TVN, 2003), donde quedó tercera tras Mario Guerrero y Miguel Garcés. Tiene cinco Latin Grammy, todos en categorías de género: Mejor Canción Alternativa por "Amárrame" (2017), Mejor Álbum de Música Alternativa por "Norma" (2019), Mejor Canción de Rock por "Biutiful" (2020), Mejor Álbum Cantautor por "Seis" (2021) y Mejor Álbum de Música Alternativa por "Autopoiética" (2024). "Tu falta de querer" (2015) es su grabación más escuchada en Spotify (más de 960 millones de reproducciones a septiembre de 2026); su mejor puesto en la radio chilena fue el número 15. El 14 de noviembre de 2019, en la alfombra roja de la vigésima entrega del Latin Grammy en Las Vegas, mostró el torso pintado con una leyenda alusiva a la represión durante el estallido social; la décima que leyó al recibir esa noche el premio a Mejor Álbum de Música Alternativa fue escrita por la cantora chilena La Chinganera. Su primera nominación al Grammy estadounidense (2022) fue en la categoría de Mejor Álbum de Música Regional Mexicana, por "Seis". Como artista visual es autodidacta; su primer mural se terminó en la Subida Cumming de Valparaíso el 29 de octubre de 2019, y ha pintado además en el Cerro Alegre, Ciudad de México, Los Ángeles y el Estadio Nacional de Santiago (junto a Alejandro "Mono" González, enero de 2023). Recibió la Gaviota de Platino del Festival de Viña del Mar el 26 de febrero de 2026, siendo la sexta persona en obtenerla y la más joven. Reescritura en clave Rebobinados de una investigación previa verificada; las interpretaciones sobre el sentido de su obra —incluida la lectura del linaje con Violeta Parra— se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras por derechos de autor.
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