Década 90s · Ritmo disco dance
The Prodigy
El bailarín que agarró el micrófono
Por Rebobinados · Publicado el 22 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
The Prodigy hizo algo que parecía imposible: tomar la música electrónica de baile, esa que sonaba en las fiestas rave clandestinas del Reino Unido, y volverla feroz, agresiva, casi punk, sin suavizarla ni un poco.
No hicieron electrónica para relajarse. Hicieron electrónica para golpear: guitarras distorsionadas, sintetizadores que parecían sirenas de alarma, ritmos como martillazos.
Fueron el puente entre el rock y la pista de baile. Y su historia termina en un lugar más incierto y más triste del que suele contarse.
El cerebro nunca estuvo adelante
Acá hay algo que da vuelta la idea que uno tiene de la banda.
El autor de The Prodigy, el que componía, producía y tocaba absolutamente todo, era Liam Howlett, un tipo que se quedaba atrás, tras los teclados, casi invisible. Él era el genio musical, y el nombre del grupo viene justamente de un sintetizador que usaba, el Moog Prodigy.
Los que estaban adelante, los que la gente creía que "eran" The Prodigy, habían entrado a la banda como bailarines.
Sí: Keith Flint y Leeroy Thornhill empezaron siendo los que bailaban en el escenario mientras Howlett manejaba la música desde atrás. Maxim se sumó como MC en el primer concierto en vivo, a comienzos de 1991.
Con el tiempo, uno de esos bailarines agarró el micrófono y se transformó en una de las figuras más reconocibles de los noventa.
Del baile al fuego
Ese bailarín era Keith Flint.
En 1996, para "Firestarter" —"incendiario"—, Flint se inventó un personaje: el pelo parado en dos crestas de colores, los ojos pintados de negro, una sonrisa demoníaca, energía de bomba a punto de estallar.
El video, en blanco y negro, dirigido por Walter Stern, se filmó en un túnel del metro de Londres, junto a la estación abandonada de Aldwych. Había tanto polvo en el túnel que el equipo tuvo que trabajar con mascarillas. El resultado aterró a media Inglaterra y fascinó a la otra media: la BBC terminó prohibiéndolo, después de que la acusaran de incitar a la piromanía.
"Firestarter" fue número uno en el Reino Unido, tres semanas —en Estados Unidos llegó solo al puesto treinta—, y Flint pasó de bailarín anónimo a la cara del rave para toda una generación.
Después vino "Breathe", otro número uno británico, y el disco "The Fat of the Land", de 1997, que llegó al número uno en dieciséis países, Estados Unidos incluido. Una hazaña para una banda electrónica británica y agresiva.
También tuvieron su polémica con "Smack My Bitch Up", cuyo título y video fueron acusados de promover la violencia contra las mujeres. Varias cadenas retiraron el disco de sus tiendas y varias radios restringieron su emisión.
Lo que se sabe, y lo que no
Y acá está la parte difícil, que hay que contar con cuidado, porque casi siempre se cuenta mal.
El 4 de marzo de 2019, Keith Flint fue encontrado muerto en su casa de Essex, a los cuarenta y nueve años.
Ese mismo día, Liam Howlett escribió en Instagram que su hermano se había quitado la vida, y que estaba en shock, furioso, confundido y con el corazón roto. Fue la reacción inmediata de un amigo devastado, publicada el mismo día y antes de cualquier investigación.
Dos meses después, la investigación judicial cerró de otra manera. El 8 de mayo de 2019, la forense jefe de Essex, Caroline Beasley-Murray, registró una conclusión abierta. Y explicó por qué: para declarar un suicidio habría tenido que establecer que Flint formó la idea y actuó deliberadamente sabiendo que eso le causaría la muerte, y no encontró pruebas suficientes de ello.
Sus palabras fueron que nunca sabremos del todo qué pasaba por la mente de Flint ese día.
Conviene decirlo así, y no como se repite: lo que quedó no es una certeza, es un hueco. La autopsia consignó la causa médica y la presencia de cocaína, alcohol y codeína, y ahí se detiene lo que se puede afirmar.
Lo que sí ocurrió después es que los fans impulsaron una campaña para devolver "Firestarter" a las listas —reentró en el puesto cincuenta y ocho— y muchos aprovecharon ese momento para hablar de algo de lo que se habla poco: la salud mental de los hombres, y lo fácil que es dar por invencible a alguien que en el escenario parece puro fuego.
Esa conversación vale igual, y quizá más, sin la certeza que nadie tiene.
Lo que hay que recordar
The Prodigy es la prueba de que la electrónica podía ser tan rebelde y tan física como el mejor rock, y de que no hacía falta pedirle permiso a nadie.
Si pones "Firestarter", "Breathe" o "Out of Space", vas a escuchar el sonido de una revolución: el momento en que la música de baile dejó de ser solo para bailar.
Y vas a escuchar a Keith Flint, el bailarín que agarró el micrófono, la cara feroz y entrañable de una música que nunca pidió permiso.
La banda siguió después, con Howlett y Maxim, honrando la memoria de su amigo.
Que su energía se recuerde. Y que su historia sirva, sobre todo, para preguntarle cómo está a alguien que parece que no lo necesita.
Este texto menciona el suicidio. Si estás pasando por un momento difícil o tienes pensamientos de hacerte daño, no estás solo y se puede pedir ayuda. En Chile puedes llamar al *4141, la línea gratuita de prevención del suicidio del Ministerio de Salud, disponible las 24 horas desde teléfonos celulares.
Fuentes
The Prodigy, grupo británico de música electrónica (big beat / rave) formado el 5 de octubre de 1990 en Braintree, Essex, por Liam Howlett, compositor, productor y tecladista, autor de la música de la banda; el nombre proviene de un sintetizador Moog Prodigy. Keith Flint y Leeroy Thornhill se incorporaron como bailarines, y Maxim como MC en el primer concierto en vivo, en febrero de 1991; Thornhill dejó el grupo en abril de 2000. "Firestarter" (marzo de 1996) fue la primera canción del grupo con voz completa y su primer número uno en el Reino Unido, donde permaneció tres semanas; en Estados Unidos alcanzó el puesto 30. Su video, dirigido por Walter Stern y rodado en un túnel del metro de Londres junto a la estación abandonada de Aldwych, fue retirado de la programación por la BBC tras las quejas del público. "Breathe" (noviembre de 1996) también fue número uno británico. El álbum "The Fat of the Land" (30 de junio de 1997) llegó al número uno en dieciséis países, incluidos el Reino Unido y Estados Unidos. "Smack My Bitch Up" generó polémica y censura por su título y su video: la National Organization for Women lo criticó públicamente, y cadenas como Walmart y Kmart retiraron el álbum. Keith Flint fue hallado muerto en su casa de North End, Essex, el 4 de marzo de 2019, a los 49 años. El mismo día, Liam Howlett escribió en Instagram que Flint "se quitó la vida". La investigación judicial, celebrada el 8 de mayo de 2019 ante la forense jefe de Essex, Caroline Beasley-Murray, registró una conclusión abierta por falta de pruebas suficientes de intención; la forense declaró que para consignar un suicidio habría tenido que establecer que Flint actuó deliberadamente sabiendo que eso causaría su muerte, y que "nunca sabremos del todo qué pasaba por su mente ese día". La autopsia consignó la causa médica y la presencia de cocaína, alcohol y codeína. Tras su muerte, una campaña de aficionados devolvió "Firestarter" a la lista británica, en el puesto 58. Este texto no afirma como establecida una causa que la investigación no estableció. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, ITV News, NME, DJ Mag, BBC, Dazed y otras coberturas de prensa.
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