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Década 90s · Ritmo pop

Andrés Calamaro

Escribir como quien respira

Por Rebobinados · Publicado el 8 de septiembre de 2026

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Andrés Calamaro: Escribir como quien respira

Ilustración: Rebobinados

En el año 2000, Andrés Calamaro publicó un disco con ciento tres canciones.

Ciento tres. Cinco discos compactos. Se llamó "El Salmón" y no fue una recopilación: era material nuevo.

Ningún artista hace eso. No porque no se pueda, sino porque a nadie se le ocurre que sea una buena idea.

El que escribe como quien respira

A Calamaro se le llama grafómano, y el apodo es bastante literal.

No escribe canciones cuando tiene algo que decir. Escribe todo el tiempo, y lo que queda es lo que queda.

Conviene aclarar un malentendido que se repite: "El Salmón" no se grabó de una sentada. Salió de sesiones largas y sostenidas, de un período de producción desbocada. Lo extraordinario no es la velocidad, es que no se detuviera.

Y el método tiene un precio evidente: entre ciento tres canciones hay de todo. Pero también tiene una virtud que casi nadie consigue, que es no filtrar antes de tiempo. Quien escribe poco elige demasiado pronto.

Veinticinco años después sigue igual. En 2026 prepara una caja con ciento nueve canciones.

Madrid, y una banda de dos orillas

Nació en Buenos Aires en 1961 y a los veinte años ya era tecladista de Los Abuelos de la Nada, entre 1981 y 1985.

A comienzos de los noventa se instaló en Madrid, y ahí pasó lo interesante.

Ariel Rot y Julián Infante, que venían de Tequila, tenían un proyecto de versiones. Rot lo llamó para que se sumara. De ahí salió Los Rodríguez, en 1990, con Germán Vilella en la batería.

Conviene decirlo con precisión porque suele contarse al revés: no fue Calamaro quien fundó la banda y llamó a los demás. Lo llamaron a él. Fue fundador, sí, pero no el impulsor.

Y lo que hicieron entre 1990 y 1996 fue raro y valioso: juntaron el rock argentino con el sabor español en un solo sonido, y funcionaron enormemente a los dos lados del Atlántico. "Sin documentos", de 1993, es uno de los himnos del rock en español de esa década.

Pocos artistas pertenecen de verdad a los dos mundos. Él sí.

Alta suciedad

Después de Los Rodríguez vino su mejor racha en solitario.

"Alta suciedad", de 1997, con "Flaca" y "Loco". "Honestidad brutal", de 1999, doble, que ya anunciaba lo que venía. Y "El Salmón" al año siguiente.

En cuatro años publicó una cantidad de música que a otros les habría durado veinte, y lo mejor de eso sigue sonando hoy en cualquier bar de Buenos Aires o de Madrid.

También escribió para otros. "Mi enfermedad" es suya, aunque el éxito masivo fue la versión de Fabiana Cantilo en 1991, no la de Los Rodríguez.

Lo que hay que recordar

Calamaro es la prueba de que a veces la cantidad es una forma de la calidad.

Pon "Flaca", "Sin documentos" o "Loco" y vas a escuchar a alguien con un oído infalible para la melodía y una manera de escribir que suena a conversación, no a letra.

Lo que lo distingue no es haber escrito tres canciones perfectas. Es haber escrito mil, y que entre esas mil haya tres perfectas, y otras cien buenas, y no haberse detenido nunca a decidir cuáles eran cuáles.

Recuérdalo así: no como el autor de "Flaca", sino como el tipo que no aprendió nunca a parar, y que por eso dejó más música buena que casi cualquiera de su generación.


Fuentes

Andrés Calamaro Masel, nacido en Buenos Aires el 22 de agosto de 1961; sigue vivo y en activo, con la gira "Como Cantor" en 2026 y una caja de 109 canciones en preparación. Fue tecladista de Los Abuelos de la Nada entre 1981 y 1985, sin ser miembro fundador. Los Rodríguez se formaron en Madrid en 1990 a partir de un proyecto de versiones de Ariel Rot y Julián Infante, ambos procedentes de Tequila, que convocaron a Calamaro; la formación se completó con Germán Vilella. Conviene precisar este punto porque suele atribuirse a Calamaro la fundación de la banda. Los Rodríguez se separaron en 1996; "Sin documentos" da título a su tercer álbum, de 1993. Su discografía solista incluye "Alta suciedad" (1997), con "Flaca" y "Loco"; "Honestidad brutal" (1999), doble; y "El Salmón" (2000), con 103 canciones en cinco discos, fruto de un período prolongado de grabación y no de una sesión única. "Mi enfermedad" es composición suya, grabada por Los Rodríguez en "Buena suerte" (1991), aunque su difusión masiva provino de la versión de Fabiana Cantilo del mismo año. "Estadio Azteca" pertenece a "El cantante" (2004), un disco mayoritariamente de versiones, y su letra es de Marcelo "Cuino" Scornik. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, AllMusic y otras coberturas.

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