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Década 90s · Ritmo punk

Chumbawamba

El manifiesto que todos coreamos sin saberlo

Por Rebobinados · Publicado el 27 de septiembre de 2026

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Chumbawamba: El manifiesto que todos coreamos sin saberlo

Ilustración: Rebobinados

Todo el mundo conoce el estribillo. Ese que dice que lo tiran al suelo y que se vuelve a levantar, coreado en estadios, en matrimonios y en cada fiesta que llega a las tres de la mañana. Para casi todos es el himno de borrachos más contagioso de los noventa. Lo que casi nadie sabe es que detrás había un colectivo anarquista con quince años de militancia encima, y que ese colectivo hizo con su minuto de fama cosas bastante más raras e incómodas que lo que suele contarse. Incluidas las que no lo dejan bien parado.

Quince años antes del éxito

Chumbawamba se formó en 1982, en Burnley, en el norte de Inglaterra. La casa comunal de Armley, en Leeds, con la que se los identifica siempre, vino después. Vivían juntos, compartían el dinero, decidían en asamblea y hacían punk militante sobre antifascismo, derechos laborales, derechos de los animales y lucha de clases. No eran una banda con mensaje: eran activistas que además tocaban.

De esa etapa sale el dato que hay que tener a mano para entender todo lo demás. En 1989 participaron en un disco recopilatorio titulado Fuck EMI, dedicado a atacar a la multinacional discográfica por sus vínculos con la industria armamentística. Anótalo, porque vuelve.

El éxito, y el sello que habían insultado

"Tubthumping" salió en 1997 y los sacó del under de golpe: número dos en el Reino Unido, número seis del Billboard Hot 100, unas 880.000 copias vendidas solo en territorio británico. Un colectivo anarquista de Leeds en las radios de todo el planeta.

Y aquí está el episodio que el relato heroico suele saltarse. Ese disco, Tubthumper, salió por EMI. La banda firmó en 1997 con la misma compañía a la que había dedicado un recopilatorio insultante ocho años antes. Ellos lo defendieron como una decisión táctica —llegar a más gente, usar el dinero del enemigo—, y buena parte de su público lo leyó exactamente como lo contrario. No hace falta elegir bando para contarlo: hay que contarlo, porque es el punto donde su propia tesis se puso a prueba.

La jarra de agua helada

El 9 de febrero de 1998, en los BRIT Awards, con la industria y la clase política británica sentadas en las mismas mesas, Danbert Nobacon se acercó a John Prescott, viceprimer ministro laborista, y le vació encima una jarra de agua helada. No era un balde, aunque el balde se haya instalado en el mito.

El gesto era por los portuarios de Liverpool, y aquí también conviene precisar. No fue una huelga: fue un despido masivo. Unos quinientos trabajadores echados por la Mersey Docks and Harbour Company desde septiembre de 1995, en un conflicto que el gobierno laborista no quiso tocar. Y el detalle que lo vuelve más duro, no más débil: ese conflicto ya se había derrumbado en enero de 1998, semanas antes. Nobacon mojó al viceprimer ministro por una causa que acababa de perderse. Fue un acto de memoria, no de presión. La reacción, además, no fue un aplauso unánime: Billy Bragg y Jarvis Cocker, que no son precisamente conservadores, lo criticaron en público por oportunista. La versión de que "fue exactamente lo que ellos querían" deja fuera que media izquierda británica pensó que había sido una payasada.

El dinero de General Motors

De todas sus decisiones, la que mejor resume su puntería es una sola, y se cuenta casi siempre en plural, lo que la arruina. Chumbawamba no licenciaba canciones a la publicidad como rutina: su regla era rechazar. La ocasión más conocida fue Nike, que ofreció un millón y medio de dólares por "Tubthumping" para un anuncio del Mundial de 1998. Dijeron que no, y contaron después que la decisión les tomó treinta segundos.

La excepción llegó en 2002. General Motors les pagó entre setenta mil y cien mil dólares por usar "Pass It Along" en un aviso del Pontiac Vibe. Aceptaron, y repartieron el dinero completo: mitad para CorpWatch, mitad para Indymedia. Las dos organizaciones lo usaron en campañas contra General Motors, por sus prácticas laborales y ambientales. Es decir: le cobraron a una automotriz para financiar a quienes la investigaban. Contado en plural, como una costumbre, eso se convierte en una anécdota de banda pícara. Contado como lo que fue —una sola operación, hecha una vez, con destino declarado— es un acto de puntería.

Lo que hay que recordar

Chumbawamba escondió quince años de militancia dentro de una canción que el mundo entero coreó sin sospechar nada, y después usó esa plataforma con una precisión que casi ninguna banda pop ha tenido: la jarra en la cara del viceprimer ministro, el dinero de una automotriz desviado a quienes la combatían, el no a Nike resuelto en medio minuto. Se disolvieron en 2012, después de treinta años y sin mucho ruido.

La moraleja habitual dice que se puede jugar dentro del sistema sin venderle el alma. Es una conclusión demasiado limpia para ellos. Firmaron con EMI después de haber puesto su nombre en un disco titulado Fuck EMI, y eso les costó una parte de su gente. La historia real es más interesante que la moraleja: un grupo que se pasó la vida discutiendo dónde estaba la línea, que la corrió cuando le convino y que aun así hizo con su fama más de lo que hace casi cualquiera.


Fuentes

Chumbawamba fue un colectivo musical británico de orientación anarquista formado en 1982 en Burnley, Lancashire; posteriormente sus integrantes convivieron en una casa comunal en el barrio de Armley, Leeds. En 1989 participaron en el disco recopilatorio "Fuck EMI", de crítica a esa compañía discográfica. En 1997 firmaron con EMI, que publicó el álbum "Tubthumper". El sencillo "Tubthumping" alcanzó el número dos en la lista británica y el número seis del Billboard Hot 100, y vendió alrededor de 880.000 copias solo en el Reino Unido. El 9 de febrero de 1998, durante la ceremonia de los BRIT Awards, el integrante Danbert Nobacon vertió una jarra de agua helada sobre el viceprimer ministro británico John Prescott en solidaridad con los portuarios de Liverpool: unos quinientos trabajadores despedidos por la Mersey Docks and Harbour Company desde septiembre de 1995, cuyo conflicto se había dado por perdido en enero de 1998. Los músicos Billy Bragg y Jarvis Cocker criticaron públicamente el gesto. La banda rechazó una oferta de un millón y medio de dólares de Nike por el uso de "Tubthumping" en publicidad. En 2002 aceptó un pago de General Motors, estimado entre setenta mil y cien mil dólares, por el uso de "Pass It Along" en un anuncio del Pontiac Vibe, y destinó el dinero por partes iguales a las organizaciones CorpWatch e Indymedia, que lo emplearon en campañas contra la propia General Motors. El grupo se disolvió en 2012. Perfil elaborado para Rebobinados con verificación de datos; las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de The Guardian, BBC News, Billboard, Official Charts Company, Wikipedia y otras coberturas.

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