El Macha
La fiesta y la pena
Por Rebobinados · Publicado el 7 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
Rebobinados es la memoria de la música, y la memoria casi siempre llega tarde: uno termina escribiendo de los grandes cuando ya se fueron. Con Aldo "el Macha" Asenjo, por suerte, llegamos a tiempo. Está vivo, y en estos días —con septiembre recién empezando y las fondas armándose— lo más probable es que ande arriba de un escenario, en algún gimnasio municipal de un pueblo costero, con su estampa de capitán, poniendo a bailar a media ciudad una cumbia. Por eso este texto no es un homenaje póstumo: es una celebración, y de las que hay que hacer mientras el homenajeado puede escucharlas.
De punk a cumbiero, por nostalgia
El Macha nació en Villa Alemana en 1968, y empezó siendo punk. Lideraba La Floripondio, una banda de guitarras distorsionadas y rabia, y a fines de 1998 se fueron de gira por Europa, decenas de conciertos entre Alemania, Países Bajos y Austria. Y ahí, en la soledad y el frío de ese invierno, lejos de todo, pasó algo que le cambiaría la vida a la música chilena. Para entretenerse en los viajes, para animar las fiestas en los lugares donde paraban, el Macha y sus compañeros empezaron a tocar, medio en broma, medio por nostalgia, las cumbias y los boleros de su casa: la música de la radio, de las fiestas de barrio, de la infancia. Y descubrieron que esa música, la que habían dejado atrás, les daba algo que el rock no les daba: los devolvía a Chile. De esa morriña, en el frío, nació Chico Trujillo en 1999, de vuelta en Villa Alemana. La fiesta de un país entero empezó siendo la nostalgia de un punk que extrañaba su tierra.
La música de la que el país se avergonzaba
Lo que hizo al volver es lo que lo vuelve grande. Trajo esa cumbia de regreso y le devolvió a Chile algo que había perdido: la fiesta, sin vergüenza. Porque la cumbia era, hasta entonces, "la música barata", la del barrio, la del matrimonio y la del cumpleaños de quince, la que las radios serias miraban por encima del hombro. El Macha, con Chico Trujillo, la rehabilitó: le devolvió la dignidad y la volvió el corazón que late bajo la fiesta de todo el país. Hizo que la bailaran todos juntos, los punks y los universitarios, los obreros y las familias, sin que nadie preguntara de qué tribu era el otro. Tomó la música de la que la gente se avergonzaba un poco y la convirtió en la música que la enorgullece. Le devolvió a un país entero su derecho a pasarlo bien.
Cada septiembre, sin falla
Y hay una prueba de eso que se repite cada año. Llega septiembre, se arman las fondas y las ramadas, el país entero se pone a bailar con el vaso en la mano, y ahí está Chico Trujillo, sonando en cada patio. "Loca", que salió en 2008 en el disco "Plato único bailable" y es composición suya, dejó de ser una canción de una banda para volverse parte del Dieciocho, como el volantín, la empanada y la carne al palo. No por nada uno de sus discos se llama, sin ninguna modestia, "Reina de todas las fiestas". Y eso es lo máximo a lo que puede aspirar una canción: dejar de tener dueño y volverse de todos, folclore nuevo, algo que la gente canta sin acordarse de quién lo hizo, porque ya lo siente suyo. Pocos artistas vivos han logrado colarse así en el calendario emocional de un país.
Desde abajo y desde afuera
Y lo hizo a su manera. Nada de grandes sellos ni de televisión: sello propio, la Oveja Negra, y la carretera. Su carrera no se explica desde los estudios de Santiago, sino desde el asfalto que conecta gimnasios municipales, plazas de armas y festivales costeros de norte a sur. Le dio la espalda al foco de la capital para tocarle al otro Chile, el de las regiones, el popular, el que late fuerte lejos de las cámaras. Se volvió una especie de cartógrafo de ese Chile que nadie filma: rescató el sonido de la provincia —la melancolía del puerto, la cumbia del barrio, la rebeldía del pueblo chico— y le devolvió el orgullo. Los que cuidan el prestigio nunca lo van a poner en la lista de los importantes; la gente, que es la que sabe, lo hizo hace rato su capitán.
El segundo Macha
Y hay un segundo Macha, que es el espejo del primero. Con otro de sus proyectos, el Bloque Depresivo, hace exactamente lo contrario de la fiesta: bolero, ranchera, canción de pena. Si Chico Trujillo pone a bailar a un gimnasio entero, el Bloque Depresivo lo pone a llorar junto, a cantar sus penas a gritos, todos abrazados. El Macha domina las dos grandes emociones del alma popular: la alegría y la tristeza, la fiesta y el duelo. Te hace bailar y te hace llorar, y descubres, con él, que las dos cosas son la misma: maneras de estar vivo, juntos, sin vergüenza de sentir.
Cincuenta mil personas cantando boleros
Y por si alguien creía que esto era cosa de gimnasios municipales, el 19 de enero de 2026 el Macha llenó el Estadio Nacional. Fíjate bien en el detalle, porque lo dice todo: no lo llenó con la fiesta, lo llenó con la pena. Fue el Bloque Depresivo, el proyecto de los boleros, el que juntó a unas cincuenta mil personas en el estadio más grande del país a cantar canciones tristes, todos a coro, como un karaoke gigante. El que empezó tocando punk en Villa Alemana y grabando en un sello propio terminó llenando el Nacional sin pasar nunca por la televisión ni por un sello grande. Y volvió a llenarlo después. Pocas carreras hechas desde abajo llegan tan arriba sin torcerse en el camino.
Digámoslo ahora
Y ahí está la diferencia, y la razón de escribir esto ahora y no después. El Macha no es un recuerdo: es un presente. Sigue subiéndose a los escenarios, sigue haciendo bailar y llorar a Chile de punta a punta. Si alguna vez bailaste una cumbia de Chico Trujillo en un matrimonio, o cantaste un bolero del Bloque Depresivo con la voz tomada y el corazón hecho pedazos, entonces el Macha ya es parte de tu vida. Es el que nos devolvió la fiesta y el que nos enseñó a cantar la pena. Y sigue acá, haciéndolo. Digámoslo ahora, fuerte, mientras puede oírlo: gracias, capitán.
Fuentes
Aldo Enrique Asenjo Cubillos, "El Macha" (Villa Alemana, 4 de agosto de 1968), cantautor y guitarrista chileno, líder de Chico Trujillo, La Floripondio, Bloque Depresivo y Cabezas Rojas; es uno de los referentes centrales de la llamada "nueva cumbia chilena". Comenzó en el punk con La Floripondio, banda formada en Villa Alemana en 1991, que entre 1998 y 1999 hizo una gira europea de decenas de conciertos por Alemania, Países Bajos, Austria y Francia; durante esa estadía, tocando cumbias y boleros por nostalgia, surgió el germen de Chico Trujillo, fundada en 1999 en Villa Alemana junto a Víctor Vargas en bajo y Juan Gronemeyer en percusión. La banda, cuyo primer álbum fue "Chico Trujillo y la Señora Imaginación" (2001), rehabilitó la cumbia para una nueva generación y se convirtió en un fenómeno masivo y transversal, editada por el sello independiente Oveja Negra. Asenjo ha construido su carrera desde la autogestión, con fuerte presencia en regiones y al margen de la televisión. "Loca", incluida en el álbum "Plato único bailable" (2008) y registrada como composición suya, es uno de sus temas más populares y habitual en las Fiestas Patrias; el grupo tituló uno de sus discos "Reina de todas las fiestas". Con el Bloque Depresivo desarrolla un repertorio de bolero y canción melancólica: el 19 de enero de 2026, Macha y el Bloque Depresivo se presentaron en el Estadio Nacional ante unas 50.000 personas, según la cobertura de prensa, en un show descrito como un karaoke masivo, y posteriormente anunciaron un nuevo concierto en el mismo recinto. Ha sido apodado "el caudillo de la cumbia" y "el capitán". Está en plena actividad. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, MusicaPopular.cl, La Tercera, Ex-Ante, T13 y otras coberturas de prensa.
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Sus dos himnos fracasaron al salir
"Rebel Yell" salió el 12 de enero de 1984 y llegó al nº 46 del Hot 100 y al nº 62 británico; "White Wedding" no pasó del nº 36 y en 1982 no entró en el Reino Unido. Los dos alcanzaron el nº 6 británico recién en las reediciones de 1985, y "Dancing with Myself" nunca entró al Hot 100. Su único nº 1 fue una "Mony Mony" en vivo de 1987 que desbancó a Tiffany, cuyo éxito era otra versión de Tommy James.

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El 13 de septiembre de 1992 los Ramones debutaron en Chile, en el Velódromo del Estadio Nacional, y esa fecha no era una parada más: era la primera noche de la gira mundial de Mondo Bizarro. La abrió Fiskales Ad-Hok, una banda del under santiaguino nacida en 1986 y todavía sin disco. Después vinieron el sello propio C.F.A. en 1997, "Fiesta" (noviembre de 1998) en el puesto 42 de Rolling Stone Chile, y el receso indefinido de febrero de 2025.

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Seis años sin disco
Entre su disco de 2013 y Head Above Water, del 15 de febrero de 2019, Avril Lavigne no publicó álbumes porque estuvo gravemente enferma de Lyme: diagnosticada en diciembre de 2014, lo contó en la portada de People en abril de 2015. El disco de la vuelta trata de eso, y Love Sux (2022) la devolvió al pop-punk en el sello de Travis Barker.
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