Década 60s · Ritmo psicodelia
Jim Morrison
El poeta y el portaaviones
Por Rebobinados · Publicado el 22 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
Jim Morrison fue el vocalista de The Doors y uno de los frontmen más magnéticos y perturbadores que ha tenido el rock.
No cantaba: oficiaba. Se paraba en el escenario como un chamán en trance, con esa voz de barítono grave y esa presencia peligrosa, y convertía un concierto en un rito, en una ceremonia entre el placer y la amenaza.
Las canciones de The Doors eran oscuras, largas, teatrales: "Light My Fire", "Break On Through", "The End", "Riders on the Storm". Y tenían una rareza para la época: no había bajista en escena. Ray Manzarek hacía las líneas de bajo con la mano izquierda, en un teclado-bajo Fender Rhodes, mientras con la derecha tocaba el órgano. En el estudio sí usaron bajistas de sesión, pero en vivo eran cuatro y ese hueco era parte del sonido.
En apenas cinco años, entre 1965 y 1971, Morrison dejó una marca que dura hasta hoy, y una leyenda que lo devoró.
El poeta antes que el cantante
La clave para entender a Morrison es que él no se veía como una estrella de rock, sino como un poeta.
Estudió cine en la Universidad de California, en Los Ángeles, y se graduó en 1965 —aunque se negó a asistir a la ceremonia—. De ahí le viene su sentido de la teatralidad, de la imagen, del espectáculo como obra.
Leía a los poetas malditos franceses, a Rimbaud, a Blake, y quería ser uno de ellos. De hecho, el nombre de la banda lo sacó de "Las puertas de la percepción", el libro de Aldous Huxley, que a su vez tomaba una frase de William Blake sobre limpiar las puertas de la percepción para ver el mundo como es, infinito.
Morrison publicó libros de poesía, dirigió cortometrajes, y siempre sintió que la música era solo una de las formas de su verdadera vocación, que era la palabra.
"El Rey Lagarto" salió de un poema suyo, "Celebration of the Lizard", no de una pose de rockero.
El padre estaba en el Golfo de Tonkín
Y acá va uno de los datos menos conocidos de toda la historia del rock, aunque casi siempre se cuenta mal.
Se repite que Jim Morrison era hijo de un almirante que ayudó a encender la guerra de Vietnam. Las dos mitades de esa frase necesitan corrección, y lo que queda debajo es más interesante.
George Stephen Morrison no era almirante en 1964: era capitán de navío, y mandaba el portaaviones USS Bon Homme Richard, buque insignia de su división. Ascendería a contraalmirante recién en 1967. En agosto de 1964 estaba al mando de las fuerzas navales estadounidenses presentes en el Golfo de Tonkín, durante el incidente que sirvió de pretexto para escalar la intervención en Vietnam.
Pero lo que hizo ahí no fue encender nada. Él y su estado mayor informaron al mando naval en Hawái de que los ecos de radar detectados por los destructores el 4 de agosto probablemente eran falsos, generados por el mal tiempo. Es decir: el padre de Jim Morrison reportó que el segundo ataque, el que se usó como justificación, probablemente nunca ocurrió.
Ese informe no llegó al presidente. La guerra escaló igual.
Mientras tanto, el hijo se convertía en un ícono de la contracultura, del movimiento pacifista, de la juventud que repudiaba esa guerra.
Y Jim cortó lazos con su familia de una manera radical. En la biografía promocional que Elektra Records le pidió escribir y que se distribuyó con el primer disco de The Doors, declaró que toda su familia inmediata estaba muerta. Años después le explicó a Rolling Stone por qué: para proteger a los suyos, y en particular la carrera naval de su padre.
No fue solo construcción de leyenda. Fue, a su manera torcida, un gesto de cuidado.
La caída
La misma intensidad que lo hacía hipnótico en el escenario lo fue destruyendo fuera de él.
Morrison bebía cada vez más, se metía en problemas con la ley por su comportamiento en los conciertos, y su cuerpo y su música empezaron a resentirse.
En 1971, agotado del circo del rock, se fue a París a intentar ser, por fin, solo un poeta.
Y ahí, el 3 de julio de 1971, Pamela Courson lo encontró muerto en la bañera de su departamento, a las seis de la mañana. Tenía veintisiete años.
La causa oficial fue una insuficiencia cardíaca. No hubo autopsia, y conviene decir por qué, porque eso desactiva la mitad de las teorías: la ley francesa no la exigía al no haber indicios de crimen.
Con él, el rock perdía al cuarto integrante del trágico "Club de los 27" en apenas dos años: primero Brian Jones, en julio de 1969; después Jimi Hendrix, en septiembre de 1970; luego Janis Joplin, en octubre de ese mismo año; y ahora Morrison.
El detalle del calendario es escalofriante: murió exactamente dos años después de Brian Jones, el mismo día.
Y hay otra coincidencia que parece escrita. El 2 de julio de 1971, su padre fue el orador principal en la ceremonia de baja del USS Bon Homme Richard, el portaaviones que había mandado en Tonkín.
Su hijo murió en París al día siguiente.
Está enterrado en el cementerio de Père-Lachaise, y su tumba es todavía una de las más visitadas del mundo.
Lo que hay que recordar
Jim Morrison es la prueba de que a veces la leyenda se traga al hombre.
Quiso ser poeta y el mundo lo hizo dios del rock. Quiso las puertas de la percepción y encontró las de la autodestrucción.
Si pones "Riders on the Storm", "Light My Fire" o "The End", vas a escuchar algo que casi ninguna banda logró: rock que suena a ceremonia, a viaje, a peligro, con un hombre que cantaba como si estuviera invocando algo.
Detrás del mito del Rey Lagarto había un lector de poesía, un hijo que le dio la espalda al mundo de su padre —y que mintió sobre él para protegerlo—, y un muchacho que se apagó demasiado pronto tratando de vivir a la altura de su propia leyenda.
Escúchalo por la música, que es enorme, y recuérdalo entero.
Fuentes
James Douglas "Jim" Morrison (Melbourne, Florida, 8 de diciembre de 1943 – París, 3 de julio de 1971), cantante, compositor y poeta, vocalista y líder de The Doors, con Ray Manzarek en teclados, Robby Krieger en guitarra y John Densmore en batería. The Doors no tenía bajista en escena: Manzarek ejecutaba las líneas de bajo con la mano izquierda en un teclado-bajo Fender Rhodes, mientras que en estudio el grupo recurrió a bajistas de sesión como Doug Lubahn, Jerry Scheff, Carol Kaye y Harvey Brooks. Morrison estudió cine en la UCLA y se graduó en 1965, negándose a asistir a la ceremonia. El nombre de la banda proviene de "Las puertas de la percepción" (1954) de Aldous Huxley, título que a su vez cita a William Blake. El apodo "el Rey Lagarto" procede de su poema "Celebration of the Lizard", cuyo fragmento "Not to Touch the Earth" se publicó en el álbum "Waiting for the Sun" (1968). Su padre, George Stephen Morrison, no era almirante en 1964: era capitán de navío al mando del portaaviones USS Bon Homme Richard, buque insignia de su división, y ascendió a contraalmirante en 1967. En agosto de 1964 estaba al mando de las fuerzas navales estadounidenses presentes en el Golfo de Tonkín. Él y su estado mayor informaron al mando naval en Hawái de que los ecos de radar detectados por los destructores el 4 de agosto probablemente eran falsos y atribuibles al mal tiempo, es decir, que el segundo ataque probablemente no había ocurrido; esa apreciación no se trasladó al presidente y la escalada siguió adelante. Jim afirmó que toda su familia inmediata había muerto en la biografía promocional que Elektra Records le pidió redactar y que se distribuyó con el primer álbum del grupo en 1967; en 1969 declaró a Rolling Stone que lo había hecho para proteger a su familia y, en particular, la carrera naval de su padre. La relación entre ambos estaba rota. Morrison murió en París a los 27 años; la causa oficial fue una insuficiencia cardíaca y no se practicó autopsia, ya que la legislación francesa no la exigía al no haber indicios de criminalidad. Fue hallado por Pamela Courson hacia las seis de la mañana. Integró el llamado "Club de los 27" junto a Brian Jones (3 de julio de 1969), Jimi Hendrix (18 de septiembre de 1970) y Janis Joplin (4 de octubre de 1970); murió exactamente dos años después de Jones, el mismo día del calendario. El 2 de julio de 1971, un día antes de su muerte, su padre fue el orador principal en la ceremonia de baja del USS Bon Homme Richard. Está enterrado en el cementerio de Père-Lachaise desde el 7 de julio de 1971. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Biography, Britannica, Rolling Stone, Ultimate Classic Rock y otras coberturas de prensa.
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