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Década 70s · Ritmo soul

Stevie Wonder

Tomó el volante

Por Rebobinados · Publicado el 14 de septiembre de 2026

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Stevie Wonder: Tomó el volante

Ilustración: Rebobinados

Stevie Wonder nació seis semanas antes de tiempo, en 1950. En la incubadora, el oxígeno que lo mantuvo vivo le dañó los ojos para siempre, y quedó ciego a los pocos días de nacer.

No hay que llamar a eso un regalo: la ceguera es una condición dura, no una bendición. Pero de ahí salió algo extraordinario. Un niño que a los nueve años ya tocaba el piano, la armónica y la batería, y que escuchaba el mundo con una hondura que los que vemos rara vez alcanzamos.

No "superó" su ceguera como en una película de superación. Hizo algo más fino: con un oído que se volvió sobrehumano, construyó una de las obras más grandes y más alegres de la música del siglo.

Little Stevie

Empezó como un fenómeno. Firmó con Motown a los once años, con el nombre de "Little Stevie Wonder": la maravilla era que un niño tan chico pudiera tocar así.

A los trece, "Fingertips", grabada en vivo, llegó al número uno y lo convirtió en el artista más joven en encabezar las listas de Estados Unidos. De adolescente encadenó "Uptight", "I Was Made to Love Her", "My Cherie Amour", y ya era una de las estrellas más queridas del sello.

Veintiún años

Lo que lo separa de cualquier niño prodigio pasó a los veintiuno.

La mayoría de las estrellas infantiles se apagan, o el sello las exprime hasta la última gota. Cuando su contrato con Motown venció, el día que cumplió veintiún años, Stevie usó ese momento para exigir algo que casi nadie en ese sello había conseguido: el control creativo total de su música.

Y en vez de festejar, arrancó lo que muchos consideran la mejor racha creativa de la música popular. Entre 1972 y 1976 sacó, uno tras otro, "Talking Book", "Innervisions", "Fulfillingness' First Finale" y "Songs in the Key of Life". "Superstition", "Higher Ground", "Sir Duke", "As", "I Wish".

Fue pionero del sintetizador. Hizo discos que eran a la vez pura alegría y conciencia social: cantó al racismo, a la pobreza, a la vida en la ciudad, a la fe. Ganó el Grammy al álbum del año tres veces en cuatro años, y el año que no ganó, Paul Simon subió a recibirlo y le agradeció a Stevie Wonder por no haber sacado disco. No solo tenía el talento: agarró la libertad para usarlo completo.

Tres días después

En medio de esa cima, la muerte lo rozó.

El 6 de agosto de 1973, tres días después de que saliera "Innervisions", el auto en que viajaba dormido chocó contra un camión cargado de troncos en una carretera de Carolina del Norte. Uno de los troncos le golpeó la cabeza. Estuvo cuatro días en coma.

Se recuperó, perdió por un tiempo el olfato, se quedó con la cicatriz en la frente, y volvió a los escenarios. La vida le pasó cerquísima y él siguió cantando.

Una canción para avergonzar a un Congreso

Hay algo que lo vuelve más que un músico enorme, y tiene que ver con lo que hizo con su fama.

A comienzos de los ochenta encabezó la campaña para que el cumpleaños de Martin Luther King fuera feriado nacional en Estados Unidos. Organizó marchas, presionó al Congreso y escribió "Happy Birthday" para dejar en evidencia a los políticos que arrastraban los pies. En 1983 la ley se firmó, y ese feriado existe, en buena parte, porque un músico ciego no se rindió.

Piénsalo un segundo: un hombre que nunca pudo ver el color de la piel de nadie usó su música para que un país honrara al que soñó con un mundo más allá del color.

Su música, además, fue prohibida en la radio de la Sudáfrica del apartheid después de que dedicara un Óscar a Nelson Mandela. Y en 1988 estuvo en el cartel del concierto de Wembley por los setenta años de Mandela, la noche en que un fallo técnico suyo le cambió la vida a otra artista. Su alegría nunca fue ingenua: tenía columna.

El contraejemplo

Stevie Wonder está vivo, pasados los setenta, y sigue tocando.

En una colección llena de genios devorados por su propio mito —Elvis, Lennon, tantos—, él es el contraejemplo luminoso. El que tomó el volante de su arte y de su vida en vez de dejar que otros manejaran. El que convirtió una pérdida en un oído prodigioso, esquivó la muerte, torció a un país hacia la justicia, y lo hizo todo irradiando alegría.

Si pones "Sir Duke", o "As", o "Superstition", estás escuchando a un hombre que tuvo todos los motivos para la amargura y eligió hacer la música más gozosa y generosa de su siglo. No es un santo ni un mártir. Es algo más raro: un genio que se mantuvo entero y usó esa entereza para dejar el mundo un poco mejor y bastante más feliz.

Pónganlo fuerte.

Fuentes

Stevie Wonder (nacido Stevland Hardaway Judkins, luego Morris; Saginaw, Michigan, 13 de mayo de 1950), cantante, compositor, productor y multiinstrumentista estadounidense. Nació prematuro; el exceso de oxígeno en la incubadora le causó retinopatía del prematuro y quedó ciego a poco de nacer. Firmó con el sello Tamla, de Motown, a los 11 años como "Little Stevie Wonder"; "Fingertips (Pt. 2)", grabada en vivo, llegó al número uno del Billboard Hot 100 en 1963 y lo convirtió en el artista más joven en encabezar esa lista. Al cumplir 21 años (1971) expiró su contrato y negoció uno nuevo con control creativo total, que dio paso a su "período clásico": "Music of My Mind" (1972), "Talking Book" (1972), "Innervisions" (1973), "Fulfillingness' First Finale" (1974) y "Songs in the Key of Life" (1976). Ganó el Grammy al álbum del año por "Innervisions" (1974), "Fulfillingness' First Finale" (1975) y "Songs in the Key of Life" (1977); en la ceremonia de 1976, Paul Simon agradeció en broma a Stevie Wonder por no haber publicado disco ese año. "Innervisions" salió el 3 de agosto de 1973; el 6 de agosto sufrió un grave accidente en Carolina del Norte, cuando el auto en que viajaba chocó con un camión cargado de troncos, y estuvo cuatro días en coma. Desde 1980 lideró la campaña por el feriado del Día de Martin Luther King Jr., con la canción "Happy Birthday" (1980); la ley fue firmada en 1983 y el feriado se celebró por primera vez en 1986. En 1985 la radiodifusora estatal sudafricana prohibió su música después de que dedicara a Nelson Mandela el Óscar a la mejor canción por "I Just Called to Say I Love You". Participó en el concierto por el 70º cumpleaños de Mandela en Wembley (1988). Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Britannica, AllMusic, Wikipedia, Ultimate Classic Rock, Parade y otras coberturas de prensa.

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