John Lennon
La oración de un hombre difícil
Por Rebobinados · Publicado el 14 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
"Si no hubiera existido Elvis, no habrían existido los Beatles."
Lo dijo John Lennon, sin vueltas. Antes de ser Lennon fue un chico de Liverpool al que la voz de Elvis Presley le encendió la vida y le puso una guitarra en las manos. Elvis fue el big bang; los Beatles, y buena parte de la música que vino después, la explosión.
Por eso la mejor puerta para entrar a Lennon es esa: fue el discípulo más famoso del Rey.
El discípulo que enterró al maestro
Y como pasa a veces con los discípulos, terminó superándolo.
En agosto de 1965, en plena beatlemanía, los Beatles fueron a conocer a Elvis a su casa de Bel-Air. Era el sueño cumplido, la audiencia con el Rey. Fue una decepción. Según su biógrafo Bob Spitz, Lennon lo despachó después diciendo que había sido "como conocer a Engelbert Humperdinck", un cantante melódico de salón.
El ídolo, en persona, era un hombre apagado, perdido en sus películas y en su mito. El discípulo ya había volado más lejos.
Y fue el propio Lennon quien escribió el epitafio más cruel de esa caída: "Elvis murió cuando entró al ejército". El chico que idolatró a Elvis terminó sepultándolo en una frase. Ese es el hilo entre las dos historias: el Rey encendió el fuego, y el discípulo fue el siguiente al que ese mismo fuego, el de la fama total, terminó alcanzando.
El filo de los Beatles
Dentro de la banda más importante de la historia, Lennon era el filo. El ácido, el irónico, el inquieto, el que empujaba hacia el experimento y la honestidad brutal, frente a la dulzura melódica de Paul McCartney.
"Strawberry Fields Forever", "A Day in the Life", "Come Together". Y en solitario, "Imagine", "Working Class Hero", "Instant Karma". Hasta se metió al estudio con David Bowie a escribir y cantar "Fame".
Fue la voz del idealismo de una generación. Con Yoko Ono hizo de su vida un manifiesto —los bed-ins por la paz, "Give Peace a Chance"— y "Imagine" se volvió el himno laico de cada vigilia y cada marcha desde entonces. Su cara terminó en un millón de pósters: san Juan de la Paz.
El santo de yeso no era el hombre
Y el primero en decirlo fue él.
En su última gran entrevista, en 1980, habló sin maquillaje de su propia sombra. Reconoció que había sido violento, que había sido "un tipo que golpeaba", y que pelear contra esa violencia suya era parte de lo que la paz significaba para él. Un hombre violento predicándose la paz primero a sí mismo.
Fue también un padre ausente y duro con su primer hijo, Julian, al que dejó de lado durante años. Y está la contradicción que a sus críticos les encanta: pedía imaginar un mundo sin posesiones mientras vivía como millonario en uno de los edificios más caros de Nueva York.
No hay que taparlo. Las contradicciones eran reales y él las conocía. Pero eso, lejos de volverlo menos interesante que un santo, lo vuelve más: era un hombre imperfecto estirándose hacia algo mejor que él mismo. La paz que predicaba era, en buena parte, la que no encontraba adentro.
Aprender tarde
Y trató de cambiar, que es la parte que lo redime sin blanquearlo.
En sus últimos cinco años se bajó de la música y de la fama para criar a su segundo hijo, Sean. Se volvió padre de casa: horneaba pan, estaba presente, hacía por Sean lo que no había sabido hacer por Julian. El hombre que había sido ausente y violento pasó su tramo final aprendiendo, tarde, a ser tierno y a estar.
Estaba volviendo a la música, con un disco nuevo recién publicado, cuando lo mataron.
Afuera del Dakota
El 8 de diciembre de 1980, afuera de su edificio, el Dakota, un hombre le disparó por la espalda mientras volvía a casa con Yoko. Esa misma tarde Lennon le había firmado un autógrafo en un disco a ese mismo hombre, Mark Chapman, sin saber a quién se lo firmaba.
Tenía cuarenta años. El que había cantado "All You Need Is Love", el que escribió el himno más grande contra la violencia, murió por la violencia más absurda y gratuita: la misma contra la que se había pasado la vida predicando, y peleando adentro suyo.
Escucharla de otra manera
Elvis encendió el fuego; Lennon lo llevó más lejos que nadie, y una bala lo apagó a los cuarenta. Dos ídolos que cambiaron la música para siempre, los dos alcanzados por lo que llegaron a ser, los dos idos antes de tiempo, cada uno a su manera.
Hay que recordar a Lennon entero: no el santo del póster, sino el hombre de verdad. El discípulo que superó a su rey, el genio que hizo soñar la paz a una generación, el tipo imperfecto y a ratos violento que se pasó la vida estirándose hacia una ternura que encontró tarde y perdió rápido.
Y si pones "Imagine", escúchala no como el himno de un santo sino como la oración de un hombre difícil tratando de volverse mejor. Así cuesta más creerla, y es mucho más humana.
Fuentes
John Winston Ono Lennon (Liverpool, 9 de octubre de 1940 – Nueva York, 8 de diciembre de 1980), músico, cantautor y activista, cofundador de The Beatles. Se le atribuye la frase "Si no hubiera existido Elvis, no habrían existido los Beatles", junto a "Nada me afectó de verdad hasta que escuché a Elvis". Los Beatles visitaron a Elvis Presley en su casa de Bel-Air el 27 de agosto de 1965; según la biografía de Bob Spitz, Lennon comparó luego el encuentro con "conocer a Engelbert Humperdinck". La frase "Elvis murió cuando entró al ejército" se atribuye a Lennon. Con los Beatles y en solitario compuso "Strawberry Fields Forever", "A Day in the Life", "Come Together", "Imagine", "Working Class Hero" e "Instant Karma!", entre muchas otras; coescribió "Fame" (1975) con David Bowie y Carlos Alomar. Su activismo por la paz junto a Yoko Ono incluyó los "bed-ins" de 1969 y "Give Peace a Chance". En la entrevista concedida a David Sheff para Playboy (1980) reconoció haber ejercido violencia contra mujeres en su pasado y reflexionó sobre ello. Tuvo una relación distante con su primer hijo, Julian, fruto de su matrimonio con Cynthia Lennon, y entre 1975 y 1980 se retiró de la música para criar a su segundo hijo, Sean; volvió con "Double Fantasy" (noviembre de 1980). Vivía en el edificio Dakota de Nueva York, donde fue asesinado por Mark David Chapman, que horas antes le había pedido que le firmara un ejemplar de ese disco; recibió cuatro disparos en la espalda y murió a los 40 años. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Wikiquote, The Beatles Bible, Ultimate Classic Rock y otras coberturas de prensa.
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