Paul McCartney
La demanda que nadie entendió
Por Rebobinados · Publicado el 9 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
El 31 de diciembre de 1970, Paul McCartney demandó a sus tres mejores amigos.
Durante medio siglo esa fecha se contó como el día en que un hombre llevó a los tribunales a la banda que él mismo había ayudado a construir. El villano de la separación.
No fue eso. Fue casi lo contrario, y cuesta explicarlo sin el detalle aburrido, que es el que importa.
Lo que había en juego
Los Beatles ya no tocaban juntos desde hacía meses. Lo que seguía vivo era la sociedad legal que administraba todo lo que habían grabado.
John Lennon, George Harrison y Ringo Starr habían puesto los asuntos en manos de Allen Klein. McCartney no quería a Klein ni cerca, y como socio minoritario no tenía forma de impedirlo.
Sólo había una: pedirle a un tribunal que disolviera la sociedad y nombrara a alguien que custodiara el dinero mientras se decidía.
Eso hizo. Ganó, y el tribunal nombró un administrador judicial en marzo de 1971.
Años después, cuando la relación de Klein con la banda terminó en pleitos y en una condena por otro asunto, los otros tres reconocieron que McCartney había tenido razón. Lennon lo dijo con su sequedad habitual: digamos que las sospechas de Paul resultaron acertadas.
Demandó para sacar el catálogo de unas manos en las que no quería dejarlo. No para romper nada: lo roto ya estaba roto.
El mito más resistente
Hay otra cosa que se repite todavía más y que es directamente falsa: que Lennon y McCartney nunca se reconciliaron, y que a Paul lo persigue esa amistad que quedó a medias.
Se reconciliaron en 1974.
McCartney fue a verlo a Los Ángeles y el 28 de marzo de ese año los dos entraron juntos a un estudio de Burbank, con Stevie Wonder y Harry Nilsson, y tocaron. Está grabado. Es la única vez que Lennon y McCartney volvieron a tocar juntos después de los Beatles.
A partir de ahí se vieron con normalidad hasta 1980. McCartney lo ha contado muchas veces: iba al edificio Dakota, se sentaban a ver la televisión, Lennon tenía a Sean en brazos, hablaban de hornear pan.
La última conversación telefónica fue amistosa y tonta, de esas que uno no sabe que son la última.
Que Lennon fuera asesinado en diciembre de 1980 es una tragedia completa por sí sola. No necesita que le agreguemos un rencor que no existía. McCartney lleva décadas desmintiéndolo y el mito no se muere.
La melodía que creyó haber robado
Lo que sí es verdad es el don.
La melodía de "Yesterday" se le apareció dormido, en la casa de Wimpole Street donde vivía entonces. Se despertó, se sentó al piano y la tocó entera.
Y después pasó semanas tocándosela a todo el mundo para preguntar de quién era. No podía creer que algo así le hubiera salido de la nada, y estaba convencido de que la había oído en alguna parte y la estaba copiando sin darse cuenta.
Mientras tanto la cantaba con una letra provisional sobre unos huevos revueltos, para no olvidar dónde caía cada sílaba.
No era de nadie. Terminó siendo la canción más versionada de la historia de la música popular.
Una condición que no puso él
En 1973 le pidieron una canción para una película de James Bond, y salió "Live and Let Die", que escribió con Linda.
La historia suele contarse diciendo que Paul exigió grabarla con su banda. No fue así.
El productor de la saga daba por hecho que McCartney escribiría el tema y lo cantaría otra persona, como se hacía siempre. Quien plantó los pies fue George Martin, el productor de los Beatles, que arreglaba la canción: o se editaba la versión de Wings, o no había canción.
Se editó la de Wings. Fue el primer tema de James Bond nominado al Óscar.
Linda
Se casaron en 1969 y estuvieron juntos veintinueve años.
Linda tocaba los teclados en Wings sin ser una instrumentista brillante, y se lo recordaron sin piedad durante años. A él no le importó nunca: la quería en el escenario porque la quería al lado.
Le diagnosticaron cáncer de mama en 1995 y murió en abril de 1998, a los cincuenta y seis.
Es la pérdida que parte su vida en dos, y de la que habla con una franqueza que sorprende en alguien tan celoso de lo suyo.
Lo que hay que recordar
McCartney es la prueba de que una biografía se puede contar mal durante cincuenta años y seguir contándose mal aunque el protagonista la corrija cada vez que le preguntan.
Pon "Yesterday", "Blackbird", "Maybe I'm Amazed" o "Hope of Deliverance", que salió a finales de 1992 y que en América Latina se cantó más que en ninguna otra parte, y vas a oír a alguien a quien las melodías se le ocurren como a otros se les ocurre una frase.
Pero cuando se hable del final de los Beatles, conviene tener las dos cosas claras. La demanda no fue contra sus amigos: fue contra quien manejaba lo que habían hecho entre todos. Y la amistad con Lennon no quedó a medias, porque la arreglaron seis años antes de que no hubiera más tiempo.
Recuérdalo así: el melodista, sí. Y también el único de los cuatro que en el peor momento leyó los papeles.
Fuentes
Paul McCartney, nombre completo James Paul McCartney, nacido en Liverpool el 18 de junio de 1942. Cantante, compositor y multiinstrumentista británico, integrante de The Beatles y miembro, junto a John Lennon, de la sociedad compositiva Lennon-McCartney. El 31 de diciembre de 1970 presentó una demanda ante el Tribunal Superior de Londres para disolver la sociedad que unía a los cuatro Beatles y evitar que su patrimonio quedara bajo control del mánager Allen Klein; el tribunal falló a su favor y designó un administrador judicial en marzo de 1971. Los otros tres integrantes reconocieron posteriormente que McCartney había tenido razón respecto de Klein. La afirmación de que Lennon y McCartney nunca se reconciliaron es falsa: se reencontraron en 1974, y el 28 de marzo de ese año grabaron juntos en los Burbank Studios de Los Ángeles, en una sesión informal con Stevie Wonder y Harry Nilsson —la única ocasión documentada en que volvieron a tocar juntos tras la separación—, manteniendo contacto cordial hasta el asesinato de Lennon en diciembre de 1980. La melodía de "Yesterday" se le ocurrió mientras dormía, en la casa de Wimpole Street donde residía; durante semanas la tocó a otros músicos temiendo haberla copiado inconscientemente, y la cantó con la letra provisional "Scrambled Eggs". Es la canción más versionada de la música popular. "Live and Let Die" (1973), escrita con Linda McCartney para la película de James Bond y arreglada por George Martin, se editó en la versión de Wings porque Martin condicionó su participación a ello, frente a la intención inicial de la producción de encargar la interpretación a otra artista; fue el primer tema de la saga nominado al Óscar. "Hope of Deliverance", del álbum "Off the Ground", se editó como sencillo en diciembre de 1992 y tuvo especial repercusión en América Latina y Europa continental. Paul y Linda McCartney se casaron en 1969 y fueron activistas por los derechos de los animales; a Linda se le diagnosticó cáncer de mama en 1995 y falleció en abril de 1998, a los 56 años. John Lennon y George Harrison tienen perfil propio en esta serie. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Britannica, Wikipedia, Beatles Bible, Rolling Stone y otras coberturas.
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