George Harrison
El que esperaba su turno
Por Rebobinados · Publicado el 22 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
A George Harrison le decían "el Beatle silencioso" porque hablaba poco y quedaba, casi siempre, a la sombra de Lennon y McCartney.
Pero ese apodo engaña.
Detrás del que menos hablaba había un guitarrista con un toque inconfundible —notas limpias, elegantes, nunca de más— y un compositor que, cuando por fin lo dejaron, escribió algunas de las canciones más hermosas de los Beatles: "Something", "Here Comes the Sun", "While My Guitar Gently Weeps".
No era el callado por no tener nada que decir. Era el callado que esperaba su turno.
La canción que rindió a Sinatra
Frank Sinatra detestaba a los Beatles. Hasta que escuchó "Something".
La grabó en octubre de 1970 y volvió a grabarla diez años después, y durante el resto de su vida la presentó en escena llamándola la mejor canción de amor de los últimos cincuenta años. En otra ocasión precisó por qué le parecía tan buena: que nunca dice "te amo" en toda la canción, y aun así lo dice entero.
Hay un detalle que se repite mucho y conviene contar bien: durante años Sinatra la presentó como una canción de Lennon y McCartney. El error fue real, pero tuvo fecha de caducidad: hacia mediados de los setenta ya acreditaba correctamente a Harrison.
Y hay una propina encantadora. Sinatra cambiaba un verso del puente por una ocurrencia suya, y Harrison le tomó el gusto: en sus propios conciertos de los noventa, George cantaba esa variante de Sinatra.
Hacia 1972, "Something" ya la habían grabado más de ciento cincuenta artistas. Es la segunda canción de los Beatles más versionada de la historia, solo por detrás de "Yesterday".
La guitarra que llora la tocó otro
"While My Guitar Gently Weeps" es una de las cumbres de los Beatles, y guarda un secreto.
Cuando George la llevó al estudio, la banda estaba en un momento de desunión y tensión, y sus compañeros la recibieron con desgano, sin ganas de trabajarla.
George, dolido, hizo una jugada astuta: invitó a un amigo a grabar el solo, sabiendo que con un invitado de fuera los Beatles se pondrían las pilas. Él mismo lo contó así: que la presencia de ese amigo hizo que todos se esforzaran un poco más y estuvieran en su mejor comportamiento.
Ese amigo era Eric Clapton. Lo reclutó, según recordó George, en el auto camino a Londres, preguntándole de golpe por qué no venía a tocar en el tema.
Clapton grabó el solo llorón que le da título a la canción los días 5 y 6 de septiembre de 1968, y no figuró en los créditos del disco —que, en rigor, no acreditaba músicos.
Así que uno de los solos más famosos de los Beatles lo tocó alguien que no era Beatle. Y es, en sentido estricto, el único músico ajeno al grupo que tocó en una de sus grabaciones de estudio.
El hombre que trajo la India
El mayor aporte de George a la música fue abrir una puerta que no existía.
En 1965, durante el rodaje de "Help!", se topó con unos instrumentos hindúes y quedó fascinado con uno: el sitar, esa guitarra larga de sonido hipnótico.
Aprendió a tocarlo y lo metió en "Norwegian Wood". Fue la primera canción pop publicada que lleva un sitar tocado de verdad en la grabación, y abrió las compuertas: de golpe el rock se llenó de sonidos, escalas y espiritualidad de Oriente.
George se hizo amigo y discípulo del gran maestro del sitar, Ravi Shankar, se metió de lleno en la meditación y en la filosofía hindú, y arrastró a los otros Beatles a la India.
Esa búsqueda espiritual —rara en una estrella de rock— fue el centro de toda su vida. No coleccionaba autos ni excesos: cultivaba su jardín, literalmente, y buscaba a Dios.
El plagio que hizo sin darse cuenta
Cuando los Beatles se separaron, George soltó todo lo que había tenido guardado en un disco triple enorme, "All Things Must Pass", con su gran éxito: "My Sweet Lord".
Y ahí vino un problema famoso, que casi siempre se cuenta a medias.
Lo demandaron por plagio: la melodía se parecía muchísimo a "He's So Fine", de The Chiffons, de 1963. La demanda llegó en 1971, el juicio recién en 1976, y el fallo fue insólito y quedó en la historia legal: el juez Richard Owen —músico clásico y compositor de ópera, dato delicioso— dictaminó que Harrison había copiado de forma subconsciente. Escribió que "My Sweet Lord" era exactamente la misma canción que "He's So Fine" con otra letra, y que eso constituía infracción de copyright aunque se hubiera cometido sin querer.
Le fijaron casi un millón seiscientos mil dólares de indemnización.
Pero el final es mejor. Mientras el pleito seguía, Allen Klein —el ex mánager del propio Harrison— compró a través de su empresa los derechos de "He's So Fine" y después intentó revendérselos a George.
En 1981 el tribunal consideró que Klein había incumplido su deber fiduciario, rebajó el pago de Harrison a lo que Klein había desembolsado por el copyright, y le entregó a Harrison los derechos de "He's So Fine".
Es decir: George terminó siendo dueño de la canción que lo había hundido.
El molde del concierto benéfico
En 1971, Ravi Shankar le contó del hambre y la guerra en Bangladesh, y George decidió hacer algo.
Organizó en el Madison Square Garden, el 1 de agosto, dos funciones el mismo día, reuniendo a Bob Dylan, Eric Clapton, Ringo Starr, Billy Preston, Leon Russell y Badfinger. El propio Shankar abrió el espectáculo, con Ali Akbar Khan y Alla Rakha.
Conviene ser justo con el dato, porque suele exagerarse: no fue el primer concierto benéfico de la historia. Ya en enero de 1970, en ese mismo Madison Square Garden, se había hecho un festival por la paz en Vietnam con Blood Sweat & Tears, Judy Collins y Harry Belafonte, entre otros.
Lo que George inventó fue otra cosa: la escala. Fue el primer concierto benéfico de esa magnitud, con un disco y una película detrás, y el molde que después copiarían el Live Aid y todos los demás. La taquilla recaudó unos doscientos cincuenta mil dólares, y el conjunto de la operación terminó acercándose a los cuarenta y cinco millones.
Lo que hay que recordar
George Harrison murió el 29 de noviembre de 2001, de un cáncer de pulmón, a los cincuenta y ocho años, en paz con su fe.
Pon "Here Comes the Sun", "Something" o "My Sweet Lord", y vas a escuchar al Beatle que menos ruido hacía y más profundo llegaba.
El que trajo el Oriente al rock. El que le dio al concierto benéfico su escala. El que pasó la vida buscando algo más grande que la fama.
El silencioso, resultó, tenía las cosas más importantes que decir.
Fuentes
George Harrison (Liverpool, 25 de febrero de 1943 – Los Ángeles, 29 de noviembre de 2001), guitarrista y cantautor, miembro de The Beatles. Escribió para la banda "Something", "Here Comes the Sun" y "While My Guitar Gently Weeps", entre otras. Frank Sinatra grabó "Something" en octubre de 1970 y de nuevo en 1980 para "Trilogy", y solía presentarla en escena como "la mejor canción de amor de los últimos cincuenta años"; durante años la atribuyó erróneamente a Lennon y McCartney, aunque hacia mediados de los setenta ya acreditaba a Harrison. No fue la única canción de los Beatles que grabó: también registró "Yesterday", en el álbum "My Way" (1969). Hacia 1972 "Something" había sido versionada por más de 150 artistas, lo que la convierte en la segunda canción de los Beatles más versionada, tras "Yesterday". En "While My Guitar Gently Weeps", el solo lo tocó Eric Clapton los días 5 y 6 de septiembre de 1968, sin figurar en los créditos del álbum, que no acreditaba músicos; Harrison contó, según recoge Mark Lewisohn, que la presencia de Clapton hizo que los demás "estuvieran en su mejor comportamiento". Clapton es el único músico ajeno al grupo que participó en una grabación de estudio de los Beatles. Harrison descubrió el sitar en 1965 durante el rodaje de "Help!" y lo incorporó a "Norwegian Wood", la primera canción pop publicada que incluye un sitar realmente tocado en la grabación; la primacía absoluta del instrumento en el pop occidental es objeto de discusión, con precedentes como "Goodness Gracious Me" (1960) y una sesión descartada de The Yardbirds para "Heart Full of Soul" (1965). Fue discípulo de Ravi Shankar. Tras la separación de los Beatles publicó "All Things Must Pass" (1970), con "My Sweet Lord", por la que Bright Tunes Music Corp. lo demandó el 10 de febrero de 1971 por plagio de "He's So Fine" (The Chiffons, 1963, de Ronnie Mack). El juicio se celebró en febrero de 1976 y el juez Richard Owen falló en septiembre de ese año que Harrison había incurrido en plagio subconsciente, fijando daños por 1.599.987 dólares. Allen Klein, ex mánager de Harrison, adquirió los derechos de "He's So Fine" a través de ABKCO durante el litigio; el 19 de febrero de 1981 el tribunal dictaminó que Klein había incumplido su deber fiduciario, redujo el pago de Harrison a 587.000 dólares y le entregó los derechos de la canción. El caso no se cerró definitivamente hasta marzo de 1998. El Concierto para Bangladesh se celebró en dos funciones el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden, con Harrison, Ravi Shankar, Ali Akbar Khan, Alla Rakha, Bob Dylan, Eric Clapton, Ringo Starr, Billy Preston, Leon Russell y Badfinger, entre otros. Fue el primer concierto benéfico de esa magnitud y el modelo de los posteriores, pero no el primero de la historia: en el mismo recinto se había celebrado el Winter Festival for Peace el 28 de enero de 1970, y el Festival for Peace en el Shea Stadium el 6 de agosto de ese año. Recaudó unos 250.000 dólares en taquilla y, sumando disco y película, una cifra estimada en torno a los 45 millones. Harrison murió de un cáncer de pulmón no microcítico metastásico. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Beatles Bible, Britannica, Guitar World y otras coberturas de prensa.
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