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t.A.T.u.

La canción se escapó del guion

Por Rebobinados · Publicado el 27 de septiembre de 2026

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t.A.T.u.: La canción se escapó del guion

Ilustración: Rebobinados

En el invierno de 2002 y 2003, una canción se metió en las radios de todo el planeta con una urgencia que atravesaba cualquier idioma: sintetizadores acelerados, un estribillo desesperado y una emoción cruda sobre querer a alguien que el mundo alrededor rechaza. Se llamaba "All the Things She Said" y la cantaban dos rusas, t.A.T.u. Para mucha gente —sobre todo para jóvenes que sentían que su forma de amar no tenía lugar— fue un himno, y lo sigue siendo. Esta es la historia de cómo esa canción llegó a significar eso, que es bastante distinta de lo que sus creadores tenían en la cabeza.

Lo que había detrás

Conviene decirlo sin adornos, porque todo lo demás depende de esto. t.A.T.u. no fue una banda que se formó: fue un proyecto que montó un adulto. Ivan Shapovalov, que antes de productor había sido psiquiatra infantil, fichó a Lena Katina y Yulia Volkova a finales de 1999, cuando tenían catorce años, y las sacó de un grupo musical infantil. Él mismo dirigió el videoclip de "Ya soshla s uma", la versión rusa original, que se rodó en septiembre de 2000: dos colegialas de quince años con uniforme, bajo la lluvia, al otro lado de una valla, besándose.

Está documentado que la imagen del dúo se formuló deliberadamente para explotar la fantasía de las colegialas lesbianas, y hubo críticas contemporáneas que señalaron a quién apuntaba ese material. Ninguna de las dos era lesbiana; el romance era guion. Se supo públicamente en diciembre de 2003, con el documental Anatomy of t.A.T.u., aunque para entonces las sospechas venían de antes.

Nada de esto es un matiz incómodo que se pueda dejar para el final. Es el punto de partida.

Y aun así, la canción

Porque más allá de la estrategia, la canción era buenísima. La música es de Sergio Galoyan, la letra rusa de Elena Kiper y Valery Polienko, y la versión en inglés la reescribió Trevor Horn, que además produjo el álbum. Habla de un amor prohibido, del peso de las miradas ajenas, de la angustia de sentir algo que alrededor se rechaza. Y esa emoción funcionaba, sin importar cómo se hubiera empaquetado.

El resultado fue que muchísima gente le encontró un sentido que sus fabricantes no habían puesto ahí. Fue número uno en el Reino Unido durante cuatro semanas y en buena parte de Europa, con un impacto enorme en América Latina; en Estados Unidos, donde el video tuvo más resistencia, llegó al puesto veinte. En 2003 representaron a Rusia en Eurovisión y quedaron terceras, a tres puntos de la ganadora. Conviene ser preciso con la primacía, porque circula exagerada: no fue la primera canción sobre el amor entre dos mujeres que sonó en la radio —"I Kissed a Girl", de Jill Sobule, es de 1995—, pero probablemente sí el primer número uno pop global con una narrativa lésbica explícita.

Lo que hicieron con el proyecto, y lo que dijeron después

A comienzos de 2004, Katina y Volkova rompieron legalmente el contrato con Shapovalov y siguieron siete años por su cuenta, hasta disolver el dúo en 2011. Es un dato que casi nunca se cuenta y que dice bastante: las dos adolescentes de la maniobra le quitaron el proyecto al adulto que lo había diseñado.

Y hay otra cosa que tampoco se cuenta, y que cambia cómo se lee todo lo anterior. En septiembre de 2014, en un programa de televisión rusa, le preguntaron a Yulia Volkova si condenaría a un hijo gay. Respondió que sí, que lo condenaría, porque creía que un hombre de verdad debe ser un hombre de verdad; dijo que con las lesbianas no tenía problema, pero que un hombre no tiene derecho a serlo, y usó el insulto. Después publicó una disculpa parcial. Lena Katina se desmarcó en público: escribió que todo el mundo debería ser libre de amar a quien ama.

No hay forma elegante de acomodar eso, y tampoco hace falta. Simplemente es parte de la historia, y omitirlo en un texto que celebra la canción como himno sería escribirle al lector una versión que no resiste una búsqueda.

Lo que hay que recordar

t.A.T.u. es el caso más claro que conozco de una obra que se escapa de las manos de quien la fabrica. Nació de una estrategia comercial diseñada por un adulto alrededor de dos niñas de catorce y quince años, y eso hay que decirlo primero, no al final. Lo que vino después no estaba en el guion: millones de personas tomaron esa canción, le encontraron una verdad que les servía y la hicieron suya. Que una de las dos intérpretes atacara años más tarde a una parte de ese mismo público es un final amargo, y no le quita a nadie lo que la canción significó.

Quizá esa sea la lección, y no es tan luminosa como suele contarse: una canción puede terminar perteneciendo a quienes la necesitan, incluso cuando ni quienes la fabricaron ni quienes la cantaron estaban de su lado. Lo que hizo grande a "All the Things She Said" no se lo dieron sus autores. Se lo dio la gente que la escuchó.


Fuentes

t.A.T.u. fue un dúo pop ruso integrado por Lena Katina y Yulia Volkova, creado por el productor Ivan Shapovalov, quien las reclutó a finales de 1999, cuando ambas tenían catorce años, procedentes del grupo infantil Neposedy. El sencillo original en ruso, "Ya soshla s uma", se publicó en diciembre de 2000; su videoclip, dirigido por el propio Shapovalov, se rodó en septiembre de 2000, cuando las intérpretes tenían quince años. Está documentado que la imagen del dúo se construyó deliberadamente en torno a la insinuación de una relación romántica entre ambas como estrategia comercial, lo que generó controversia y críticas contemporáneas sobre el público al que apuntaba. El documental "Anatomy of t.A.T.u.", emitido el 12 de diciembre de 2003, reveló públicamente que no mantenían una relación sentimental. La versión en inglés, "All the Things She Said" (2002), cuenta con música de Sergio Galoyan, letra rusa de Elena Kiper y Valery Polienko, letra en inglés de Trevor Horn —quien además produjo el álbum— y alcanzó el número uno en el Reino Unido durante cuatro semanas, así como en numerosos países de Europa y América Latina; en Estados Unidos llegó al puesto veinte del Billboard Hot 100. En 2003 representaron a Rusia en el Festival de Eurovisión, donde obtuvieron el tercer lugar con 164 puntos. A comienzos de 2004 las intérpretes rescindieron su contrato con Shapovalov y continuaron sin él hasta la disolución del dúo en 2011. En septiembre de 2014, en un programa de televisión rusa, Yulia Volkova declaró que condenaría a un hijo gay y empleó un término despectivo para referirse a los hombres homosexuales; posteriormente publicó una disculpa parcial. Lena Katina se desmarcó públicamente de esas declaraciones. La canción "I Kissed a Girl", de Jill Sobule (1995), está reconocida como antecedente previo de contenido explícitamente lésbico en las listas estadounidenses. Perfil elaborado para Rebobinados con verificación de datos; las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, NME, PinkNews, Rolling Stone y otras coberturas.

Si eres menor de edad y alguien te está presionando o usando, en Chile puedes llamar gratis al 147 Fono Niños de Carabineros, o a Línea Libre, 1515, atención psicológica gratuita y confidencial para niños, niñas y adolescentes.

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