Rebobinados

La memoria viva de la música, década por década.

Década 80s · Ritmo pop

Tears for Fears

El grito que vendió millones

Por Rebobinados · Publicado el 27 de septiembre de 2026

rebobinado 467 veces
Tears for Fears: El grito que vendió millones

Ilustración: Rebobinados

Millones de personas cantan "Shout" convencidas de que es un ejercicio de grito primal: soltar de una vez, a todo pulmón, el dolor de la infancia. Roland Orzabal, que la escribió, ha dicho que no. Que mucha gente la entiende así, pero que la canción está en realidad más interesada en la protesta política, y que la alusión al grito primal es, en sus palabras, "una referencia un poco cursi". El malentendido tiene lógica, porque Tears for Fears sí se llama así por un libro de psicoterapia. Pero el himno más grande del dúo no es una sesión de terapia. Es una arenga.

Bath, dos madres y un libro de Arthur Janov

Roland Orzabal y Curt Smith se conocieron de adolescentes en Bath, en el oeste de Inglaterra, y hay una coincidencia biográfica que explica bastante de lo que vino después: los dos eran el hijo del medio de tres hermanos, los dos crecieron criados por sus madres y los dos tuvieron padres ausentes. Antes del dúo tocaron juntos en una banda de revival mod llamada Graduate, que no llegó a ninguna parte. El nombre definitivo salió de Prisoners of Pain, el libro que el psicólogo Arthur Janov publicó en 1980. Janov era el hombre de la terapia primal, la idea de que el dolor reprimido de la niñez hay que revivirlo y gritarlo para que deje de mandar. De ahí viene el nombre, y de ahí viene también el equívoco que persigue al dúo desde entonces: la sospecha de que todo lo suyo sería una terapia puesta en música.

1985, con las cifras en la mano

Songs from the Big Chair salió en 1985 y los puso en todas partes. "Shout" llegó al número cuatro británico y al número uno estadounidense, donde se quedó tres semanas. "Everybody Wants to Rule the World" llegó al número dos en el Reino Unido y también al número uno en Estados Unidos. Conviene anotarlo con ese detalle, porque la versión redondeada de esta historia suele regalarles dos números uno británicos que nunca tuvieron.

"Everybody Wants to Rule the World" es el otro caso de canción que suena al revés de lo que dice: liviana, bailable, con ese trote de carretera, y por debajo una letra desencantada sobre el poder y sobre lo poco que dura todo. Antes de eso estaba "Mad World", de 1982, número tres en el Reino Unido, una mirada seca a la vida cotidiana. Casi veinte años después Michael Andrews la regrabó con Gary Jules para Donnie Darko —en ese orden: Andrews firmaba la banda sonora y Jules puso la voz—, se editó como single en 2003 y fue número uno británico esa Navidad.

Lo que Orzabal dice que dice "Shout"

Acá está el punto que casi siempre se cuenta al revés. La lectura popular de "Shout" es la terapéutica: una invitación a gritar para sanar, el disco convertido en camilla. Orzabal lleva décadas corrigiéndola. Ha explicado que mucha gente cree que la canción va del grito primal, que él está más interesado en la protesta política, y que la referencia al grito primal le parece un poco cursi. No es un matiz de entrevista tardía: es el autor diciendo cuál de las dos canciones escribió.

Y la diferencia no es menor. Una canción sobre sanar es una canción íntima: cada quien a solas con su dolor. Una canción sobre protestar es una canción pública: se canta contra alguien, en la calle, con otros al lado. El estribillo es el mismo y el destinatario cambia por completo. Que el mundo entero haya preferido la primera lectura dice algo sobre el mundo, no sobre la canción.

La ruptura que no disolvió nada

Curt Smith se fue en 1991, después de años de tensión, y acá hay otro tramo que suele contarse mal. Tears for Fears no se disolvió: Orzabal siguió usando el nombre él solo y publicó así Elemental en 1993 y Raoul and the Kings of Spain en 1995. La reconciliación llegó hacia el año 2000 y el disco del reencuentro es Everybody Loves a Happy Ending, de 2004. The Tipping Point, de 2022, no fue la reunión: fue su primer álbum en diecisiete años, que es una cosa distinta y bastante menos romántica.

Ese disco sí carga un duelo. Caroline Orzabal, la mujer de Roland, murió en 2017 tras años de depresión y dependencia del alcohol, según ha contado él mismo en público. El muchacho que a los veinte había convertido un libro de terapia primal en un nombre de banda tuvo que escribir, cuarenta años más tarde, sobre un dolor que ya no admitía metáforas.

Lo que hay que recordar

Tears for Fears hizo pop de estadio con una densidad rara: melodías enormes por arriba, incomodidad constante por abajo. "Everybody Wants to Rule the World" suena a verano y habla del poder. "Mad World" suena a poco y dice bastante. Todo el catálogo se sostiene sobre una idea que en los ochenta no era obvia: que una canción hecha para la radio también puede pensar.

Y "Shout" conviene oírla al revés de como se oye. No es rebeldía que por debajo esconde una invitación a sanar: es una protesta que el mundo prefirió escuchar como terapia. Orzabal lo ha repetido tantas veces que a estas alturas da un poco lo mismo, porque la canción hace rato que no le pertenece. Pero cuando el autor lleva cuarenta años explicando qué fue lo que escribió, lo mínimo es hacerle caso.


Fuentes

Tears for Fears es un dúo británico formado en Bath, Inglaterra, por Roland Orzabal y Curt Smith, que se conocieron en la adolescencia; ambos fueron el hijo del medio de tres hermanos, criados por sus madres y con padres ausentes. Antes del dúo integraron la banda Graduate. El nombre procede de una frase del libro "Prisoners of Pain" (1980), del psicólogo Arthur Janov, impulsor de la terapia primal. "Mad World" se publicó en 1982 y alcanzó el número tres en el Reino Unido; la versión de Michael Andrews con Gary Jules se grabó para "Donnie Darko" en 2001, se editó como sencillo en 2003 y fue número uno británico esa Navidad. El álbum "Songs from the Big Chair" (1985) incluyó "Shout", número cuatro en el Reino Unido y número uno en Estados Unidos durante tres semanas, y "Everybody Wants to Rule the World", número dos en el Reino Unido y número uno en Estados Unidos. Roland Orzabal ha declarado que, pese a la lectura habitual de "Shout" como alusión a la terapia primal, la canción está más interesada en la protesta política, y ha calificado esa alusión de referencia algo cursi. Curt Smith abandonó el grupo en 1991; Orzabal continuó bajo el mismo nombre y publicó "Elemental" (1993) y "Raoul and the Kings of Spain" (1995). Ambos se reconciliaron hacia el año 2000 y su álbum de reencuentro fue "Everybody Loves a Happy Ending" (2004); "The Tipping Point" (2022) fue su primer álbum en diecisiete años. Caroline Orzabal, esposa de Roland Orzabal, murió en 2017 tras años de depresión y dependencia del alcohol, según ha relatado él mismo. Perfil elaborado para Rebobinados con verificación de datos; las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Billboard, Rolling Stone, The Guardian, Official Charts Company, Wikipedia y otras coberturas.

Si tú o alguien que conoces enfrenta un consumo problemático de alcohol, en Chile puedes llamar gratis y de forma confidencial a SENDA, al 1412.

Sigue rebobinando

Bruno Mars: Once nombres en los créditos

10s

pop

Bruno Mars

Once nombres en los créditos

"Uptown Funk" salió el 10 de noviembre de 2014 con seis compositores y hoy tiene once. En febrero de 2015 la editora de The Gap Band reclamó por "Oops Up Side Your Head" en el sistema de copyright de YouTube —nunca hubo demanda— y el 28 de abril se añadieron cinco nombres, con el 17 % de la edición. Pasó semanas después del veredicto de "Blurred Lines", y la canción llevaba 14 semanas en el número uno.

André Rieu: No era de la suite de jazz

00s

pop

André Rieu

No era de la suite de jazz

El vals con que André Rieu llegó a medio mundo no es de la Suite para orquesta de jazz n.º 2 de Shostakóvich: es de la Suite para orquesta de variedades, que el compositor no armó, y nació en 1956 como música para una película soviética sobre colonos en Kazajistán. El error viene de una errata del volumen 10 de las obras completas (Muzyka, Moscú, 1984), corregida sólo en 2001. Y el título «El segundo vals» lo inventó su mujer, porque el verdadero no vendía.

Daniela Mercury: Le quitó el barrio a la canción

90s

pop

Daniela Mercury

Le quitó el barrio a la canción

"O Canto da Cidade" la escribió Tote Gira, un compositor de Nordeste de Amaralina que grabó la maqueta en un casete prestado marcando el ritmo en la puerta de una nevera; el equipo de Mercury casi tira la cinta. Ella comparte crédito porque le borró las referencias al Pelourinho para que la canción sirviera en todo Brasil. El disco, del 20 de septiembre de 1992, vendió más de 2 millones de copias y nacionalizó el axé. Pero no lo inventó: el nombre era un insulto de un periodista en 1987.

Rebobina con nosotros

Comentarios · 0

Nadie ha comentado todavía. Abre la conversación.