José Feliciano
El fuego lento
Por Rebobinados · Publicado el 22 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
José Feliciano es uno de los guitarristas más virtuosos y una de las voces más queridas que ha dado la música latina, y un hombre que se pasó la vida construyendo puentes.
Entre el mundo latino y el anglosajón. Entre el español y el inglés. Entre géneros que nadie juntaba.
Ciego de nacimiento, aprendió a tocar de oído hasta un nivel que deja con la boca abierta, mezclando flamenco, jazz y folk con una velocidad y una precisión asombrosas.
Pero su historia tiene además dos episodios que la vuelven inolvidable: una canción ajena que hizo suya, y un atrevimiento que le costó carísimo.
De Lares al mundo
Nació en 1945 en Lares, un pueblo de Puerto Rico, el cuarto de once hermanos, en una familia pobrísima. Nació ciego, por un glaucoma congénito.
Cuando tenía cinco años la familia emigró a Nueva York, al Harlem hispano, y ahí, en la pobreza y la oscuridad, el niño encontró su luz.
A los siete aprendió el acordeón solo. A los nueve su padre le dio su primera guitarra, y no la soltó más: aprendía de oído, escuchando discos una y otra vez hasta reproducir cada nota.
Dejó la secundaria a los diecisiete para mantener a la familia, y de adolescente tocaba en los cafés de Greenwich Village, el mismo barrio bohemio donde se cocinaba la música de los sesenta.
De ahí salió al mundo, convertido en un virtuoso de la guitarra española de cuerdas de nylon, capaz de cosas que pocos guitarristas con vista logran.
Le dio vuelta el fuego a Jim Morrison
En 1968, The Doors, la banda de Jim Morrison, tenía un éxito enorme con "Light My Fire", una canción rockera, eléctrica, encendida.
A Feliciano se le propuso grabar su propia versión. Y él hizo algo audaz: le dio vuelta la canción por completo.
La desenchufó. La volvió lenta, sensual, la llenó de su guitarra española y de un fraseo de jazz latino.
Donde Morrison rugía, Feliciano acariciaba.
El resultado fue tan hermoso y tan distinto que se volvió un éxito mundial por derecho propio. Llegó al número tres en Estados Unidos y le valió dos premios Grammy en 1969: el de artista revelación y el de mejor interpretación vocal pop masculina.
Es uno de los casos más lindos de la música: un intérprete que toma la canción de otro y la reinventa tanto que la vuelve, también, suya.
Morrison puso el fuego. Feliciano le mostró al mundo que ese mismo fuego podía arder lento, y en español.
El atrevimiento que le costó caro
Pero ese mismo año, 1968, vivió el episodio más doloroso de su carrera, y uno que dice mucho sobre lo que cuesta ser pionero.
Ernie Harwell, la voz radial de los Tigres de Detroit, lo invitó a cantar el himno de Estados Unidos en el quinto juego de la Serie Mundial, el 7 de octubre, en el Tiger Stadium. Feliciano tenía veintitrés años.
Y no lo cantó de la manera solemne y militar de siempre. Lo cantó a su modo, lento, con su guitarra, con alma de folk y de soul, poniéndole sentimiento en vez de marcha.
Hoy nos parecería normal. En 1968 fue un escándalo nacional.
Hubo abucheos mezclados con aplausos. Las centralitas del estadio y de la cadena de televisión colapsaron con llamadas de protesta. La prensa de la época habló de profanación y de gesto antipatriótico, y hubo quien pidió su deportación. Según el propio Feliciano y la cobertura posterior, varias emisoras dejaron de programar sus discos.
Él, que era un inmigrante puertorriqueño ciego que quería a su país adoptivo, contó después que quedó devastado por el rechazo.
Y hay un remate perfecto que casi nadie cuenta: su sello publicó esa interpretación como sencillo aprovechando el escándalo, y llegó al puesto cincuenta del Billboard. Fue la primera vez en la historia que el himno de Estados Unidos entraba en la lista.
El tiempo le dio la razón. Hoy la crítica lo cita habitualmente como el precedente que permitió que artistas como Marvin Gaye o Whitney Houston interpretaran el himno con su propio estilo. Y en 2018, cincuenta años después, volvió a cantarlo en Detroit y fue ovacionado.
Pagó el precio de ser el primero, y por eso los que vinieron después pudieron ser libres.
El puente eterno
Y todavía le quedaba por dar el regalo más perdurable.
En 1970 compuso una cancioncita sencilla, mitad en español y mitad en inglés, deseando feliz Navidad y prosperidad.
"Feliz Navidad" está entre las veinticinco canciones navideñas más tocadas y grabadas del mundo según ASCAP, y entre las veinte más reproducidas en Spotify. Pero hay un dato que sorprende: su consagración masiva es reciente. No entró al Billboard Hot 100 hasta enero de 2017, y su mejor posición, el número seis, la alcanzó en diciembre de 2020, medio siglo después de grabarla.
Con esa canción simple y alegre, Feliciano hizo lo que hizo toda su vida: tender un puente. Metió el español en los hogares anglosajones en la época más entrañable del año, y le enseñó a millones de personas que no hablan una palabra de español a cantar "feliz Navidad" con una sonrisa.
Lo que hay que recordar
José Feliciano es la prueba de que el talento no conoce barreras —ni la ceguera, ni el idioma, ni las fronteras del género— y de que atreverse a hacer las cosas a tu manera, aunque te cueste, termina abriéndoles el camino a los que vienen.
Si pones su versión de "Light My Fire", "Feliz Navidad", "Qué será" o "La copa rota", vas a escuchar a un guitarrista prodigioso y a una voz cálida que se pasó la vida uniendo mundos.
Un niño ciego y pobre de Lares que aprendió a ver con los oídos, que le dio la vuelta a una canción de Jim Morrison, que soportó el rechazo por cantar distinto y salió adelante, y que le regaló al planeta entero una manera de desearse feliz Navidad.
Pocos músicos han tendido tantos puentes. Y todos los cruzó tocando.
Fuentes
José Montserrate Feliciano García (Lares, Puerto Rico, 10 de septiembre de 1945), cantante, compositor y guitarrista, ciego de nacimiento por un glaucoma congénito; cuarto de once hermanos varones, emigró con su familia a Nueva York a los cinco años. Aprendió el acordeón por su cuenta a los siete y recibió su primera guitarra a los nueve; dejó la secundaria a los 17 para mantener a su familia y tocó en los cafés de Greenwich Village. Virtuoso de la guitarra española de cuerdas de nylon, fusiona pop, bolero, jazz, soul, folk y rock. Su versión de "Light My Fire" de The Doors, del álbum "Feliciano!" (1968), llegó al número 3 del Billboard Hot 100 —y al número uno en varios países— y le valió dos premios Grammy en la 11ª ceremonia, en 1969: Mejor Artista Revelación y Mejor Interpretación Vocal Pop Contemporánea Masculina. El 7 de octubre de 1968 interpretó "The Star-Spangled Banner" en el quinto juego de la Serie Mundial, en el Tiger Stadium de Detroit, por invitación del locutor Ernie Harwell, en una versión lenta con guitarra y estilo folk y jazz. La reacción negativa está documentada: abucheos mezclados con aplausos, colapso de las centralitas del estadio y de la NBC, y cobertura de prensa que habló de "desacralización" del himno. La afirmación de que varias emisoras dejaron de programar su música es ampliamente repetida pero carece de fuente primaria que identifique emisoras concretas, y se recoge aquí atribuida. RCA publicó la interpretación como sencillo y alcanzó el puesto 50 del Billboard, la primera vez que el himno estadounidense entraba en la lista. La idea de que abrió camino a las versiones personales posteriores de Marvin Gaye o Whitney Houston es un juicio crítico ampliamente compartido, no un hecho documentado. En 2018 volvió a interpretarlo en Detroit, esta vez ovacionado, y la grabación de 1968 se conserva en el Salón de la Fama del Béisbol de Cooperstown. "Feliz Navidad", compuesta y grabada en 1970 con el productor Rick Jarrard, figura entre las 25 canciones navideñas más tocadas y grabadas del mundo según ASCAP y entre las veinte más reproducidas en Spotify; no entró al Billboard Hot 100 hasta el 7 de enero de 2017 y alcanzó su pico, el número 6, en diciembre de 2020. Ingresó al Grammy Hall of Fame en 2010. Las cifras sobre su discografía varían según la fuente entre "más de 50" y "casi setenta" álbumes, y las de sus premios Grammy entre los 7 que acredita la Recording Academy y los 9 que indica su web oficial. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Britannica, AllMusic, SABR, Smithsonian, Grammy.com y otras coberturas de prensa.
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