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Década 00s · Ritmo pop

Julieta Venegas

El acordeón y la frontera

Por Rebobinados · Publicado el 17 de septiembre de 2026

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Julieta Venegas: El acordeón y la frontera

Ilustración: Rebobinados

Julieta Venegas hizo algo que parecía difícil: tomar el pop latino —un género que a veces se acusa de fácil o desechable— y volverlo personal, sofisticado y hondo, sin dejar de ser pegajoso.

Con su acordeón al frente, su voz cálida y ligeramente rota, y unas letras que hablan del amor y del desamor con una honestidad de mujer adulta y no de fórmula, se convirtió en una de las compositoras más queridas de la música en español.

Es de las nuestras, y de las grandes.

Una niña entre dos países

Para entender su música hay que entender de dónde viene.

Nació en Long Beach, California, en 1970, pero al mes ya estaba en Tijuana, esa ciudad fronteriza pegada a Estados Unidos, cruzando todo el tiempo entre un país y el otro, entre dos idiomas y dos culturas. Ese cruce constante está en su sonido.

Y desde los ocho años estudió piano clásico, y después cello, canto y teoría musical, entre Tijuana y San Diego. Una formación seria, de conservatorio, poco común en el pop. O sea que detrás de sus canciones aparentemente sencillas hay muchos años de estudio.

Antes de ser solista pasó brevemente por Tijuana No!, la banda de ska y punk de su ciudad, donde cantó y tocó guitarra acústica, acordeón y teclados. Fueron unos meses, y la reemplazó Ceci Bastida, pero le sirvieron para curtirse en lo crudo y lo político.

De esa mezcla —la frontera, la música clásica, el ska de garaje— salió una artista imposible de encasillar.

El acordeón y el salto

Sus primeros discos, "Aquí" y "Bueninvento", fueron más rockeros y experimentales, de culto.

Pero el salto llegó en 2003 con "Sí", y con una decisión que se volvió su marca: poner el acordeón —un instrumento de la música popular mexicana, humilde, de banda de pueblo— en el centro de un pop moderno y luminoso.

Con "Andar conmigo" y "Lento", ese disco la volvió una estrella en toda Latinoamérica y España.

Y en 2006, "Limón y Sal" la consagró. "Me voy" —una canción de despedida amorosa contada con una dignidad rarísima, sin rencor, casi con ternura hacia el que se deja— estuvo doce semanas seguidas en el número uno en México, y llegó también a lo más alto en Colombia, en Italia y en la radio española. Casi veinte años después, Rolling Stone la ubicó en el puesto treinta y cuatro de las mejores canciones en español del siglo.

Ese disco le valió además el Grammy estadounidense al mejor álbum pop latino, que se suma a ocho Grammys latinos.

Una mujer contando su verdad

Y acá está lo que la hace importante, más allá de los éxitos.

En un pop latino muchas veces dominado por hombres y por letras hechas con molde, Julieta Venegas escribía sus propias canciones, tocaba sus propios instrumentos, producía su propia música, y contaba el amor desde una mirada de mujer adulta, pensante, dueña de sí misma.

Sus canciones de desamor no son de víctima ni de despecho. Son de alguien que se conoce, que decide, que se va o se queda con los ojos abiertos.

Le dio al pop en español una voz femenina, autoral e inteligente que abrió camino para muchas que vinieron después. No por casualidad colaboró con otras artistas potentes de la región, como la chilena Anita Tijoux, con quien grabó "Eres para mí".

Julieta no cantaba lo que le daban: cantaba lo suyo. Y eso, en su género y en su época, era casi revolucionario.

Un matrimonio con Chile de por medio

Y hay un capítulo de su vida que nos toca de cerca, porque la unió a Chile.

En 1998, en pleno despegue de su carrera, Julieta Venegas se casó con Álvaro Henríquez, el vocalista y líder de Los Tres, una de las grandes bandas del rock chileno. Se habían conocido por la música. La prensa chilena cuenta que se casaron en Estados Unidos y celebraron después en Concepción, la ciudad de él.

Pero el matrimonio tenía un problema de raíz que ella cuenta hoy entre risas: vivía en México, él en Chile, y se casaron pensando que después resolverían dónde vivir. Nunca lo resolvieron. Ninguno de los dos se mudó al país del otro.

A esa distancia se sumó un giro casi de telenovela, que ella contó públicamente en una entrevista en 2023. Según su relato, él le escribió una canción de amor muy bonita, y en el videoclip de esa misma canción se enamoró de la actriz protagonista y la dejó por ella.

Conviene decirlo con cuidado y en sus términos: es la versión de Julieta, que nunca nombró a la actriz. Él jamás se ha referido públicamente al episodio.

Lo lindo es cómo lo cuenta ella hoy, sin rencor. "Yo lo adoro", dijo en esa misma entrevista.

Y la historia tuvo un epílogo. En marzo de 2025, los dos coincidieron en el festival REC de Concepción. Él le dedicó una canción desde el escenario y dijo que aún la amaba. Ella respondió al día siguiente dedicándole "Lento", y contando que Álvaro es alguien muy importante en su vida, alguien a quien adora muchísimo. Se fotografiaron abrazados.

Una historia de amor fallida, contada con la misma ternura y la misma dignidad con que Julieta canta el desamor en sus canciones. La vida imitando a la obra.

Lo que hay que recordar

Julieta Venegas es la prueba de que el pop puede ser popular y profundo a la vez, pegajoso e inteligente, masivo y personal.

Si pones "Me voy", "Andar conmigo", "Limón y sal" o "Lento", vas a escuchar melodías que se te quedan pegadas para siempre, con ese acordeón inconfundible, cantadas por una mujer que le puso palabras precisas y honestas a lo que sentimos todos cuando amamos y cuando dejamos de amar.

Una niña de la frontera, con piano clásico y alma de ska, que terminó siendo una de las compositoras más queridas de la música en español, y que le enseñó a un continente que una mujer podía escribir, tocar y mandar en su propia música.

Cuando suena "Me voy" en cualquier parte, media Latinoamérica la canta entera.

Pocas cosas más nuestras.

Fuentes

Julieta Venegas Percevault (Long Beach, California, 24 de noviembre de 1970), cantautora, multiinstrumentista y productora mexicana, criada en Tijuana desde el primer mes de vida. Estudió piano clásico desde los ocho años, además de violonchelo, canto y teoría musical, en la Escuela de Música del Noroeste de Tijuana y en el Southwestern College de San Diego. A comienzos de los noventa pasó brevemente por la banda tijuanense de ska y punk Tijuana No!, donde fue vocalista y tocó guitarra acústica, acordeón y teclados; varias fuentes sitúan su paso en torno a ocho meses, tras los cuales fue reemplazada por Ceci Bastida. Debutó con "Aquí" (1997) y "Bueninvento" (2000, de sonido más experimental), y alcanzó el éxito masivo con "Sí" (2003, con "Andar conmigo" y "Lento") y "Limón y Sal" (2006). "Me voy" fue número uno durante doce semanas consecutivas en México, y también número uno en Colombia, Italia y en el Latin Pop Airplay de Estados Unidos; en España encabezó la lista de radio. En 2025, Rolling Stone en Español la situó en el puesto 34 de las 100 mejores canciones en español del siglo XXI. Ganó el Grammy estadounidense al Mejor Álbum Pop Latino por "Limón y Sal" en la 49ª ceremonia (2007), además de ocho Grammys Latinos. Las cifras de ventas globales que circulan varían mucho entre fuentes y ninguna está certificada; un dato verificable es que fue la primera cantante mexicana en superar los mil millones de reproducciones en Spotify. Colaboró con la chilena Anita Tijoux en "Eres para mí" (2007). Entre 1998 y 2000 estuvo casada con el músico chileno Álvaro Henríquez, vocalista y líder de Los Tres; la prensa chilena sitúa la boda en Estados Unidos con una celebración posterior en Concepción, dato que no procede de declaraciones de ella. Venegas ha relatado que la pareja nunca resolvió en qué país vivir, y contó en una entrevista con Yordi Rosado, en enero de 2023, que la ruptura se precipitó cuando Henríquez, autor de una canción que le dedicó, se involucró con la actriz protagonista del videoclip de esa canción; Venegas no nombró a la actriz, y Henríquez nunca se ha referido públicamente al episodio, por lo que este texto recoge únicamente la versión de ella. En esa misma entrevista afirmó "yo lo adoro". Ambos coincidieron en el festival REC de Concepción los días 15 y 16 de marzo de 2025: Henríquez le dedicó una canción desde el escenario y declaró que aún la amaba, y Venegas respondió al día siguiente dedicándole "Lento" y describiéndolo como alguien muy importante en su vida. Reside en Buenos Aires desde 2017. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, grammy.com, Rolling Stone en Español, La Tercera, Emol, Cooperativa y otras coberturas de prensa.

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