Os Paralamas do Sucesso
Volver a cantar
Por Rebobinados · Publicado el 17 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
Hay bandas que en su país son enormes y afuera son apenas un nombre. Os Paralamas do Sucesso es una de esas, y es una injusticia, porque son uno de los mejores grupos de rock que ha dado toda América Latina.
Así que si es la única vez que vas a leer sobre ellos, que valga.
Esta es la historia de tres amigos que le pusieron ritmo y sol al rock, que conquistaron un continente, y cuyo líder sobrevivió a una tragedia que habría terminado con cualquiera, y siguió cantando.
El peor nombre posible
Todo empezó con dos niños.
Herbert Vianna, hijo de un brigadier de la aeronáutica, y Felipe "Bi" Ribeiro, hijo de un diplomático, se conocieron de chicos en Brasilia, adonde los habían llevado los destinos de sus padres, y años después se reencontraron en Río de Janeiro.
Ensayaban en el departamento de la abuela de Bi, en Copacabana, tocaban canciones medio en broma, y para elegir el nombre hicieron un concurso al revés: gana el que proponga el peor. La primera candidata fue "As Cadeirinhas da Vovó", las sillitas de la abuela. Bi ganó con "Os Paralamas do Sucesso", que significa, más o menos, "los guardabarros del éxito".
Les pareció tan absurdo y tan gracioso que se lo quedaron.
La banda existe desde 1977 y adoptó ese nombre hacia 1981, pero el trío definitivo se armó en octubre de 1982, cuando João Barone entró en la batería: Herbert en la guitarra y la voz, Bi en el bajo, Barone atrás.
Sol, reggae y anteojos
Lo que sonaba era distinto a todo lo que había en Brasil.
Los Paralamas agarraron el rock y lo cruzaron con reggae y con ska —esa mezcla caribeña, saltarina, luminosa— en un país donde el rock recién empezaba a caminar.
En 1984, el disco "O Passo do Lui" los hizo estallar. Ahí está "Óculos", su primer gran éxito, una canción que Herbert escribió a partir de algo tan simple y tan suyo como su propia miopía y sus anteojos, y ahí está "Meu Erro".
Al año siguiente tocaron en la primera edición de Rock in Rio, los días 13 y 16 de enero de 1985, en lo que muchos recuerdan como una de las mejores actuaciones de todo el festival. "El Rock in Rio fue nuestra consagración", diría Herbert.
Los fans brasileños empezaron a nombrarlos junto a Legião Urbana, Titãs y Barão Vermelho como el "Cuarteto Sagrado" del rock nacional: la generación que le dio al país un rock con identidad propia.
"Alagados": una radiografía
En 1986 llegó "Selvagem?", y con él la canción que quizás los define: "Alagados".
No era un tema cualquiera. Herbert la escribió como una radiografía social, y su jugada más audaz es geográfica: nombra de un tirón tres barrios de miseria de tres ciudades distintas. Alagados, en Salvador. La Favela da Maré, en Río. Y Trenchtown, el gueto de Kingston donde había nacido el reggae.
Tres palafitos, tres países, la misma pobreza.
Y decía algo durísimo y hermoso sobre la esperanza: que en las favelas la esperanza no viene del mar ni de las antenas de televisión. Ni de la fe que mira desde el Corcovado, ni del sueño vendido en la pantalla.
Era pop bailable y era, a la vez, una denuncia y una pregunta sobre en qué diablos poner la fe. "Alagados" quedó como una de las mejores canciones brasileñas de la historia, y es de esas que un continente entero se sabe de memoria.
De ahí en adelante fueron gigantes. Vendieron millones de discos, tocaron en Montreux, y colaboraron con Gilberto Gil en "A Novidade" —Gil escribió la letra sobre una melodía que ya tenían, en media hora, después de recibir el casete por correo—. Años más tarde, en "El Vampiro Bajo el Sol", se dieron el lujo de tener a Brian May, el guitarrista de Queen, y a Fito Páez en la misma canción.
Ídolos de todo el continente
Y acá hay algo que los vuelve especiales para nosotros: los Paralamas no se quedaron en Brasil.
Fueron de las poquísimas bandas brasileñas que cruzaron de verdad la frontera del idioma y se metieron en el corazón de la América hispana.
En Argentina eran ídolos absolutos —los llamaban, medio en broma, "la mejor banda brasileña del rock argentino"—, grabaron versiones en español, se hermanaron con Fito Páez, que llamaba a Herbert su hermano, y cuando las ventas caían en Brasil durante su etapa más experimental, fue el público argentino el que los sostuvo.
Tocaron por toda Latinoamérica. En Chile giran desde fines de los ochenta, estuvieron en la Teletón de 2012 y volvieron en 2022 por los cuarenta años de la banda.
En una época en que cada país escuchaba lo suyo, los Paralamas fueron un puente: brasileños que sonaban latinoamericanos, que hacían bailar igual en São Paulo, en Buenos Aires y en Santiago.
El 4 de febrero de 2001
Y entonces, en la cima de todo, la vida de Herbert Vianna se partió en dos.
El 4 de febrero de 2001, Herbert pilotaba su avión ultraligero sobre Mangaratiba, en la Costa Verde de Río de Janeiro, cuando la aeronave cayó al mar a pocos metros de la playa. Una pericia posterior atribuyó el accidente a un defecto de fabricación en la cola del modelo.
Su esposa, Lucy, madre de sus tres hijos, que iba a bordo, murió en el accidente.
A Herbert lo rescataron con vida, pero gravísimo. Estuvo cuarenta y cuatro días internado, parte de ellos en coma, y los médicos casi no le daban esperanzas.
Y despertó. Contra toda lógica, despertó.
Pero lo que lo esperaba era brutal: había quedado parapléjico, y el golpe le había dañado parte de la memoria. Durante la recuperación llegó a comunicarse en inglés y en francés antes de recuperar el portugués.
Lo había perdido casi todo de una sola vez: a su compañera de vida, la libertad de su cuerpo, y trozos de sí mismo.
Cualquiera se habría rendido. Habría sido comprensible que no volviera nunca más.
La vuelta
Pero volvió.
De a poco, con un esfuerzo que cuesta imaginar, Herbert fue reaprendiendo su propia música, sus propias canciones. Bi y João, sus dos amigos de siempre, no lo abandonaron: terminaron el disco que la banda tenía a medias y esperaron a su hermano el tiempo que hiciera falta.
Su primera aparición sobre un escenario, en junio de 2002, fue como invitado en un show de Fito Páez en Río, donde cantaron juntos "Trac Trac". Después vino "Longo Caminho", el disco del regreso, con material que en su mayoría estaba escrito desde antes.
Y en 2005 llegó la prueba de verdad: "Hoje", el primer disco con canciones compuestas enteramente después del accidente. No solo había vuelto a tocar: había vuelto a crear. Ahí participan, entre otros, Manu Chao y Andreas Kisser, de Sepultura.
João Barone llamó a la recuperación de su amigo "un milagro". El propio Herbert dijo, con una sobriedad que estremece, que había tenido que cicatrizar una herida física y emocional muy profunda.
No volvió porque fuera fácil. Volvió porque la música, para él, era más fuerte que la catástrofe.
Lo que hay que recordar
Os Paralamas do Sucesso es una de las grandes bandas latinoamericanas: el sol y el ritmo de Brasil cruzados con la energía del rock, canciones que le pusieron banda sonora a una generación entera de un continente.
Si pones "Alagados", "Óculos", "Meu Erro", "Lourinha Bombril" o "O Calibre", vas a escuchar rock alegre, cálido, bailable y, cuando hace falta, con algo importante que decir.
Pero detrás de la guitarra de su líder hay, además, una de las historias de coraje más grandes de la música: la de un hombre que lo perdió casi todo en un segundo y que, contra todo, volvió a componer y a cantar desde una silla de ruedas, porque las canciones lo estaban esperando.
Recuérdalos por la música, que es enorme. Y recuerda también, la próxima vez que suene "Alagados" en alguna parte, que el tipo que la canta volvió del borde de la muerte para seguir haciéndolo.
Pocas cosas dicen tanto sobre para qué sirve, al final, la música.
Fuentes
Os Paralamas do Sucesso, banda brasileña de rock surgida en Río de Janeiro en 1977 en torno a Herbert Vianna y Felipe "Bi" Ribeiro, que adoptó ese nombre hacia 1981 y consolidó su trío definitivo en octubre de 1982, cuando João Barone reemplazó al baterista original Vital Dias. Herbert Vianna (guitarra, voz y principal compositor) nació en João Pessoa, Paraíba, el 4 de mayo de 1961, hijo de un brigadier de la aeronáutica; Bi Ribeiro es hijo del diplomático Jorge Carlos Ribeiro, y ambos se conocieron de niños en Brasilia. Ensayaban en el departamento de la abuela de Bi en Copacabana; el nombre —"los guardabarros del éxito"— surgió de un concurso para proponer el peor nombre posible, en el que también se barajó "As Cadeirinhas da Vovó". Mezclaron rock con reggae y ska, y luego con ritmos latinos y de la música popular brasileña. Alcanzaron la fama con "O Passo do Lui" (1984, con "Óculos" —inspirada en la miopía de Herbert— y "Meu Erro") y su actuación en Rock in Rio 1985, los días 13 y 16 de enero. Los aficionados brasileños los incluyen en el llamado "Cuarteto Sagrado" del rock nacional junto a Legião Urbana, Titãs y Barão Vermelho, etiqueta popular más que crítica. "Alagados" (del álbum "Selvagem?", 1986, firmada por Herbert, Bi y Barone) menciona Alagados, en Salvador; la Favela da Maré, en Río; y Trenchtown, en Kingston, y es considerada una de las mejores canciones brasileñas de la historia. Colaboraron con Gilberto Gil en "A Novidade" ("Selvagem?", 1986) y con Brian May y Fito Páez en "El Vampiro Bajo el Sol" ("Severino", 1994). Fueron enormemente populares en América Latina, en especial en Argentina, con versiones en español y vínculos con Fito Páez, con quien grabaron "Trac Trac" (1991); en Chile giran desde fines de los ochenta, participaron en la Teletón de 2012 y volvieron en 2022 por sus 40 años. El 4 de febrero de 2001, Herbert Vianna sufrió un accidente al caer al mar el avión ultraligero que pilotaba, en Mangaratiba (Río de Janeiro); su esposa, Lucy Needham-Vianna, de 36 años, falleció. Herbert estuvo 44 días internado, parte de ellos en coma, y quedó parapléjico y con secuelas cognitivas que recuperó parcialmente. Su primera aparición pública posterior fue en junio de 2002, como invitado en un concierto de Fito Páez en Río. La banda publicó "Longo Caminho" (2002), con material mayoritariamente anterior al accidente, y "Hoje" (2005), el primero con canciones compuestas después, con participaciones de Manu Chao, Marcelinho da Lua y Andreas Kisser. Continúa en actividad. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor; la referencia al contenido de "Alagados" es descriptiva. Datos recogidos de Wikipedia, Cámara de Diputados de Brasil, Diário do Rio, Nova Brasil, BioBioChile y otras coberturas de prensa.
Sigue rebobinando

90s
reggae
Skank
La alegría bien hecha
Hay una idea tonta que conviene desarmar: que la música alegre es música menor. Cuatro tipos de Belo Horizonte le pusieron banda sonora a los veranos, a los amores y al fútbol de una generación entera.

90s
reggae
Los Pericos
El reggae ya estaba ahí
Se repite que trajeron el reggae a Argentina. Ya estaba sonando seis años antes, y lo tocaba Luca Prodan. Lo que hicieron ellos fue otra cosa, y tiene su propio mérito: volverlo masivo.

80s
pop
REO Speedwagon
Su único fundador ya se había ido
El 21 de diciembre de 2024, en el último concierto de REO Speedwagon, no había ningún fundador en el escenario: Neal Doughty, el tecladista que copió el nombre de la pizarra de una clase universitaria en 1967, se había bajado de las giras en febrero de 2023. El cese se anunció el 16 de septiembre de 2024 y se resolvió por 2-1 entre los tres dueños del nombre: "I just got outvoted", dijo Kevin Cronin.
Rebobina con nosotros
Comentarios · 0
Nadie ha comentado todavía. Abre la conversación.
