Rebobinados

La memoria viva de la música, década por década.

Década 80s · Ritmo progresivo

Peter Gabriel

Se puso máscaras para poder mirar

Por Rebobinados · Publicado el 9 de septiembre de 2026

rebobinado 300 veces
Peter Gabriel: Se puso máscaras para poder mirar

Ilustración: Rebobinados

El 2 de octubre de 1982, en el Milton Keynes Bowl, cuarenta mil personas vieron llegar al escenario un ataúd. Lo cargaban cuatro tipos vestidos de sepultureros. Adentro venía Peter Gabriel, que hacía siete años se había ido de Genesis y esa noche volvía por una sola función.

Sus excompañeros no sabían nada del ataúd. Se enteraron ahí mismo, mirando.

El concierto se llamó Six of the Best y no era una reunión sentimental: era un rescate. Ese mismo julio, Gabriel había montado el primer festival WOMAD, y le había salido mal —mal tiempo, una huelga de trenes, casi nada de prensa—. La cosa perdió tanta plata que lo dejó al borde de la ruina. El mánager, que era el mismo de la banda, propuso la única salida evidente: que Genesis tocara una noche con él.

Y así fue como el hombre que se bajó de Genesis en la cima terminó salvado por Genesis. Con Phil Collins en la batería, es decir, con el tipo que había ocupado su lugar tocando para sacarlo del hoyo.

Por qué se fue

En los primeros Genesis, Gabriel era el espectáculo. Un cantante teatral que se disfrazaba, se ponía máscaras extravagantes, actuaba canciones-relato surrealistas como si fueran obras de teatro. Era arte puro, ambicioso y difícil, en discos como Selling England by the Pound y The Lamb Lies Down on Broadway.

Y justo cuando la banda despegaba, se bajó.

La versión oficial —una carta pública donde decía que quería estar con su familia— era cierta pero incompleta. Su hija Anna había nacido con complicaciones graves, y él estuvo ahí en vez de estar en la banda, cosa que a los otros no les cayó bien. Y había además un desgaste peor: la prensa hablaba de sus máscaras y no de la música, y eso irritaba al resto del grupo tanto como a él lo asfixiaba el negocio entero.

Dejó a Genesis en manos de Collins, que la haría gigante, y se fue a empezar de nuevo sin red.

Cuatro discos con el mismo nombre

Lo primero que sacó ya lo pintaba entero. "Solsbury Hill", de 1977, es una de las poquísimas canciones alegres que existen sobre irse: sobre escuchar una voz interior que te dice que sueltes lo seguro. Él la explicó sin adornos —se trata de estar dispuesto a perder lo que tienes por lo que podrías conseguir— y la escribió sobre su propia salida de Genesis.

Y para que quedara claro que no iba a jugar a ser una estrella normal, sus primeros cuatro discos solistas se llamaron todos, exactamente igual, Peter Gabriel. Los pensaba como los números de una revista: misma cabecera, distinta portada. La gente terminó bautizándolos por las tapas —Car, Scratch, Melt, Security— porque no había otra forma de distinguirlos. Es un gesto raro, anticomercial y muy suyo: cuatro discos seguidos negándose a que el envase mandara.

El tercero lo volvió, además, uno de los músicos más políticos de su generación. Ahí está "Biko", por Steve Biko, el activista sudafricano contra el apartheid asesinado bajo custodia policial. Es una de las grandes canciones de protesta de los ochenta, y la escribió un inglés cuando casi nadie en el pop se estaba metiendo ahí.

Ser masivo sin dejar de ser raro

En 1986 llegó So, su obra maestra y su éxito enorme. "Sledgehammer", con ese video de animación cuadro a cuadro que ganó nueve premios MTV en una sola noche —un récord— y que fue de los más emitidos de la historia del canal. "In Your Eyes". "Don't Give Up", a dúo con Kate Bush.

Gabriel demostró algo que casi nadie logra: que se podía llegar a todo el mundo sin volverse simple. El tipo de las máscaras vendía millones y seguía siendo, canción por canción, tan poco convencional como al principio.

Lo que de verdad hay que reivindicar

Pero su legado más grande no está en las listas.

En 1982 fundó WOMAD —música, artes y danza del mundo— y en 1989 el sello Real World, con una misión clara: traer la música de África, de Asia, de América Latina a los oídos occidentales, y tratar a esos músicos como iguales. Como artistas con nombre y con obra, no como curiosidad exótica ni como condimento para un disco de otro.

En una época en que "música del mundo" no significaba nada para el gran público, él se dedicó a demostrar que el planeta entero cantaba. Buena parte de lo que hoy damos por sentado —que un músico de Malí o de Pakistán llene un teatro en Europa, que un cantante senegalés grabe con quien quiera— pasó, en parte, porque Peter Gabriel se empeñó en que pasara. Y le costó, literalmente, la quiebra: por eso el ataúd de Milton Keynes.

Tampoco paró ahí. Cantó por Amnistía Internacional, giró por los derechos humanos, y en 1992 cofundó Witness, una organización con una idea que en su momento sonaba a ciencia ficción: poner cámaras en manos de gente común para que documentara los abusos donde ocurrían. Décadas antes de que cada persona llevara una cámara en el bolsillo, Gabriel ya había entendido que la imagen en manos de cualquiera podía ser un arma contra la impunidad.

Las dos mitades

Peter Gabriel está vivo y sigue creando sin ningún apuro —volvió en 2023 con i/o, veintiún años después del disco anterior—. Nadie que lo conozca se sorprendió con esa demora.

Y ahí está el contraste que cierra la historia de Genesis, esa banda que en realidad fueron dos. Collins le dio al mundo su latido y sus lágrimas, las canciones que todos cantamos. Gabriel le dio su rareza, su conciencia y el sonido del planeta entero. No compitieron: se repartieron el alma de un mismo grupo, y cada uno se quedó con la mitad que el otro no podía cargar.

La noche en que Genesis se despidió para siempre, en marzo de 2022, con Collins cantando sentado y su hijo en la batería, Peter Gabriel estaba entre bastidores, mirando.

Si conoces a Gabriel solo por "Sledgehammer", te falta lo mejor. Anda a "Solsbury Hill" y a "Biko", y después busca cualquier disco de los que sacó en Real World, uno del que no hayas oído hablar nunca. Vas a encontrar a un hombre que se puso máscaras no para esconderse sino para poder mirar, que dejó lo seguro para buscar lo verdadero, y que usó todo lo que tenía —la fama, la plata, el oído— para que el mundo se escuchara a sí mismo.

Fuentes

Peter Brian Gabriel (Chobham, Surrey, Inglaterra, 13 de febrero de 1950), cantante, músico y compositor; fundador y vocalista de Genesis entre 1967 y 1975, conocido por su teatralidad, sus máscaras y sus disfraces, en discos como "Selling England by the Pound" (1973) y "The Lamb Lies Down on Broadway" (1974). Dejó la banda tras la gira de este último; en su carta pública aludió al deseo de pasar tiempo con su familia, en un contexto que incluyó el nacimiento con complicaciones de su hija Anna, la tensión con el resto del grupo por la atención que la prensa dedicaba a su puesta en escena y su desencanto con la industria. Phil Collins asumió como vocalista. En su carrera solista, sus primeros cuatro álbumes se titularon todos "Peter Gabriel", concebidos como números de una revista, y el público los distingue por sus portadas ("Car", "Scratch", "Melt", "Security"). "Solsbury Hill" (1977), su primer sencillo solista, alude a su salida de Genesis; Gabriel lo describió como estar dispuesto a perder lo que se tiene por lo que se podría conseguir. Su tercer álbum (1980) incluyó "Games Without Frontiers" y "Biko", canción sobre el activista sudafricano Steve Biko, muerto bajo custodia policial en 1977. "So" (1986) fue su mayor éxito, con "Sledgehammer" —cuyo videoclip ganó nueve premios MTV en 1987, un récord—, "In Your Eyes", "Big Time" y "Don't Give Up", a dúo con Kate Bush. Fundó el festival WOMAD en 1982 y el sello Real World Records en 1989. El primer WOMAD, en julio de 1982, tuvo grandes pérdidas por el mal tiempo, una huelga ferroviaria y escasa difusión, y dejó a Gabriel en una situación financiera crítica; su mánager Tony Smith, que también representaba a Genesis, propuso un concierto benéfico. El 2 de octubre de 1982, en el Milton Keynes Bowl, Genesis tocó con Gabriel bajo el nombre "Six of the Best" ante unas 40.000 personas, con Phil Collins en la batería y Steve Hackett sumándose en los bises; Gabriel llegó al escenario dentro de un ataúd cargado por cuatro portadores, algo que la banda desconocía. El concierto salvó las finanzas y permitió que WOMAD continuara. Activista de derechos humanos, participó en campañas de Amnistía Internacional (gira "Human Rights Now!", 1988) y cofundó en 1992 la organización Witness, que promueve el uso de video por parte de ciudadanos para documentar abusos. Publicó "i/o" en 2023. Asistió entre bastidores al último concierto de Genesis, el 26 de marzo de 2022 en el O2 Arena de Londres. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, AllMusic, Encyclopedia.com y coberturas de prensa.

Rebobina con nosotros

Comentarios · 0

Nadie ha comentado todavía. Abre la conversación.