Década 70s · Ritmo blues rock
Rod Stewart
La alegría común y corriente
Por Rebobinados · Publicado el 9 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
El 7 de marzo de 1989, un rockero británico con chaqueta amarilla salió al Estadio Nacional de Santiago y abrió cantando "Hot Legs". Había setenta mil personas. Era, hasta ese momento, el primer megaconcierto de la historia de Chile.
Casi con seguridad, él no tenía idea de dónde estaba parado.
Ese estadio había recibido la fase final del Mundial de 1962 y, después del golpe de 1973, había funcionado como centro de detención y tortura. En 1989, con la dictadura terminando, lo que pasó esa noche no fue un acto político ni pretendía serlo: era entretenimiento importado. Y ahí estaba justamente su fuerza, como cuenta el capítulo de la serie chilena dedicado a esa década. Lo que sanó no fueron las canciones. Fue que setenta mil personas pudieran estar juntas, apretadas, a oscuras, en ese lugar, sin mirar por encima del hombro.
Alegría común y corriente. Y resulta que repartir alegría común y corriente era, exactamente, el oficio de Rod Stewart.
El futbolista que no fue
Antes de la voz de lija y el pelo rubio parado, quería ser futbolista. Era un chico de barrio obrero del norte de Londres, hijo de un escocés y una inglesa, y pateaba la pelota con talento suficiente como para ir a probarse a Brentford en 1960.
Durante décadas se contó que lo habían fichado. En su autobiografía, en 2012, él mismo desarmó la leyenda: nunca lo contrataron y el club jamás lo volvió a llamar.
Vale la pena detenerse ahí, porque es raro. La mayoría de los músicos infla su prehistoria; él se dedicó a desinflar la suya. Lo mismo con el famoso trabajo de sepulturero: fue peón en el cementerio de Highgate, un rato, y el resto lo puso el mito.
La voz
Esa voz fue su marca desde el principio: rasposa, áspera, cálida, imposible de confundir con ninguna otra. Pasó por el Jeff Beck Group entre 1967 y 1969, y después por los Faces, con Ronnie Wood, que terminaría en los Rolling Stones.
Y en 1971 hizo algo que no había hecho nadie. Every Picture Tells a Story y "Maggie May" —que ni siquiera era el lado A del single— llegaron al número uno simultáneamente, disco y canción a la vez, en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia. Nunca había pasado.
Ahí está el mejor Rod Stewart: un trovador folk-rock con una voz gastada que hacía sonar cualquier historia como vivida en carne propia. "Mandolin Wind", "You Wear It Well", "Sailing". Cantaba como quien te cuenta algo al oído en una barra, medio ebrio y medio tierno.
El detalle que nadie menciona
Después se metió al disco, y los puristas gritaron que se había vendido. "Da Ya Think I'm Sexy?", en 1978, fue puro brillo bailable y se convirtió en el argumento principal de todos los que lo despreciaban.
Hay un dato que casi nunca aparece en esa discusión: donó los derechos de autor de esa canción a UNICEF, y la tocó en el concierto que se hizo a beneficio de la organización.
O sea que la canción que se usa como prueba de su codicia no le dejó un peso. Él nunca hizo mucho ruido con eso. Nunca pretendió ser un genio atormentado ni un revolucionario de la música: era "Rod the Mod", el bon vivant, el galán de risa fácil que no se tomaba demasiado en serio. Esa liviandad era, en el fondo, su fuerza. Mientras otros se hundían en su propia importancia, él seguía repartiendo alegría.
Y cuando parecía que su época había pasado, en los 2000 se reinventó cantando los clásicos del cancionero norteamericano como un crooner elegante. Con ese repertorio ganó, en 2004, su primer Grammy: a los cincuenta y nueve años, después de vender más de ciento veinte millones de discos.
Lo que le cobraron
En el año 2000 le detectaron un cáncer de tiroides, y la operación le dañó justo lo que lo había hecho grande. Tuvo que aprender a cantar de nuevo, nota por nota, y nunca recuperó del todo los agudos.
Años después enfrentó un cáncer de próstata. Lo mantuvo en privado mientras se trataba y lo reveló después a propósito, para empujar a otros hombres a hacerse los exámenes a tiempo. Convirtió su propia enfermedad en una campaña.
La voz que le quedó es una voz de sobreviviente, y quizás por eso suena hoy todavía más humana que antes.
El oficio subestimado
Rod Stewart está vivo, fue nombrado caballero en 2016 por sus servicios a la música y a la caridad, y sigue de gira pasados los ochenta, sonriendo igual que siempre.
Nunca fue el artista torturado ni el que reinventó nada. Fue algo más raro y más subestimado: un hombre que le regaló alegría a la gente, década tras década, y lo hizo en serio.
Y si eres chileno le debes una deuda extraña, de esas que el deudor nunca supo que existían. La noche que armó la primera fiesta en un estadio que necesitaba con urgencia volver a ser un lugar de vida, él creía que estaba dando un concierto más de una gira de setenta y siete fechas.
Pon "Maggie May", o "Sailing", o "Forever Young" —esa bendición de padre a hijo que muchos han cantado sin saber que era suya—, y escucha la lija y la calidez de un chico de barrio que quería jugar a la pelota y terminó haciendo cantar a los estadios.
Le quedó bien el papel. Se lo puso con estilo.
Fuentes
Sir Roderick David "Rod" Stewart (Highgate, Londres, Inglaterra, 10 de enero de 1945), cantante y compositor británico, hijo de padre escocés y madre inglesa, de familia obrera. En 1960 asistió a pruebas en el Brentford Football Club; en su autobiografía de 2012 aclaró que nunca fue fichado y que el club no volvió a llamarlo, desmintiendo un relato repetido durante décadas. Trabajó brevemente como peón en el cementerio de Highgate, origen del relato de que fue sepulturero. Cantó en el Jeff Beck Group (febrero de 1967 a julio de 1969) y en los Faces (octubre de 1969 hasta la disolución del grupo a fines de 1975), junto a Ronnie Wood, después integrante de los Rolling Stones. En septiembre de 1971 el álbum "Every Picture Tells a Story" y el sencillo "Maggie May" ocuparon simultáneamente el número uno en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia, algo inédito hasta entonces. En 1978 publicó "Da Ya Think I'm Sexy?", criticada como giro comercial; Stewart donó los derechos de autor de la canción a UNICEF y la interpretó en el concierto Music for UNICEF. En los años 2000 se reinventó interpretando el "Great American Songbook" y ganó su primer premio Grammy con "Stardust: The Great American Songbook 3" (2004). Ha vendido más de 120 millones de discos. En 2000 fue diagnosticado con cáncer de tiroides, cuya cirugía afectó su voz y lo obligó a reaprender a cantar; posteriormente enfrentó un cáncer de próstata, que reveló públicamente para promover la detección temprana. Fue nombrado caballero en los Birthday Honours de 2016 por sus servicios a la música y la caridad. El 7 de marzo de 1989 se presentó en el Estadio Nacional de Santiago dentro de la gira de "Out of Order", en lo que se considera el primer megaconcierto de la historia de Chile; la mayoría de las fuentes cifra la asistencia en torno a las 70.000 personas. El Estadio Nacional albergó la fase final del Mundial de 1962 y, tras el golpe de 1973, funcionó como centro de detención y tortura. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Biography.com, AllMusic, Radio Concierto, La Tercera y otras coberturas de prensa.
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