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Década 90s · Ritmo metal

Tom Morello

Seis cuerdas y una causa

Por Rebobinados · Publicado el 18 de septiembre de 2026

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Tom Morello: Seis cuerdas y una causa

Ilustración: Rebobinados

Tom Morello es de esos artistas cuya vida parece inventada.

Es uno de los guitarristas más originales de la historia del rock, un tipo que hace cosas con una guitarra eléctrica que no se le habían ocurrido a nadie.

Pero además es hijo de un guerrillero africano y de una activista estadounidense, graduado de Harvard, y uno de los músicos más comprometidos políticamente que existen. Y para nosotros tiene algo especial: ama a Chile, ha venido varias veces, y carga a Víctor Jara donde vaya.

Una guitarra que suena como una máquina

Empecemos por lo que de verdad importa: cómo toca.

Morello reinventó lo que una guitarra eléctrica puede hacer. No se conformó con rasguear y puntear; convirtió el instrumento en una caja de sonidos imposibles.

Con un simple interruptor que prende y apaga las pastillas, hace que la guitarra suene como un DJ raspando un disco. Con un pedal y pura audacia, le saca chillidos de sirena, ruidos industriales, aullidos de máquina. Ha frotado las cuerdas con una llave inglesa, ha usado el cable como instrumento, ha sacado música de la retroalimentación pura.

Y lo asombroso es que lo hace con un equipo mínimo: casi todo sale de sus manos y de su ingenio.

En "Bulls on Parade", el solo no es un solo de guitarra normal: es un scratch de tornamesa hecho con seis cuerdas.

Nadie sonaba así antes de él, y muchos lo copiaron después. Rolling Stone lo pone entre los mejores guitarristas de todos los tiempos, y no por velocidad —aunque también sabe tocar rapidísimo—, sino por imaginación pura.

Morello no toca la guitarra: la reinventa cada vez.

Una familia de novela

Y ahora la historia, porque es de las más increíbles del rock.

Nació en Harlem en 1964, hijo de dos mundos que no podían ser más distintos.

Su padre, Ngethe Njoroge, era keniano, participó en el levantamiento Mau Mau contra el imperio británico, y después fue diplomático: integró la delegación de Kenia ante las Naciones Unidas a mediados de los sesenta y fue alto comisionado de su país en el Reino Unido durante los setenta. Está emparentado con Jomo Kenyatta, el líder de la independencia y primer presidente de Kenia, a quien Morello llama su tío abuelo.

Su madre, Mary, era una profesora blanca de un pueblo de Illinois, hija de italianos e irlandeses, y una activista de tomo y lomo: militó por los derechos civiles y en 1987 fundó Parents for Rock and Rap, un grupo contra la censura en la música. Los dos se conocieron en una protesta prodemocracia en Nairobi.

Pero el cuento de hadas duró poco: el padre negó la paternidad y volvió a Kenia cuando Tom tenía año y medio.

Así que a Morello lo crió su madre, sola, en Libertyville, un suburbio blanco y conservador de Illinois donde ella hacía clases de historia en el liceo y donde él fue uno de los poquísimos niños no blancos. Sufrió racismo desde chico: una vez encontraron una soga colgada en el garaje de su casa.

De ahí, de esa mezcla de sangre insurgente y de esa infancia peleando por no sentirse un extraño en su propio pueblo, sale toda su música. Su rabia contra la injusticia no es una pose: la mamó en su casa y la vivió en su piel.

Harvard, y la elección

Acá viene el giro que casi nadie esperaría de un músico de metal furioso: Tom Morello estudió en Harvard y se graduó en 1986 en estudios sociales, con honores.

Podría haber sido abogado, académico, político. De hecho trabajó dos años como secretario de agenda del senador demócrata Alan Cranston.

Pero entendió algo, y es una lección para cualquiera: que a lo mejor podía cambiar más cosas con una guitarra que desde un escritorio.

Dejó la política institucional, se fue a Los Ángeles, y a comienzos de los noventa formó con Zack de la Rocha Rage Against the Machine, una de las bandas más importantes y más políticas de la historia.

El intelectual de Harvard eligió el escenario, y tenía razón: le habló a millones de personas que ningún político iba a alcanzar jamás.

Más allá de Rage

Cuando Rage se separó en 2000, Morello no paró; al contrario, se multiplicó.

Junto a sus compañeros de banda y al cantante Chris Cornell formó Audioslave, un grupo más melódico y menos político, que vendió millones de discos y dejó clásicos como "Like a Stone".

Al mismo tiempo se inventó un alter ego completamente opuesto a su imagen de dios de la guitarra eléctrica: The Nightwatchman, el vigilante nocturno, con el que salía solo, con una guitarra acústica, a cantar canciones de protesta folk, como un trovador heredero de Woody Guthrie y de Bob Dylan.

Después armó Prophets of Rage, un supergrupo con miembros de Public Enemy y Cypress Hill. Y hasta se subió al escenario como guitarrista de Bruce Springsteen, uno de sus héroes.

Para él, hacer música y pelear por sus ideas son la misma cosa.

El activismo

Porque el activismo, en Morello, no es un accesorio: es el centro.

Ha estado en primera fila de casi todas las causas de las últimas décadas, del movimiento por un Tíbet libre a Occupy Wall Street, de los derechos de los trabajadores a las protestas contra la guerra de Irak. Ha tocado en piquetes, en marchas, en huelgas.

Cree, de verdad, que la gente común no tiene que esperar a que un líder le arregle la vida, sino organizarse para arreglársela entre todos.

Se puede compartir o no su política —es abiertamente de izquierda—, pero nadie puede acusarlo de ser un artista de salón: pone el cuerpo y la guitarra donde pone la boca.

Chile, y Víctor Jara

Y acá está la parte que nos toca de cerca.

Morello tiene un vínculo real con Chile. Vino con Rage Against the Machine el 11 de octubre de 2010, al Estadio Bicentenario de La Florida, ante unas veintisiete mil personas: fue la única vez que esa banda tocó en el país. Volvió con Prophets of Rage al Movistar Arena en mayo de 2017, y regresó como solista al Teatro Caupolicán en junio de 2023.

En aquel show de 2010, en el bis, la banda tocó "Canción del minero", de Víctor Jara, y se la dedicó a los treinta y tres mineros que en ese momento seguían atrapados bajo tierra: el rescate empezaría dos días después. La cantó Zack de la Rocha, con Morello en la guitarra. Nunca la volvieron a tocar.

En 2017 salió al escenario del Movistar Arena con un parche en la guitarra que decía "Justicia Víctor Jara". Y ese mismo día escribió que Jara es "uno de mis héroes de todos los tiempos" y "el Bob Dylan de Latinoamérica".

Lo que hay que contar bien

Pero hay algo que conviene decir con cuidado, justamente porque Morello ha ayudado a difundirlo y porque acá es nuestra historia.

Cuando cuenta el martirio de Jara, Morello ha repetido la versión más extendida: que los militares le destrozaron las manos y lo desafiaron a tocar la guitarra.

El desafío está respaldado por los testimonios de los sobrevivientes del Estadio Chile, y la sentencia por el crimen dio por probado que Jara fue visto con las manos ensangrentadas y deformadas, con los dedos evidentemente quebrados. Eso sí ocurrió.

Lo que no ocurrió es lo otro, lo que suele agregarse: que se las cortaran con un hacha. Esa versión nació de un artículo de prensa de 1974 y se propagó por el mundo durante cincuenta años, pero ninguna de las dos autopsias —ni la de 1973 ni la de 2009, que contó cuarenta y cuatro impactos de bala— consigna amputación alguna. El propio Morello ha contado además una variante con un martillo, y ha situado los hechos en el estadio equivocado.

Joan Jara, que reconoció el cuerpo, rechazó siempre esa versión con una frase que lo dice todo: lo real es suficientemente espantoso.

No es un detalle menor ni una corrección pedante. Que uno de los guitarristas más grandes del mundo cargue la historia de Víctor Jara y la cuente en cada rincón del planeta es enorme, y por eso mismo vale la pena que la cuente exacta.

Lo que hay que recordar

Tom Morello es la prueba de que se puede ser un virtuoso absoluto y, al mismo tiempo, un hombre con una causa; que la guitarra puede ser un instrumento y una herramienta a la vez.

Nacido de un insurgente africano y una activista estadounidense, criado peleando contra el racismo, formado en Harvard y decidido a cambiar el mundo desde un escenario, hizo sonar su guitarra como nadie y la puso siempre al servicio de algo más grande que él.

Si pones "Bulls on Parade", "Killing in the Name", "Like a Stone" o alguna de sus canciones acústicas como The Nightwatchman, vas a escuchar a un músico que convirtió seis cuerdas en un idioma nuevo, y ese idioma nuevo, en un grito por los que no tienen voz.

Cuando venga de nuevo a Chile, ándate a verlo. Vas a estar frente a uno de los grandes, uno que además nos quiere de vuelta.

Fuentes

Thomas Baptist "Tom" Morello (Harlem, Nueva York, 30 de mayo de 1964), guitarrista, cantante, compositor y activista estadounidense, conocido sobre todo por Rage Against the Machine y Audioslave (con Chris Cornell), por el supergrupo Prophets of Rage y por su proyecto solista acústico The Nightwatchman; también ha tocado con Bruce Springsteen. Es hijo de Ngethe Njoroge, keniano que participó en el levantamiento Mau Mau contra el dominio británico, integró la delegación de Kenia ante la ONU entre 1964 y 1966 y fue alto comisionado de Kenia en el Reino Unido entre 1970 y 1979 —conviene evitar la afirmación, muy repetida, de que fue el primer embajador keniano ante la ONU: ese cargo lo estrenó Burudi Nabwera en 1963—, y de Mary Morello, profesora y activista estadounidense que fundó en 1987 el grupo anticensura Parents for Rock and Rap. Su parentesco con Jomo Kenyatta, primer presidente de Kenia, el propio Morello lo describe como "great-uncle" (tío abuelo); las fuentes kenianas lo sitúan como un parentesco clasificatorio kikuyu más que como un vínculo directo. El padre negó la paternidad y regresó a Kenia cuando Morello tenía unos 16 meses; fue criado por su madre en Libertyville, Illinois, donde ella era profesora de historia y donde él enfrentó episodios de racismo. Se graduó en Harvard en 1986 (Committee on Degrees in Social Studies, con honores) y trabajó como secretario de agenda del senador Alan Cranston entre 1987 y 1988 antes de dedicarse a la música. Es célebre por su técnica innovadora —uso del selector de pastillas para emular un DJ, pedal whammy, retroalimentación y objetos poco convencionales— y figura entre los mejores guitarristas según Rolling Stone. Sobre Chile: tocó con Rage Against the Machine el 11 de octubre de 2010 en el Estadio Bicentenario de La Florida, única presentación de esa banda en el país, ante unas 27.000 personas; con Prophets of Rage en el Movistar Arena el 3 de mayo de 2017; y como solista en el Teatro Caupolicán el 6 de junio de 2023, show facturado a su nombre y no como gira de The Nightwatchman, aunque incluyó temas de ese proyecto. En el bis del concierto de 2010, la banda interpretó "Canción del minero", de Víctor Jara —cantada por Zack de la Rocha—, dedicada a los 33 mineros aún atrapados en la mina San José; el rescate comenzó la noche del 12 al 13 de octubre. El 3 de mayo de 2017, Morello publicó que Jara era "one of my all time heroes" y "el Bob Dylan de Latinoamérica", y lució un parche con la leyenda "Justicia Víctor Jara". Sobre el crimen de Víctor Jara: los testimonios de sobrevivientes del Estadio Chile relatan que los militares le golpearon las manos y lo desafiaron a tocar, y la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago (Rol 4.160-2018, 23 de noviembre de 2021), ratificada por la Corte Suprema el 28 de agosto de 2023, dio por probado que fue visto "con las manos ensangrentadas y deformadas, cuyos dedos evidentemente fueron quebrados o fracturados". La versión de que le amputaron las manos con un hacha se ha rastreado hasta un artículo publicado en enero de 1974 en el diario argentino La Opinión y es rechazada por la investigación histórica —el biógrafo Mario Amorós la documenta como un mito— y por las autopsias de 1973 y 2009, esta última con 44 impactos de bala y sin registro de amputación; Joan Jara la desmintió señalando que "lo real es suficientemente espantoso". Morello ha difundido una variante de esa versión, con un martillo y situada en el estadio equivocado. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Harvard Magazine, setlist.fm, Cooperativa, Emol, El Desconcierto, Poder Judicial de Chile, Público y otras coberturas de prensa.

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