Aterciopelados
La flor y el punk
Por Rebobinados · Publicado el 22 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
Aterciopelados es la banda que puso al rock colombiano en el mapa del mundo, y una de las más importantes que ha dado el rock en español.
Liderados por la voz inconfundible de Andrea Echeverri y por Héctor Buitrago, tomaron el rock y el punk y los cruzaron con la música tradicional colombiana y latinoamericana —el bolero, la cumbia, los ritmos de su tierra—, creando un sonido mestizo, irreverente y hermoso.
Pero no fueron solo una banda de buenas canciones. Fueron una voz de conciencia, feminista y pacifista, en un país que llevaba décadas desangrándose en la guerra.
Llevan más de treinta años, y siguen tan vigentes como al principio.
De la cerámica y el hardcore a una banda inmortal
El origen de Aterciopelados es una mezcla improbable, y por eso funciona.
Andrea Echeverri estudió Bellas Artes en la Universidad de los Andes y se especializó en cerámica en Inglaterra. Era ceramista: hacía cerámica, no música.
Héctor Buitrago venía de un mundo opuesto. En 1986 había cofundado La Pestilencia, una legendaria banda de hardcore punk de Bogotá, donde tocaba el bajo.
Se conocieron en 1988, empezaron a salir, y armaron juntos un grupo previo, Delia y los Aminoácidos, y un bar de rock en La Candelaria llamado Barbarie. El bar duró poco: la Policía lo cerró en octubre de 1990 por quejas de los vecinos.
De esa unión de la artista sensible y el punk furioso nació la banda, hacia 1992. Esa doble raíz —la delicadeza del arte y la rabia del punk— está en todo lo que hacen: canciones que pueden ser tiernas y feroces en el mismo minuto.
Después del debut, "Con el corazón en la mano", llegó "El Dorado", en octubre de 1995, y explotaron en toda América Latina. De ahí salieron himnos que no han dejado de sonar: "Bolero falaz", "Florecita rockera", "Candela".
MTV Latino los adoptó, giraron por todo el continente, y de a poco se volvieron sinónimo de rock colombiano. Han ganado cuatro Grammys Latinos, y en septiembre de 2001 la revista Time los incluyó en su lista de las mejores bandas del mundo, junto a Radiohead, U2, Sigur Rós y Portishead, describiéndolos como una mezcla de rock alternativo, electrónica y folclor colombiano.
No estaba mal para una ceramista y un punk de Bogotá.
El nombre viene de una lectura
El nombre "Aterciopelados" tiene un origen que dice todo sobre la banda, y casi nadie lo conoce.
No lo sacaron de una palabra bonita al azar. Según ha contado la propia Andrea Echeverri, la inspiración vino de sus lecturas de Simone de Beauvoir, la gran filósofa feminista francesa, mientras estudiaba arte en los Andes: una imagen sobre la aterciopelada flor de la pasión que le gustó tanto que la tomó para bautizar al grupo.
Conviene decirlo con cuidado y en sus términos: la frase se conoce por el relato de Echeverri, y ninguna fuente ha logrado identificar en qué obra de Beauvoir aparece. Es su lectura y su recuerdo, no una cita localizada.
Antes habían barajado nombres como "Viscosidad Estable" y "Mariachis en la Cárcel", así que la elección fue claramente deliberada.
Y hay algo de Beauvoir que sí quedó documentado en el terreno firme de su obra, y que a Echeverri le marcó igual o más: lo que la filósofa escribe sobre cómo la ropa restrictiva limitaba las capacidades físicas de las mujeres.
Que una banda de rock latinoamericano se bautice así no es casualidad: anuncia, desde el nombre mismo, que ahí adentro hay una mirada de mujer, culta y combativa.
Una voz de mujer, y una voz de paz
Y ahí está lo que hace grande a Aterciopelados, más allá de las canciones.
Andrea Echeverri le dio al rock en español algo que faltaba: una voz de mujer sin pedir permiso, que cantaba sobre el amor y el desamor desde su propio lugar, que se burlaba del machismo, que reivindicaba el cuerpo y la libertad femenina en un continente todavía muy conservador.
"Florecita rockera" es casi un manifiesto: una mujer que no encaja en el molde y que lo celebra.
Andrea peleó esas batallas cuando eran mucho menos populares de lo que son hoy, y le abrió camino a un montón de artistas mujeres que vinieron después.
Pero hay otra dimensión aún más honda. Aterciopelados hizo su música en la Colombia más golpeada por la violencia —el narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares, décadas de muertos—. Y en vez de mirar para otro lado, le cantaron a la paz.
Sus canciones denunciaron la violencia, pidieron reconciliación, le pusieron banda sonora a un país que quería dejar de matarse. En 2007, Amnistía Internacional los nombró Embajadores de la Paz, sobre todo por su denuncia de la violencia contra las mujeres. Al año siguiente, la misma organización eligió su tema "Canción Protesta" para construir "The Price of Silence", un himno por los derechos humanos.
No fueron solo una banda de rock. Fueron una voz moral en medio del horror, cantándole a su país que otra cosa era posible.
Lo que hay que recordar
Siguen. En 2024 ganaron el Grammy Latino al mejor álbum de rock por "El Dorado (En Vivo)", el disco en que revisitaron su obra maestra treinta años después, con invitados como Carlos Vives y Rubén Albarrán, de Café Tacvba.
Si pones "Bolero falaz", "Florecita rockera", "El Estuche" o "Baracunatana", vas a escuchar rock colombiano del mejor: guitarras y punk cruzados con los ritmos de su tierra, la voz descarada y dulce de Andrea, letras que se ríen, que reivindican, que duelen.
Una ceramista y un punk que se juntaron en Bogotá y terminaron poniendo a Colombia en el mapa del rock mundial, que le dieron a las mujeres una voz en un mundo de hombres, y que le cantaron a la paz a un país en guerra.
Pocas bandas latinoamericanas han sido tan buenas y, al mismo tiempo, tan necesarias.
Fuentes
Aterciopelados, banda de rock colombiana de Bogotá, liderada por Andrea Echeverri (voz, guitarra) y Héctor Buitrago (bajo). Echeverri cursó una maestría en Bellas Artes en la Universidad de los Andes y se especializó en cerámica en la Escuela de Artes y Diseño de Plymouth, Inglaterra; Buitrago cofundó en 1986 la banda de hardcore punk La Pestilencia junto a Dilson Díaz, y fue su bajista. Se conocieron en 1988, formaron el grupo previo Delia y los Aminoácidos y regentaron el bar de rock Barbarie, en el barrio de La Candelaria, cerrado por la Policía en octubre de 1990 tras quejas vecinales; Aterciopelados se consolidó como tal hacia 1992, y su álbum debut, "Con el corazón en la mano", se grabó en 1992 y se editó en 1993. Según Andrea Echeverri, el nombre se inspira en una imagen sobre "la aterciopelada flor de la pasión" procedente de sus lecturas de Simone de Beauvoir durante sus estudios de arte; la atribución consta en la Enciclopedia Banrepcultural y en El Tiempo, pero ninguna fuente ha identificado la obra concreta de Beauvoir en la que aparecería la frase, por lo que este texto la recoge únicamente como relato de Echeverri y no como cita localizada. Antes habían considerado nombres como "Viscosidad Estable" y "Mariachis en la Cárcel". Echeverri ha señalado también el impacto que le causó lo que Beauvoir escribe sobre la ropa restrictiva como limitación de las capacidades físicas de las mujeres. Su segundo álbum, "El Dorado" (24 de octubre de 1995), les dio proyección internacional con "Bolero falaz", "Florecita rockera" y "Candela"; "Baracunatana", versión de un tema acreditado a Leonidas Augusto Plazas Pérez, pertenece a "La Pipa de la Paz" (1 de noviembre de 1996), y "El Estuche" a "Caribe Atómico" (1998). Han ganado cuatro premios Grammy Latinos: Mejor Álbum de Rock Vocal por "Gozo Poderoso" (2001), Mejor Álbum de Música Alternativa por "Oye" (2007) y por "Claroscura" (2018), y Mejor Álbum de Rock por "El Dorado (En Vivo)" (2024), disco que contó con la participación de Carlos Vives, Natikumbatá y Rubén Albarrán, de Café Tacvba. La revista Time los incluyó el 15 de septiembre de 2001 en su lista "Best Bands", junto a Radiohead, U2, The Brilliant Green, Sigur Rós, Portishead, Tarika, Pato Fu, Ziggy Marley and the Melody Makers y Orishas. En 2007 fueron nombrados Embajadores de la Paz por Amnistía Internacional, y en 2008 su tema "Canción Protesta" fue empleado por esa organización en "The Price of Silence". Rolling Stone situó su disco "Río" entre los diez mejores del rock latino. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Banrepcultural, El Tiempo, Wikipedia, Infobae, Remezcla, TIME y otras coberturas de prensa.
Sigue rebobinando

10s
pop
Bruno Mars
Once nombres en los créditos
"Uptown Funk" salió el 10 de noviembre de 2014 con seis compositores y hoy tiene once. En febrero de 2015 la editora de The Gap Band reclamó por "Oops Up Side Your Head" en el sistema de copyright de YouTube —nunca hubo demanda— y el 28 de abril se añadieron cinco nombres, con el 17 % de la edición. Pasó semanas después del veredicto de "Blurred Lines", y la canción llevaba 14 semanas en el número uno.

00s
pop
André Rieu
No era de la suite de jazz
El vals con que André Rieu llegó a medio mundo no es de la Suite para orquesta de jazz n.º 2 de Shostakóvich: es de la Suite para orquesta de variedades, que el compositor no armó, y nació en 1956 como música para una película soviética sobre colonos en Kazajistán. El error viene de una errata del volumen 10 de las obras completas (Muzyka, Moscú, 1984), corregida sólo en 2001. Y el título «El segundo vals» lo inventó su mujer, porque el verdadero no vendía.

90s
pop
Daniela Mercury
Le quitó el barrio a la canción
"O Canto da Cidade" la escribió Tote Gira, un compositor de Nordeste de Amaralina que grabó la maqueta en un casete prestado marcando el ritmo en la puerta de una nevera; el equipo de Mercury casi tira la cinta. Ella comparte crédito porque le borró las referencias al Pelourinho para que la canción sirviera en todo Brasil. El disco, del 20 de septiembre de 1992, vendió más de 2 millones de copias y nacionalizó el axé. Pero no lo inventó: el nombre era un insulto de un periodista en 1987.
Rebobina con nosotros
Comentarios · 0
Nadie ha comentado todavía. Abre la conversación.
