Década 50s · Ritmo blues rock
Chuck Berry
La canción que se fue al espacio
Por Rebobinados · Publicado el 3 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
Si hubiera que elegir a una sola persona como el inventor del rock and roll no habría acuerdo, porque fueron muchos. Pero el nombre que más veces aparece es el de Chuck Berry.
Él definió cómo suena la guitarra del rock, cómo se para un músico en el escenario, y de qué habla el género.
Murió en marzo de 2017, a los noventa años. Y una de sus canciones, ahora mismo, viaja por el espacio interestelar.
El que armó el rompecabezas
Antes de Chuck Berry existían las piezas —el blues, el country, el rhythm and blues, el góspel— pero nadie las había juntado del todo.
Entre 1955 y 1959, con una ráfaga de canciones que hoy son los cimientos del género —"Maybellene", "Roll Over Beethoven", "Rock and Roll Music", "Sweet Little Sixteen" y sobre todo "Johnny B. Goode"—, definió el molde.
Su guitarra, con esos riffs cortantes y esos solos que abrían cada canción, se convirtió en el sonido mismo del rock. Casi todo guitarrista de rock que ha existido toca, en el fondo, variaciones de lo que hizo él primero.
Y fue de los primeros en escribir sobre lo que de verdad les importaba a los jóvenes: los autos, la escuela, las chicas, la música, la libertad adolescente. Antes, las canciones populares las cantaban adultos para adultos.
El Salón de la Fama del Rock, que lo incorporó en su clase inaugural de 1986, lo resumió diciendo que después de Elvis nadie influyó más en la formación del rock and roll, y que sentó las bases no solo de un sonido sino de una actitud.
Mick Jagger, al despedirlo, lo dijo simple: iluminó nuestros años de adolescencia y les dio vida a nuestros sueños de ser músicos.
La canción que se fue al espacio
En 1977 la NASA lanzó las sondas Voyager al espacio profundo, en un viaje sin retorno.
A bordo pusieron un disco de oro, el Golden Record: una cápsula del tiempo con sonidos e imágenes de la Tierra, pensada para que si alguna civilización lo encontrara dentro de millones de años supiera quiénes fuimos.
En ese disco hay música cuidadosamente elegida para representar a la especie: Bach, Beethoven, Mozart, tradiciones de medio mundo, el blues de Blind Willie Johnson, el jazz de Louis Armstrong.
Y una sola canción de rock and roll. Una.
Es "Johnny B. Goode", de Chuck Berry.
No entró sin pelea. Alan Lomax, que estaba en el comité que eligió la música, se opuso a que hubiera rock: le parecía cosa de adolescentes. Carl Sagan le contestó que en este planeta hay muchos adolescentes.
Hoy, mientras lees esto, esa guitarra viaja más lejos que cualquier cosa que el ser humano haya enviado jamás. Cuando hubo que elegir el rock que nos representara ante el universo, se eligió el suyo.
El duck walk
Berry no solo inventó un sonido. Inventó también una manera de estar en el escenario.
Su movimiento más famoso, el duck walk —avanzar agachado, en cuclillas, mientras tocaba—, se volvió uno de los gestos icónicos del rock.
El origen, según él, era casi tonto. De niño se movía así, agachado con las rodillas dobladas pero la espalda y la cabeza verticales, para recuperar una pelota bajo una mesa, y a su familia le hacía gracia.
Lo recuperó en el escenario en 1956, en su primera actuación en Nueva York, en el Brooklyn Paramount. Su explicación fue seca: no tenía otra cosa que hacer durante la parte instrumental, lo hizo, y llegaron los aplausos.
Fue un periodista quien lo bautizó duck walk. Y Berry entendió, antes que casi nadie, que el rock no era solo música: era también cuerpo, actitud, espectáculo.
Las sombras
La vida de Chuck Berry no fue simple ni libre de sombras, y Rebobinados no las esconde ni las difumina.
De joven, en 1944, siendo todavía escolar, asaltó tres tiendas en Kansas City y robó un auto a punta de pistola. Cumplió condena en un reformatorio y salió el día que cumplió veintiún años.
La más grave vino después, ya siendo estrella. La conoció en un bar de Ciudad Juárez, en diciembre de 1959: Janice Escalanti tenía catorce años, y viajaron juntos una semana por cinco estados hasta St. Louis, donde ella trabajó unos diez días de guardarropa en su club.
El 23 de diciembre lo imputaron bajo la Ley Mann, por transportar a una menor a través de fronteras estatales con fines inmorales. La condena de marzo de 1960 —cinco años y cinco mil dólares— se anuló en apelación en octubre por los comentarios racistas del juez. En el segundo juicio, en 1961, volvió a ser condenado, y cumplió un año y medio de prisión hasta octubre de 1963.
En 1979 se declaró culpable de evasión fiscal y cumplió ciento veinte días.
Y en diciembre de 1989 una excocinera del Southern Air, su restaurante de Wentzville, lo demandó por haber instalado una cámara oculta en el baño de mujeres. Se llamaba Hosana Huck. Detrás de ella se sumaron hasta unas sesenta demandantes en una acción colectiva, que se cerró en 1994 con un acuerdo que su biógrafo Bruce Pegg cifra en más de 1,2 millones de dólares más costas.
De esa investigación salió la redada de julio de 1990, que fue en su casa y no en el restaurante: se encontraron cintas y 62 gramos de marihuana. Por lo penal se declaró culpable solo de la falta de marihuana —seis meses suspendidos, dos años de libertad vigilada, cinco mil dólares de donación—.
Fue un hombre con luces enormes y zonas oscuras, difícil, a veces amargado por cómo la industria trató a los pioneros negros del rock mientras enriquecía a los que vinieron después copiándolos.
Tenía motivos concretos. "Maybellene" es una adaptación de "Ida Red", y Chess le puso al disco dos coautores que no habían escrito una nota: el disc-jockey Alan Freed, a cambio de que la pinchara, y Russ Fratto, que le había prestado dinero al sello.
Berry peleó décadas por sacarlos de ahí. No se retiraron hasta 1986, cuando por fin quedó como autor único.
Se puede reconocer su grandeza musical sin idealizarlo como persona. Las dos cosas conviven en su historia, y no conviene contar solo una.
Lo que hay que recordar
Chuck Berry es la prueba de que a veces una sola persona puede cambiar el rumbo entero de la cultura.
Pon "Johnny B. Goode", "Roll Over Beethoven", "Maybellene" o "Sweet Little Sixteen", y vas a escuchar el punto de partida de todo: el sonido, los riffs, las letras y la actitud de las que salió el rock and roll completo.
Su aporte es incuestionable: puso las piezas juntas, le dio al rock su idioma, y lo hizo siendo un músico negro en una época que se lo puso todo en contra.
Y cuando la humanidad tuvo que elegir una canción de rock para mandar a las estrellas, no dudó.
Chuck Berry le enseñó a la Tierra a tocar rock, y ahora le está enseñando al universo.
Fuentes
Chuck Berry, nombre completo Charles Edward Anderson Berry (St. Louis, Misuri, 18 de octubre de 1926 – cerca de Wentzville, Misuri, 18 de marzo de 2017), cantante, compositor y guitarrista estadounidense, figura fundacional del rock and roll; murió a los 90 años de un paro cardíaco. Con canciones como "Maybellene" (1955), "Roll Over Beethoven" (1956), "Rock and Roll Music" (1957), "Sweet Little Sixteen" (1958) y "Johnny B. Goode" (1958) definió el sonido de la guitarra, la temática y la puesta en escena del género. Ingresó al Salón de la Fama del Rock en su clase inaugural de 1986, presentado por Keith Richards; la ficha del museo señala que después de Elvis Presley nadie influyó más en la formación y el desarrollo del rock and roll y que sentó las bases no solo de un sonido sino de una actitud. Mick Jagger, al despedirlo, declaró que "iluminó nuestros años de adolescencia y les dio vida a nuestros sueños de ser músicos". En 1977 la NASA incluyó "Johnny B. Goode" en el Golden Record de las sondas Voyager como única canción de rock and roll seleccionada; conviene precisar, frente a una exageración frecuente, que el disco contiene además otras dos piezas populares estadounidenses del siglo XX: "Melancholy Blues", de Louis Armstrong and His Hot Seven, y "Dark Was the Night, Cold Was the Ground", de Blind Willie Johnson. Su "duck walk" nació de un movimiento que hacía de niño para recuperar una pelota bajo una mesa y que recuperó en el escenario en 1956, en el Brooklyn Paramount de Nueva York; fue un periodista quien lo bautizó así, y Berry explicó al Washington Post que no tenía otra cosa que hacer durante la parte instrumental. Sobre sus condenas: en 1944, siendo escolar, asaltó tres tiendas en Kansas City y robó un automóvil a punta de pistola, cumpliendo condena en un reformatorio hasta el día en que cumplió 21 años; en diciembre de 1959 conoció en un bar de Ciudad Juárez a Janice Escalanti, de 14 años, con quien viajó una semana por cinco estados hasta St. Louis, donde ella trabajó unos diez días como guardarropa en su club, y el 23 de diciembre de 1959 fue imputado bajo la Ley Mann por transportar a una menor a través de fronteras estatales con fines inmorales, siendo condenado en marzo de 1960 a cinco años y 5.000 dólares en un juicio anulado en apelación en octubre de ese año por los comentarios racistas del juez, y condenado de nuevo en 1961, con año y medio de prisión efectiva hasta octubre de 1963; en 1979 se declaró culpable de evasión fiscal y cumplió 120 días; y en diciembre de 1989 una excocinera del Southern Air, su restaurante de Wentzville, Hosana Huck, lo demandó por haber instalado una cámara oculta en el baño de mujeres, acción colectiva que llegó a reunir a unas sesenta demandantes y se cerró en 1994 con un acuerdo que su biógrafo Bruce Pegg cifra en más de 1,2 millones de dólares más costas; de esa investigación salió la redada de julio de 1990, practicada en su domicilio y no en el restaurante, en la que se hallaron cintas y 62 gramos de marihuana, y por la vía penal se declaró culpable únicamente de la falta por posesión de marihuana, con seis meses de prisión suspendidos, dos años de libertad vigilada y 5.000 dólares de donación. Elvis Presley tiene perfil propio en esta serie. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Britannica, Rolling Stone, NASA, rockhall.com, Wikipedia y otras coberturas.
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