Debbie Harry
Se supone que hay que estar muerta
Por Rebobinados · Publicado el 9 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
A mediados de los setenta, en Nueva York, los tipos que pasaban en camión le gritaban "¡Hey, Blondie!" a una mujer que se había teñido el pelo de platinado. Era un piropo de calle, de los que se tiran sin mirar a quién.
Ella lo agarró y lo convirtió en el nombre de su banda.
Ese movimiento —tomar lo que le tiraban encima y darlo vuelta a su favor— es, en chico, toda la historia de Debbie Harry.
La chica que se inventó dos veces
Nació en Miami en 1945 y se llamaba Angela Trimble. Su madre biológica la dio en adopción a los tres meses; un matrimonio la crió en Hawthorne, un pueblo de Nueva Jersey, y la rebautizó Deborah. Coro de la iglesia, porrista, la típica infancia americana. Nada de eso anunciaba lo que vino.
Se fue a Nueva York y sobrevivió con lo que hubiera: secretaria en la oficina neoyorquina de la BBC, mesera en el mítico Max's Kansas City, bailarina go-go, conejita de Playboy. Ahí conoció a un guitarrista, Chris Stein, que sería el amor de su vida y su socio musical. En 1974 armaron Blondie, en el CBGB, en la escena más fértil que ha dado el rock: el punk neoyorquino, el mismo antro donde tocaban los Ramones, Television y Talking Heads.
Y ahí se inventó por segunda vez. El pelo platinado, los labios rojos, la ropa filosa: mitad estrella de cine antigua, mitad heroína de cómic, mitad diva beatnik.
Lo importante no es que fuera hermosa —lo era—. Es que controló su propia imagen en una época en que las mujeres no controlaban la suya. Ella decidía cómo se la miraba, y esa dueñez marcó a todas las que vinieron después. Debbie Harry no fue la musa de nadie: fue la autora de su propio ícono.
Los cruces
Lo que la vuelve de culto, más allá de la pinta, es que su banda se negó a ser una sola cosa.
Blondie salió del punk y enseguida se escapó de él. "Heart of Glass", en 1979, fue número uno con un sonido disco brillante, y los puristas gritaron traición: cómo se atrevía la banda del CBGB a hacerlos bailar. A ella le dio exactamente lo mismo. Vino "Call Me". Vino "The Tide Is High", con aire reggae.
Y vino "Rapture", en enero de 1981: el primer número uno estadounidense con rap. No es una anécdota de trivia. En 1978, Fab 5 Freddy se los había llevado a ella y a Stein a una fiesta de rap en el Bronx, cuando el género era un secreto de la calle que ninguna radio pasaba. Quedaron deslumbrados. Tres años después ella nombraba en la canción a Fab 5 Freddy y a Grandmaster Flash, y los subía a la cima de las listas antes que nadie.
Punk, disco, reggae, rap. Debbie Harry estuvo en todos los cruces, mezclando mundos que se suponía que no se mezclaban. Era el crisol de Nueva York hecho una sola mujer rubia.
Lo que había debajo
Hay que decirlo porque ella lo dijo primero, y con valentía.
En la cima de la fama, ella y Stein consumían heroína. Ella lo ha descrito sin dramatismo y sin excusas, como una automedicación que en algún momento dejó de servirle para nada.
Y en sus memorias, publicadas en 2019, contó que en los setenta un hombre entró a su departamento y la violó a punta de cuchillo. No lo contó para dar lástima. Lo contó porque decidió, a los setenta y cuatro años, que su historia entera —también lo terrible— era suya para nombrarla. Es la misma dueñez del principio, aplicada a lo peor que le pasó.
Blondie se separó en 1982, en pleno éxito, gastados por la tensión de que toda la atención cayera sobre ella y no sobre el grupo. Poco después Stein se enfermó de gravedad, de una enfermedad autoinmune rara, y Debbie lo cuidó hasta sacarlo adelante mientras la plata que habían ganado se iba en tratamientos. Ella siguió: en solitario, actuando, resistiendo.
En 1997 la banda volvió, y en 1999 tuvo otro número uno británico, "Maria", diecisiete años después del anterior. En 2006 entraron al Salón de la Fama del Rock. No pararon más.
La que se quedó
Y ahí está lo que de verdad la vuelve grande, y es lo más simple de todo: sobrevivió.
La escena de la que salió —el Nueva York de la heroína y la noche— se llevó a muchísimos de los suyos, jóvenes y para siempre. Otras se quedaron en el camino y se volvieron leyenda por eso. Ella no. Debbie Harry tiene ochenta y un años, está viva y sigue arriba de los escenarios con Blondie.
Le preguntaron una vez qué se sentía ser un ícono y contestó, filosa, que un ícono es una estatua tallada en madera y que para eso, se supone, uno tiene que estar muerto. Se negó a estarlo. Sobre envejecer resumió su vida en una frase impagable: que es una perra con una suerte del carajo.
Si la conoces solo por una foto —la rubia perfecta de los ochenta—, te falta la mitad. Anda a "Rapture" y date cuenta de que esa mujer glamorosa trajo el rap al número uno cuando nadie lo veía venir. Anda a "Heart of Glass" y escucha a una punk haciéndote bailar disco sin pedirle permiso a nadie.
Debbie Harry no fue una cara bonita de una época. Fue la que anduvo por todos sus caminos a la vez, la que se hizo dueña de su propia imagen, y la que, contra todo pronóstico, sigue acá para contarlo.
Este texto menciona la violencia sexual. Si tú o alguien que conoces ha vivido una situación así, no estás solo y se puede pedir ayuda. En Chile, el Fono de Orientación en Violencias de Género del SernamEG es el 1455, de 08:00 a 00:00 todos los días, con WhatsApp silencioso al +56 9 9700 7000. Para emergencias durante la noche están el 149 de Carabineros, el 133 y el 134. Y ante una agresión sexual reciente se puede acudir directamente a cualquier servicio de urgencia, sin necesidad de haber denunciado: la atención está garantizada dentro de las primeras 72 horas. Buscar apoyo es un acto de fuerza.
Fuentes
Debbie Harry (nacida Angela Trimble; Miami, Florida, 1 de julio de 1945), cantante estadounidense, voz e imagen de Blondie. Fue dada en adopción a los tres meses y criada como Deborah Harry por Catherine y Richard Harry en Hawthorne, Nueva Jersey. Antes de dedicarse a la música trabajó como secretaria en la oficina neoyorquina de la BBC, mesera en Max's Kansas City, bailarina go-go y conejita de Playboy. En 1974 dejó junto al guitarrista Chris Stein la banda The Stillettoes y formaron Blondie; el nombre proviene del piropo callejero que le gritaban tras teñirse de rubio. La banda surgió en la escena punk y new wave neoyorquina del CBGB. Números uno en Estados Unidos: "Heart of Glass" (1979, de sonido disco, que le valió acusaciones de venderse), "Call Me" (1980), "The Tide Is High" (versión de aire reggae) y "Rapture", publicada el 12 de enero de 1981 y dos semanas en el número uno, el primer sencillo estadounidense en llegar a esa posición con voces de rap; en su parte hablada Harry nombra a Fab 5 Freddy y a Grandmaster Flash. Harry y Stein conocieron la escena de hip-hop del Bronx a través de Fab 5 Freddy (Fred Brathwaite), que en 1978 los llevó a una fiesta de rap. Harry ha hablado públicamente de su consumo de heroína en esos años. En sus memorias "Face It" (2019) reveló que en los años setenta fue violada a punta de cuchillo por un hombre que entró en su departamento. Blondie se separó en 1982; Stein fue diagnosticado en ese período con pénfigo vulgar, una enfermedad autoinmune rara, y Harry lo cuidó durante su recuperación; la pareja se separó en 1987, manteniendo la sociedad musical. La banda se reunió en 1997 y publicó "No Exit" (1999), con el número uno británico "Maria". Blondie ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2006 y sigue en actividad. Las citas sobre el concepto de "ícono" y sobre el envejecimiento proceden de entrevistas y de sus memorias. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Biography.com, Rolling Stone y coberturas de prensa.
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