Robert Plant
Nunca fue su propia estatua
Por Rebobinados · Publicado el 16 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
A los veintitrés años, Robert Plant tenía todo lo que un músico puede soñar.
Era la voz de Led Zeppelin, la banda más poderosa del planeta, y el modelo mismo del dios del rock: el pelo rubio y largo, el pecho descubierto, esa voz aguda que aullaba como nadie.
Podría haberse pasado el resto de su vida siendo una estatua de ese momento, cobrando fortunas por revivirlo. Hizo exactamente lo contrario, y eso es lo que lo vuelve hoy más grande que la leyenda.
Los cuatro
Primero hay que hablar de Led Zeppelin, porque sin ellos no se entiende nada.
En 1968 el guitarrista Jimmy Page armó una banda y reclutó a Plant, que trajo consigo a su amigo baterista, John Bonham. Con John Paul Jones en el bajo quedó formado uno de los cuartetos más brutales de la historia.
Tomaron el blues, lo enchufaron a una potencia nunca oída y prácticamente inventaron el hard rock y buena parte del metal, aunque Plant siempre aclaró que casi un tercio de su música era acústica, delicada, mística.
Su cuarto disco, de 1971, contiene "Stairway to Heaven", que escribió casi de un tirón en el estudio y que se convirtió en el himno definitivo del rock. Pero Zeppelin era mucho más que esa canción: "Whole Lotta Love", "Kashmir", "Immigrant Song", "Black Dog". Durante una década reinaron sobre la música, y su sombra alcanza todavía a casi todo lo que vino después.
Lo que le costó
Su historia está marcada también por la tragedia, y hay que contarla con respeto.
En 1975, Plant y su esposa sufrieron un accidente de auto grave en Grecia. Y en julio de 1977, mientras estaba de gira por Estados Unidos, le llegó la peor noticia posible: su hijo Karac, de cinco años, había muerto de una infección estomacal.
Se encerró en el dolor durante más de un año. Una de sus canciones más hermosas, "All My Love", es para ese hijo.
En septiembre de 1980 murió John Bonham —su amigo desde la juventud, el mejor baterista de su generación— tras una noche de bebida, a los treinta y dos años. Los que quedaban tomaron entonces una decisión que dice mucho de ellos: en vez de reemplazarlo y seguir facturando, disolvieron la banda.
Sin Bonham no había Led Zeppelin. Punto.
El museo que no quiso cuidar
Y ahí empieza lo mejor de su historia.
Con Zeppelin muerto, Plant tenía la vida resuelta con solo tocar los viejos éxitos hasta el final de sus días. Se negó. No quiso ser un acto de nostalgia ni fabricar un Led Zeppelin de repuesto; llegó a pensar en dejar la música para hacerse profesor.
En cambio armó una carrera solista inquieta, que cruzó estilos y décadas, buscando siempre sonidos nuevos en vez de repetir los viejos.
Y cuando el mundo entero le rogaba —y le ofrecía cifras astronómicas— por una reunión definitiva, sobre todo después del concierto único y triunfal de 2007 en Londres, dijo que no. Prefirió seguir haciendo música nueva antes que volverse el guardián de un museo, aunque ese museo pagara como ningún otro.
La prueba
La prueba más hermosa de esa terquedad llegó justamente en 2007.
En vez de la gira millonaria, Plant grabó "Raising Sand" con una cantante de bluegrass, Alison Krauss: un disco delicado, acústico, de raíces folk. Ganó con él el Grammy al álbum del año.
El dios de la banda más ruidosa de la Tierra se llevó el premio más grande de la música con un disco susurrado, hecho a su manera, sin explotar una sola nota de su pasado. Nadie esperaba eso de un ex Led Zeppelin, y ese era exactamente el punto.
El que no se quedó quieto
Robert Plant está vivo, sigue grabando y girando, y sigue negándose a ser solo el que canta "Stairway to Heaven".
En una colección llena de artistas devorados por su leyenda o cómodamente instalados en ella, él es el que nunca dejó de moverse. Lo más difícil que puede hacer una leyenda del rock es darle la espalda a la plata más fácil del mundo —la gira de reunión con las entradas agotadas— para seguir inventando cosas que quizás vendan mucho menos. Plant lo hizo una y otra vez.
Si pones "Kashmir", o "Going to California", o "Please Read the Letter", vas a escuchar a un hombre que fue un dios a los veintitrés y que, en vez de pasarse la vida siendo su propia estatua, eligió seguir convirtiéndose en alguien nuevo.
Honró a Led Zeppelin de la mejor manera posible: negándose a embalsamarlo.
Fuentes
Robert Anthony Plant (West Bromwich, Staffordshire, Inglaterra, 20 de agosto de 1948), cantante y letrista de Led Zeppelin (1968-1980), banda formada junto a Jimmy Page (guitarra), John Paul Jones (bajo y teclados) y John Bonham (batería). Led Zeppelin fue determinante en el desarrollo del hard rock y el heavy metal; su cuarto álbum (1971) incluye "Stairway to Heaven", y entre sus clásicos figuran "Whole Lotta Love", "Kashmir", "Immigrant Song" y "Black Dog". En 1975 Plant sufrió un grave accidente automovilístico en Rodas, Grecia. En julio de 1977, durante una gira por Estados Unidos, murió su hijo Karac, de cinco años, por una infección estomacal; le dedicó "All My Love". Tras la muerte de John Bonham, en septiembre de 1980, los miembros restantes disolvieron la banda. Plant desarrolló una extensa carrera solista desde "Pictures at Eleven" (1982) y rehusó de forma sostenida convertirla en un acto de nostalgia; declinó reiteradas ofertas para reunir permanentemente a Led Zeppelin, incluso tras el concierto único de diciembre de 2007 en el O2 de Londres, con Jason Bonham en batería. En 2007 grabó "Raising Sand" con Alison Krauss, que ganó el Grammy al álbum del año en 2009. Continúa en actividad. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Britannica, Wikipedia, robertplant.org y otras coberturas de prensa.
Sigue rebobinando

90s
hard rock
Lenny Kravitz
Esa guitarra no la toca él
El riff de "Are You Gonna Go My Way" (9 de marzo de 1993) no lo toca él: la guitarra es de Craig Ross, la canción está coescrita con él y la Academia nominó a los dos a Mejor Canción Rock en 1994. "Always on the Run" la escribió Slash para Guns N' Roses. Y uno de sus cuatro Grammy seguidos de rock masculino, el del 23 de febrero de 2000, lo ganó con "American Woman", de The Guess Who, a la que le quitó el solo de guitarra.

60s
hard rock
Steppenwolf
La moto era un Ford Falcon
El himno motociclero del siglo no lo escribió la banda que lo canta y no hablaba de una moto: Mars Bonfire compuso "Born to Be Wild" como balada folk sobre su Ford Falcon destartalado, y se había ido del grupo en junio de 1967, antes de que existiera el nombre Steppenwolf. "The Pusher" es de Hoyt Axton, Easy Rider la montó como música provisional y el sencillo se quedó en el nº2 del Hot 100 en 1968.

00s
hard rock
Thirty Seconds to Mars
La ley de los siete años
En agosto de 2008, EMI los demandó por treinta millones de dólares por incumplir un contrato de 1999 que habían firmado antes de editar un solo disco. Se defendieron con una ley laboral de California que anula los contratos de más de siete años, cerraron un acuerdo el 28 de abril de 2009 y volvieron a firmar con el mismo sello. El récord Guinness que les quedó no es de taquilla: son trescientos nueve conciertos en una sola gira.
Rebobina con nosotros
Comentarios · 0
Nadie ha comentado todavía. Abre la conversación.
