The Smiths
La otra mitad del genio
Por Rebobinados · Publicado el 26 de septiembre de 2026

Ilustración: Rebobinados
The Smiths duró cinco años, entre 1982 y 1987, y en ese rato se convirtió en la banda más querida que dio la música independiente británica.
De Morrissey ya hablamos en su propio perfil, con su genio poético y sus polémicas.
Pero The Smiths no fue solo Morrissey. Fue, sobre todo, una sociedad.
Marr, la otra mitad
Reducir The Smiths a la figura de Morrissey es una injusticia con el hombre que puso la música.
Johnny Marr tenía dieciocho años cuando se presentó en casa de Morrissey, en mayo de 1982, a proponerle que armaran algo. Ya era un guitarrista prodigioso.
Su manera de tocar definió el sonido de la banda tanto como las letras definieron su alma: brillante, tintineante, melódica, heredera directa de aquel sonido "jangle" que George Harrison estrenó con su Rickenbacker de doce cuerdas y que los Byrds convirtieron en escuela. Sobre esa base tejía capas y capas de melodías intrincadas que hacían sonar a la banda mucho más grande de lo que era.
Y ahí está el corazón del asunto. Mientras Morrissey cantaba sobre la tristeza, la soledad y el desamor, Marr envolvía esas palabras oscuras en una música luminosa y saltarina.
Letra melancólica sobre música brillante. Ese contraste es el sonido Smiths.
La sociedad fue tan fértil que la crítica la puso a la altura de Lennon y McCartney: dos personas que por separado eran buenas y que juntas hacían algo que ninguna lograba sola.
Guitarras contra sintetizadores
Hay que entender el momento para medir lo que hicieron.
A comienzos de los ochenta la música británica estaba dominada por el synth-pop: teclados, cajas de ritmo, brillo y modernidad. En medio de todo ese plástico reluciente, The Smiths apareció haciendo lo contrario.
Guitarra, bajo y batería. A la antigua. Casi una rebeldía.
Y funcionó: le devolvieron el protagonismo a la guitarra en el pop británico y abrieron el camino para el indie, el rock alternativo y el Britpop entero. Sin ellos no se entienden Oasis ni Blur.
Y hay que nombrar a los otros dos, siempre subestimados: el bajista Andy Rourke, cuyas líneas melódicas eran mucho más importantes de lo que se reconoce, y el baterista Mike Joyce.
No había contrato
The Smiths se separó en 1987, en su mejor momento, por las tensiones entre Morrissey y Marr. Lo que vino después fue lo contrario de un final elegante.
Y acá está el detalle que casi siempre se cuenta mal. Suele decirse que el contrato de la banda solo reconocía como miembros plenos a los dos famosos, dejando a la sección rítmica con las migajas.
No había contrato. Ese es exactamente el punto.
El reparto —cuarenta por ciento para Morrissey, cuarenta para Marr, diez para cada uno de los otros dos— se había pactado de palabra y nunca se puso por escrito.
Cuando Joyce demandó, en 1989, el tribunal se encontró sin papel que aplicar. Así que aplicó otra cosa: una ley de sociedades de 1890. Y como no constaba ningún acuerdo distinto, declaró que los cuatro eran socios iguales.
En diciembre de 1996 el juez John Weeks falló a favor de Joyce: veinticinco por ciento de las regalías de grabación y actuación, más cerca de un millón de libras en atrasos. De Morrissey escribió que era "taimado, agresivo y poco fiable" cuando estaban en juego sus propios intereses.
Andy Rourke, endeudado, había arreglado antes fuera de tribunales por ochenta y tres mil libras.
El fallo tampoco fue el final. Marr pagó lo suyo. Morrissey apeló, perdió ante la Court of Appeal el 6 de noviembre de 1998 y no pagó: se fue a Los Ángeles.
Joyce tuvo que cobrar a fuerza de embargos —la cuenta bancaria inglesa, las regalías de los Smiths en Warner, las suyas de PRS y PPL— y hacia noviembre de 2005 llevaba recuperadas unas setecientas mil libras.
La ironía es perfecta y es la contraria a la que se cuenta: no fue un contrato leonino el que perjudicó a la sección rítmica, sino la ausencia de contrato la que terminó dándole a Joyce mucho más de lo que el pacto verbal le concedía.
Marr diría después que se arrepentía de no haber firmado documentos legales desde el primer día.
Por eso, a diferencia de tantas bandas que se reúnen por dinero décadas después, The Smiths jamás volvió a juntarse. Andy Rourke murió en 2023, de cáncer de páncreas, cerrando aún más la puerta.
Lo que hay que recordar
The Smiths es la prueba de que a veces la grandeza no está en durar, sino en la perfección de un encuentro.
Pon "This Charming Man", "There Is a Light That Never Goes Out", "How Soon Is Now?" o "Bigmouth Strikes Again", y vas a escuchar una de las sociedades creativas más redondas del rock: las letras de Morrissey, que le daban voz a todos los solitarios, sobre las guitarras luminosas de Marr, que las volvían inolvidables.
En cinco años dejaron una obra que sigue sonando fresca, y le abrieron el camino a casi todo el rock de guitarra británico que vino después.
No se reunieron nunca, y quizás está bien así. Hay encuentros tan perfectos que conviene recordarlos intactos.
Fuentes
The Smiths, banda inglesa formada en Mánchester en mayo de 1982 e integrada por Morrissey (voz), Johnny Marr (guitarra), Andy Rourke (bajo) y Mike Joyce (batería). Marr, nacido el 31 de octubre de 1963, tenía dieciocho años cuando se presentó en casa de Morrissey para proponerle formar el grupo. La sociedad compositiva Morrissey-Marr ha sido comparada por la crítica con la de Lennon y McCartney. Publicaron cuatro álbumes de estudio con el sello Rough Trade entre 1984 y 1987 y se les considera la banda más influyente de la escena independiente británica de los ochenta; el estilo de guitarra "jangle" de Marr, heredero del sonido de los Byrds, combinado con las letras literarias y melancólicas de Morrissey, definió su sonido en contraste con el synth-pop dominante. La banda se separó en 1987 tras la salida de Marr. Sobre el litigio posterior conviene precisar un punto que suele contarse mal: no existía contrato escrito entre los miembros. El reparto de regalías de grabación y actuación —40 % Morrissey, 40 % Marr, 10 % Joyce, 10 % Rourke— se había acordado verbalmente, y al no haber documento el tribunal aplicó la Partnership Act de 1890 y declaró a los cuatro socios iguales. Mike Joyce demandó en 1989 y en diciembre de 1996 el juez John Weeks falló a su favor, concediéndole el 25 % de esas regalías y alrededor de un millón de libras en atrasos, y describiendo a Morrissey como "taimado, agresivo y poco fiable" cuando estaban en juego sus propios intereses; Morrissey apeló sin éxito. Andy Rourke había llegado antes a un acuerdo extrajudicial por 83.000 libras más un 10 % de regalías, y falleció el 19 de mayo de 2023, a los 59 años, de cáncer de páncreas. La banda nunca se ha reunido. Morrissey, Oasis y Blur tienen perfil propio en esta serie. Texto de autoría externa, editado y verificado para Rebobinados. Las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, Rolling Stone, Classic Pop, Spin y otras coberturas.
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