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Klaxons

La broma que ganó el Mercury

Por Rebobinados · Publicado el 1 de octubre de 2026

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Klaxons: La broma que ganó el Mercury

Ilustración: Rebobinados

El "nu rave" no lo inventó la prensa británica para describir a Klaxons. Lo inventó Klaxons para burlarse de la prensa británica. El término salió de la boca del bajista, Jamie Reynolds, que lo soltó en una entrevista como chiste privado y después explicó el mecanismo sin ninguna culpa: la idea era hacer que los medios hablaran de algo que no existía. Funcionó mejor de lo previsto. El NME y The Guardian adoptaron la etiqueta, aparecieron bandas de neón, salieron reportajes sobre una escena que había nacido en una broma, y la banda terminó renegando del nombre que ella misma había puesto en circulación. Lo que vino después es lo que casi nunca se cuenta: con ese disco ganaron el premio más serio que entrega la industria de su país y no supieron qué hacer con él. La deuda de Klaxons con el rave de los noventa, el de The Prodigy y los galpones de las afueras, era real; la escena, no.

Cuatro tipos en New Cross

Klaxons se formó en 2005 en New Cross, en el sureste de Londres, y tuvo desde el principio nombres propios que el relato de la escena borró. Jamie Reynolds tocaba el bajo y cantaba, James Righton se encargaba de los teclados y la otra voz, Simon Taylor-Davis de la guitarra, y Steffan Halperin se sumó después en la batería. Tres de ellos escribían.

El nombre completo original era Klaxons (Not Centaurs), y no es un chiste de internet: sale del manifiesto futurista de Filippo Tommaso Marinetti, de 1909, donde las bocinas de los automóviles sustituyen a los caballos como imagen de la velocidad moderna. Esa clase de referencia era habitual en ellos y conviene tenerla a mano, porque lo que se les reprochó durante años fue justamente lo contrario: ser una banda de ropa fluorescente sin nada debajo.

El chiste se llamaba nu rave

La grafía original era otra broma. El primer afiche que imprimieron anunciaba "neu rave", con una guiñada al krautrock alemán —Neu!, Can, Kraftwerk— y no al rave de Manchester. El juego de palabras se perdió en el camino y quedó "nu rave", que suena a subgénero de verdad, y a partir de ahí la etiqueta se volvió autónoma.

Reynolds nunca lo presentó como una descripción honesta de su música. Lo presentó como una prueba: si una banda inventaba un movimiento en una entrevista, ¿cuánto tardaría el periodismo musical en escribir sobre él como si llevara años ahí? Tardó semanas. Hubo listas de bandas nu rave, guías de la escena, fotos de palos de luz y pantalones de neón, y conciertos donde el público llegaba vestido para el género que no existía.

El precio lo pagó la banda. Para 2007 ya se dedicaban a rechazar el término en cada entrevista, con la incomodidad de quien tiene que desmentir su propia broma, y la etiqueta terminó funcionando como techo: fijó a Klaxons en un momento de moda en vez de en un catálogo. El chiste salió perfecto y se les quedó pegado.

Ballard, Pynchon y Burroughs en la pista

Myths of the Near Future salió el 29 de enero de 2007, llegó al número dos en la lista británica de álbumes y es, además, el título de un libro de relatos de J.G. Ballard. No es la única cita. "Gravity's Rainbow" toma el título de la novela de Thomas Pynchon, y "Atlantis to Interzone" nombra la Interzona de William Burroughs, el Tánger alucinado de El almuerzo desnudo.

Lo interesante es que nada de eso pesaba en las canciones. "Golden Skans", que llegó al número siete entre los sencillos británicos, dura poco más de dos minutos y se corea como un tema de fiesta; las referencias estaban en los títulos y en el imaginario, no en una solemnidad de letra. Era un disco de pista de baile hecho por gente que leía, que es bastante menos frecuente que un disco pesado hecho por gente que quiere parecer que lee.

El premio y el bloqueo

En septiembre de 2007 Myths of the Near Future ganó el Mercury Prize. Vale precisar qué es: el Mercury premia al mejor álbum del año publicado en el Reino Unido e Irlanda y lo decide un jurado, no las ventas ni el público; los galardones de prestigio popular son los BRIT. Es el reconocimiento más serio que puede recibir un disco británico, y esa noche se leyó como una sorpresa, porque la favorita era Back to Black, de Amy Winehouse.

Ahí empieza la otra historia. Klaxons tenían veintipocos años, un premio que convertía su broma en patrimonio nacional y un segundo disco que debían entregar. Lo entregaron, y el sello rechazó esa primera versión por completo. La grabaron de nuevo. Surfing the Void recién apareció en 2010, tres años y medio después del debut, con un sonido más duro que no recuperó al público de 2007 ni convenció a los que esperaban otra cosa.

Love Frequency, publicado el 16 de junio de 2014, fue el último. En 2015 la banda entró en un receso indefinido y desde entonces no ha habido disco nuevo ni gira de reunión anunciada. Siete años de carrera activa, dos discos después del premio, y el adjetivo que mejor les cabe no es "pasajeros" sino "atascados": lo que no supieron administrar fue el éxito, no el fracaso.

Lo que hay que recordar

Klaxons hicieron algo que casi ninguna banda consigue: demostraron, desde dentro, cómo se fabrica una escena musical. Un bajista dijo dos palabras en una entrevista, la prensa construyó el resto y durante un par de años medio Reino Unido creyó en un movimiento que había empezado como una burla a los que lo estaban cubriendo. Que la grafía viniera de un chiste sobre el krautrock y que la banda acabara renegando de todo el asunto lo vuelve mejor, no peor.

El problema es que el experimento les salió demasiado bien. En septiembre de 2007 ganaron el Mercury por delante de Back to Black, con un disco que citaba a Ballard, a Pynchon y a Burroughs y que se bailaba en la misma pista que Faithless. Después llegaron un sello que les devolvió el segundo álbum, tres años de espera, dos discos tibios y un receso que ya va para una década. Inventaron una escena, la ganaron y se quedaron atrapados en ella.


Fuentes

Klaxons fue una banda británica formada en 2005 en New Cross, Londres, integrada por Jamie Reynolds (bajo y voz), James Righton (teclados y voz), Simon Taylor-Davis (guitarra) y, posteriormente, Steffan Halperin (batería). Su nombre primitivo, Klaxons (Not Centaurs), proviene del manifiesto futurista de Filippo Tommaso Marinetti (1909). El término "nu rave" fue acuñado por el propio Jamie Reynolds como una broma dirigida a la prensa musical, con el propósito declarado de que los medios escribieran sobre un movimiento inexistente; la grafía original, "neu rave", aparecía en el primer afiche de la banda como referencia al krautrock. El NME y The Guardian difundieron la etiqueta, que la banda rechazó públicamente en los años siguientes. Su álbum debut, "Myths of the Near Future", se publicó el 29 de enero de 2007 y alcanzó el número dos en la lista británica de álbumes; su título corresponde a un libro de relatos de J.G. Ballard. La canción "Gravity's Rainbow" toma el título de la novela homónima de Thomas Pynchon, y "Atlantis to Interzone" alude a la Interzona de William Burroughs. El sencillo "Golden Skans" alcanzó el número siete en la lista británica de sencillos. En septiembre de 2007 el álbum ganó el Mercury Prize, galardón otorgado por un jurado al mejor álbum del año publicado en el Reino Unido e Irlanda, por delante de "Back to Black", de Amy Winehouse, considerado el favorito. El sello discográfico rechazó la primera versión del segundo álbum, que debió regrabarse y apareció como "Surfing the Void" en 2010. "Love Frequency", publicado el 16 de junio de 2014, fue su último disco; la banda entró en receso indefinido en 2015 y no ha anunciado nuevas grabaciones ni giras. Perfil elaborado para Rebobinados con verificación de datos; las interpretaciones sobre el sentido de su obra se ofrecen como lectura del autor. No se reproducen letras de canciones por derechos de autor. Datos recogidos de Wikipedia, NME, The Guardian, Official Charts Company y otras coberturas.

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