Década 90s · Ritmo progresivo
Lo más cerca que estuvo Queen del rock progresivo
Por Rebobinados · Publicado el 29 de julio de 2026

Ilustración: Rebobinados
Hay una pregunta que divide a los fans y que casi nadie se atreve a responder del todo: ¿fue Queen una banda de rock progresivo?
La respuesta fácil es no. Queen fue una banda de rock, de las más grandes y populares de la historia, maestra del himno de estadio y del gancho imposible de olvidar. El prog, en cambio, era el territorio de los virtuosos herméticos, las suites de veinte minutos, los discos conceptuales sobre mitologías inventadas. Queen quería que cantaras con ellos; el prog no siempre quería que lo entendieras. Son, en apariencia, dos mundos distintos.
Pero la respuesta fácil esconde una verdad más interesante. Porque Queen, durante toda su carrera, coqueteó con la ambición del prog sin entregarse nunca del todo. Y hubo un momento —uno solo, al final del camino, cuando ya sabían que se les acababa el tiempo— en que se acercaron más que nunca. Ese momento tiene nombre: "Innuendo", de 1991. Y su historia es tan reveladora que la revista especializada más importante del género la usó, años después, como prueba principal de que Queen merecía, después de todo, un lugar en la conversación progresiva.
Este es el relato de ese acercamiento. Y al final, la pregunta queda abierta para ti.
Queen y el prog: un coqueteo de toda la vida
Para entender por qué "Innuendo" importa, hay que ver primero que no salió de la nada. Queen tuvo, desde el principio, una vena progresiva que nunca terminó de desarrollar del todo, pero que asomaba una y otra vez.
Sus primeros discos, a comienzos de los setenta, estaban llenos de ambición estructural: canciones que cambiaban de sección, letras de fantasía y mitología, arreglos vocales de una complejidad casi coral. Y luego, claro, está el elefante en la habitación: "Bohemian Rhapsody", de 1975. Casi seis minutos sin estribillo repetido, construidos como una pieza en movimientos —una intro casi a capela, una balada de piano, una sección operística delirante, un estallido de hard rock, una coda reflexiva—. Esa estructura, esa voluntad de meter una ópera falsa dentro de una canción de rock sin pedir permiso, es puro ADN progresivo. "Bohemian Rhapsody" es lo que pasa cuando una banda pop se contagia de la ambición del prog.
Pero "Bohemian Rhapsody", con todo su genio, seguía siendo pop en el fondo: quería ser pegajosa, quería que la cantaras, y lo lograba. Queen tomaba del prog la estructura y la ambición, pero las ponía siempre al servicio de la inmediatez. Amaban demasiado el gancho como para entregarse a la abstracción. Por eso la etiqueta más justa para Queen nunca fue "banda de rock progresivo", sino algo así como rock con elementos progresivos, o art rock: rock con aspiraciones de arte mayor, pero que jamás renunciaba a conquistar al público masivo. Si quieres la vara completa con la que se mide esto, está en Qué es (y qué no es) el rock progresivo.
Hasta que llegó el final. Y en el final, algo cambió.
"Innuendo": el regreso a la ambición, cuando ya no había nada que perder
En 1989, Queen empezó a trabajar en el álbum que resultaría ser el último publicado en vida de Freddie Mercury. Mercury estaba enfermo —el mundo aún no lo sabía, pero la banda sí— y esa conciencia del tiempo que se acababa impregna todo el disco. Quizás por eso, o quizás porque cuando no hay nada que perder uno se atreve a más, Queen volvió en su tema titular a la música más aventurada y desmesurada que habían hecho desde sus inicios.
"Innuendo" nació como suele nacer lo mejor de Queen: de un jam. En la primavera de 1989, en Montreux, Suiza, Brian May, Roger Taylor y John Deacon estaban tocando juntos un ritmo. Mercury lo escuchó desde arriba, bajó, y convirtió ese ritmo en una canción, creando la melodía y arrancando la letra. Entre los cuatro la fueron puliendo, y Taylor tomó las riendas del texto, que terminó siendo en parte un homenaje a "Kashmir" de Led Zeppelin —de ahí esa marcha épica, ceremonial, casi oriental que sostiene la canción, y una deuda directa con el hard rock de los setenta.
El resultado es una pieza de seis minutos y medio, la canción más larga que Queen jamás lanzó como single, superando a "Bohemian Rhapsody" por treinta y cinco segundos. Y salió directo al número uno en el Reino Unido, el primero de la banda en casi una década. Pero lo que la hace progresiva no es su duración: es todo lo que ocurre dentro.
Por qué "Innuendo" es tan progresiva
Aquí está el corazón del asunto. "Innuendo" reúne, en una sola pieza, casi todas las marcas del rock progresivo que Queen normalmente solo insinuaba.
Es un épico multi-parte, una obra en movimientos. Como las grandes suites del prog, la canción no se organiza en verso-estribillo, sino en secciones contrastantes que se suceden: la marcha pesada y sombría del inicio, anclada en sintetizadores fantasmales y guitarra; un interludio flamenco; una sección operística que evoca al Queen de "Bohemian Rhapsody"; tramos de heavy metal; y esa parte central luminosa —"You can be anything you want to be"— con una orquestación sofisticada creada por Mercury y el productor David Richards. Es una arquitectura, no una canción. Exactamente lo que hace el prog.
Juega con los compases, como el prog de verdad. Y aquí está el detalle técnico que la delata. La sección puente de "Innuendo" está en 3/4, no en el 4/4 estándar del rock. El final de la parte de guitarra flamenca se construye sobre una base de 5/4 pero se mueve en 6/4. Estos compases irregulares y cambiantes —el terreno rítmico que define a King Crimson o a Yes— son justo lo que separa al prog del rock convencional. Mercury tenía debilidad por los compases ternarios, y en "Innuendo" esa afición se vuelve estructura.
Y, la prueba definitiva: llamaron a un músico de Yes. Este es el gesto que sella el parentesco, y su historia es deliciosa. En el verano de 1990, Steve Howe —el guitarrista de Yes, una de las bandas prog por antonomasia— estaba de paso por Montreux. Se topó por casualidad con un antiguo técnico de guitarra de Queen, que le dijo que se pasara por el estudio, que a los chicos les encantaría verlo. Howe fue. Y descubrió, con el tiempo, que aquello olía a encerrona: cuando llegó, el estudio ya estaba preparado para él.
Le pusieron el disco en obra y guardaron "Innuendo" para el final. "La pusieron y quedé absolutamente volado", contaría Howe. Entonces le pidieron que tocara en el tema titular. Howe, según su propio relato, sugirió educadamente que habían perdido la cabeza —le pareció demasiado—. Hizo falta el peso combinado de Mercury, May y Taylor para convencerlo. Le pidieron "algo de guitarra española loca, volando por encima. Improvisa". Toca como Paco de Lucía, le dijeron; suéltate y vuélvete loco.
Howe estuvo un par de horas peleando con la pieza —"pensé que había mordido más de lo que podía masticar", confesó—, teniendo que aprender la estructura, calcular las raíces de los acordes, saber dónde caer si se lanzaba a una carrera vertiginosa. Pero hacia la tarde, la cosa funcionó. Ese interludio flamenco intrincado, alrededor del minuto tres de la canción, es Steve Howe de Yes improvisando dentro de una canción de Queen. Brian May reconoció que llamó a Howe para tocar justamente lo que él mismo admitía que no podía.
Detente un segundo en lo que eso significa. Cuando Queen quiso llevar "Innuendo" a su punto más ambicioso, no recurrió a un guitarrista de rock: recurrió al guitarrista de una de las bandas fundadoras del rock progresivo. Buscaron, deliberadamente, la textura del prog, y fueron a la fuente a buscarla.
El veredicto de los que saben
No es solo una impresión de fan. En 2012, la revista Prog —la publicación de referencia mundial sobre rock progresivo— dedicó un artículo a argumentar que Queen debería ser considerada una banda prog. Y su exhibit principal, la prueba número uno de la fiscalía, fue precisamente el álbum "Innuendo" y la aparición de Steve Howe en su tema titular. El propio Howe y Mike Portnoy, de Dream Theater, ayudaron a sostener el caso.
Howe, mirando atrás, dijo algo que ilumina toda la cuestión: "Esa salvajería y locura que Queen tenía era una fachada. Era una fachada para la inteligencia, el talento, la habilidad y el ensayo. Estos tipos sabían el juego." Es decir: bajo la apariencia de banda de estadio, extravagante y pop, había una sofisticación musical enorme —la misma que anima al prog. La diferencia era que Queen la escondía detrás del espectáculo, mientras el prog la exhibía como bandera.
Entonces, la pregunta abierta
Aquí es donde te devuelvo la pregunta, porque no tiene una respuesta única y esa es su gracia.
"Innuendo" tiene la estructura en movimientos del prog, sus compases irregulares, su ambición desmesurada, su duración épica, y hasta un músico de Yes tocando en ella. Por casi todos los criterios técnicos, es una canción de rock progresivo. Y sin embargo, sigue siendo Queen: sigue teniendo esa vocación de grandeza comunicable, esa voluntad de emocionar directo, que el prog más puro a veces despreciaba. No es parte de un álbum conceptual unificado. No pide el esfuerzo intelectual que exige King Crimson. Quiere, todavía, llegarte al pecho de inmediato.
¿Es entonces rock progresivo? ¿O es rock con ropa de prog, una banda pop asomándose por última vez, y con toda la fuerza, al territorio que siempre rondó sin habitar? ¿Basta con reunir los rasgos técnicos del género para pertenecer a él, o el prog es también una actitud, una forma de relacionarse con el oyente que Queen nunca terminó de adoptar? Es la misma frontera que recorremos, caso por caso, en ¿Es esto rock progresivo?.
Quizás la respuesta más honesta es que "Innuendo" es exactamente lo que su historia sugiere: el momento en que una banda que siempre coqueteó con la grandeza del prog se acercó más que nunca a ella, empujada por la certeza de que era su último gran gesto. No una banda prog. No una banda no-prog. Un coqueteo de toda la vida que, al final, casi se vuelve romance.
Lo dejamos ahí, en el "casi". Y te preguntamos a ti, que conoces las canciones: ¿cuál crees que fue el momento más progresivo de Queen? ¿"Innuendo"? ¿"Bohemian Rhapsody"? ¿Algún rincón olvidado de sus primeros discos? La conversación es tuya.
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